Cuidado con las religiones
En 1057 murió en Siria una de las glorias de la literatura árabe, Abul-Ala al-Maari. Este creyente musulmán ecribió:
Los habitantes de la tierra se dividen dos,
Los que tienen cerebro pero no religión,
Y los que tienen religión pero no cerebro.

Tengo mucho respeto por aquellos que creen en lo que no se puede demostrar. Cuesta algo entenderlos, pero sin duda tienen razones que la razón no encuentra. Repito: mis respetos.
Pero, de un tiempo a esta parte, la cantidad de muertos ocasionados directa o indirectamente por las religiones, ha crecido como hacÃa siglos que no ocurrÃa.
Igual pasa con los planteamientos polÃticos: cada vez tienen más influencia de las religiones.
Y esto ocurre en oriente y en occidente; entre musulmanes y entre cristianos.
Seguramente el caso más dramático es Irak. Más de 50 muertos ¡al dÃa! van al cementerio empujados alternativamente por chiÃes o sunÃes.
Los muertos por los cristianos salen en estadÃsticas publicadas con cierta distancia temporal: falso directo o time shift, se llama. Muy occidental y correcto.
Pero no olvido que un evangelista americano, George Bush, comenzó una invasión sin sentido de un paÃs soberano. Claro, claro, como soberano es -o era- LÃbano invadido por otro paÃs profundamente creyente. El modelo de misioneros de la democracia, del mercado y de la seguridad, se ha decidido apoyarla a tiros y con sÃmbolos religiosos por delante. Mala cosa.
Porque esas actitudes terminan calando en zonas marginales del que podÃa ser el gran conflicto. Por ejemplo, en España.
No me explico como no hay múltiples analistas del entusiasmo de los obispos españoles por las manifestaciones callejeras. ¿Que no se les escucha desde los púlpitos? pues a la calle, compañeros. ¡Qué cosas están pasando al amparo de las religiones!
El BBVA ha publicado un estudio sociológico en el que se cuenta que los españoles somos los ciudadanos más propensos a salir a la calle a expresarnos. Nada dice sobre qué manifestaciones incluyen obispos en su cabecera. SerÃa interesante que lo incorposrasen en la próxima entrega.
Vivimos momentos muy complejos, ciertamente, pero no serÃa mala cosa que se analizase qué parte de culpa tienen las religiones en el dolor actual de muchos seres humanos.




