El kilo de patata de Galicia cuesta ya 1 euro
Ha pasado a ser considerado un producto de lujo.
La patata, tubérculo universal por obra y gracia de Colón, apunta maneras para convertirse en un producto de lujo culinario. Y la que más puntos tiene para ser toda una delicatesen es la pataca de Galicia, que ya supera en ciertos establecimientos la media de un euro por kilo. En algunos casos, la diferencia tarifaria entre la avalada por la denominación especÃfica protegida y la procedente de Murcia alcanza los 40 céntimos de euro. ¿Será que la tan cotizada patata autóctona empieza a escasear y está haciendo carrera para convertirse en trufa?
Galicia, tras haber desterrado a la castaña como guarnición oficial de carnes y pescados, apostó por un producto que, igual que el chicle, también llegó de América. Entre todas las variedades cultivadas al oeste de Pedrafita (A Limia, Bergantiños y Terra Chá son las principales áreas de producción), el Consello Regulador eligió la Kennebeck como la estrella indiscutible del amplio universo del patacal. Sólo una Kennebeck, con su fina piel amarilla y su delicada textura blanca, puede entrar en el exclusivo cÃrculo de la denominación.
El gran público pide pataca galega. Pero al productor le pagan lo mismo por un kilo de la delicada especie que por el de agria, la utilizada por la industria para freÃr y embolsar. Una hectárea cosechada de la primera produce entre 25.000 y 28.000 kilos, mientras que el mismo terreno plantado con semillas de la segunda da unos 40.000. Por eso, según explica José Ramón González, secretario de Agricultura de UU.?AA., al agricultor, que en un año bueno como éste, recibe entre 0,15 y 0,16 euros por kilo y gasta unos 0,11 euros por producir esa misma cantidad, poco le importa que las amas de casa sólo quieran un producto que para ellos tiene escasa rentabilidad. Esa es la razón del cambio de la Kennebeck por la agria, una variedad de más fácil comercialización y mucho más rentable. De hecho, en la zona de A Limia de las 40.000 hectáreas dedicadas al cultivo de patata, sólo 150 se destinan a la especie apta para tener etiqueta de denominación. De ahà que la demanda supere la oferta. Y eso es lo que parece aprovechar la distribución para aumentar la cotización de una patata que, de continuar esta tendencia, pronto tendrá categorÃa de trufa.




