La encrucijada de Prisa
A pesar de la solidez del grupo, el nuevo presidente encara algunas incertidumbres que planean sobre el futuro del negocio.
La solidez del grupo Prisa, con un aumento del 52% en los ingresos del primer semestre –hasta 1.848 millones de euros– y un crecimiento del ebitda del 45%, lo que supone una caída de un punto en los márgenes hasta el 20,5%, se ha enfrentado en los últimos tiempos a algunos nubarrones cuya resolución marcará la agenda del equipo que encabezará el nuevo presidente del grupo, Ignacio Polanco Moreno, hijo del fallecido Jesús de Polanco.
La principal inquietud procede del negocio audiovisual, responsable de casi la mitad de los ingresos del grupo. La de televisión de pago (Digital + y Canal +) ha visto como se estancaba desde hace años su nivel de clientes, ya que el crecimiento en usuarios en este segmento se está desviando a las operadoras de comunicaciones, cuyos servicios interactivos y personalizados compiten con éxito, aún con peores contenidos, al servicio de café para todos que se distribuye a través de satélite. Esa realidad inexorable llevó a Prisa a presionar al Gobierno para lograr la transformación de su canal de pago en el actual Cuatro, un canal en abierto generalista.
Fragmentación de audiencias
El mercado de la televisión general ya no será nunca más lo que fue durante los años dorados de Telecinco y Antena 3, en que el líder de audiencia superaba ampliamente el 20% de cuota de pantalla. Junto a Cuatro, nació también un quinto competidor –La Sexta–, que ha contribuido a fraccionar aún más la tarta de las audiencias. La tendencia inevitable es una reducción paulatina de todas las audiencias, de forma que, en unos años, el líder podrá considerarse afortunado si logra superar el 13% de cuota. A esta evolución seguirá contribuyendo el desarrollo, por lento que sea, de la Televisión Digital Terrestre (TDT). Aunque su implantación es baja, el cada vez más cercano apagón analógico previsto para 2010 obligará a los españoles a darse de bruces con esta realidad que pone en el mando a distancia una veintena de canales.
Además, las redes sociales basadas en Internet están restando tiempo de audiencia a la televisión y otorgándoselo a fenómenos como YouTube o MySpace. Con todo, y a pesar de sus flojos inicios, Cuatro ha ido aumentado su cuota de pantalla y ya supera un esperanzador 8%.
Otro factor de incertidumbre para Sogecable procede de su pugna con Mediapro por los derechos del fútbol televisado, una de las bases fundamentales de su televisión de pago. El hecho de que Mediapro pueda controlar todo el fútbol, a partir de 2009, ha supuesto un duro golpe a las expectativas del grupo, que lo pagó con una fuerte caída en bolsa.
Una de las pocas alegrías de este segmento fue el reciente acuerdo con Telefónica, que supone un auténtico respiro. Y no tanto por la posibilidad de vender contenidos a través de ADSL, sino, sobre todo por la capacidad de negociación que le dará el poder de comprar películas y contenidos en nombre de ambos, teniendo en cuenta que Telefónica está desembarcando con éxito en la televisión de pago en Latinoamérica.
En cuanto al negocio de Prensa, el grupo ha decidido desprenderse de su actividad regional, y conservar junto con El País, exclusivamente su prensa especializada. Sin embargo, la próxima salida al mercado del nuevo diario Público –también impulsado por Mediapro (La Sexta)– supone otra amenaza porque puede restarle algunos miles de ejemplares, ahora vitales para mantener su menguante distancia respecto a su rival El Mundo.



