Preservativos con subvención
El Gobierno de Brasil ofrecerá preservativos y pildoras anticonceptivas con un 90% de descuento. Cuando aún no se han apagado los ecos de la reciente visita del papa Benedicto XVI este paÃs, donde lanzó todo un rosario de condenas contra el aborto, el uso de anticonceptivos, las relaciones prematrimoniales y los matrimonios homosexuales, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, presentó ayer su Plan Nacional de Planificación Familiar.
Lula fue claro con Ratzinger: personalmente, se declaró en contra del aborto, pero como jefe de Estado tenÃa la obligación de tratar este tema como un asunto de salud pública. Y asÃ, reafirmó el laicismo del Estado brasileño.
La población brasileña ha crecido mucho en las últimas décadas: roza los 190 millones de habitantes y cada vez es más frecuente ver cómo las adolescentes embarazadas acaban abandonando sus estudios a causa de una maternidad precoz no deseada.
Para poder solucionar este problema, Lula, desafiando a la Conferencia Episcopal, que le habÃa aconsejado prudencia con este tema, anunció ayer, en el DÃa Nacional de la Reducción de la Mortalidad Materna, que el Estado va a lanzar al mercado 50 millones de preservativos al año a un precio simbólico de 0,40 centésimas de real.
También estarán a la venta con el mismo descuento 4,3 millones de ampollas inyectables de anticonceptivos que se distribuirán en 10.000 puntos de venta por todo el paÃs. En total, el Gobierno invertirá 100 millones de reales (casi 40 millones de euros).
El plan de planificación familiar estará reforzado por una gran campaña publicitaria para concienciar a los ciudadanos sobre el número de hijos y la forma de evitar los embarazos no desedos, asà como, sobre la distribución en las escuelas de material educativo sobre formación sexual. En las unidades de salud se dará orientación gratuita a las mujeres sobre los diferentes métodos anticonceptivos.
Lula se ha visto apoyado por su nuevo ministro de Sanidad, José Gomes Temporão, quien, desafiando también a la Iglesia ha pedido un referéndum popular para la puesta en marcha de una ley que permita el aborto.
Uno de los representantes de la Conferencia Episcopal, el obispo de Belén, Orani Tempesta, criticó ayer el plan de Lula y afirmó que el Gobierno, más que de los asuntos sexuales deberÃa preocuparse por las dificultades que los habitantes más pobres sufren para ser atendidos en los hospitales públicos.




