Las claves
1. ¿Cómo afectará a los bancos
Al margen de los beneficios para los consumidores que supondrÃa solucionar los problemas de crédito y flexibilizar el acceso a préstamos, el plan aprobado por EEUU incluye beneficios fiscales para ciudadanos y empresas. El colapso de Wall Street estaba en la mente de los legisladores a la hora de elaborar el plan, pero en las dos cámaras se han incluido medidas que protegen a los propietarios de casas, sobre todo a los que a partir de ahora pueden encontrarse con la amenaza de que sus hogares van a ser desahuciados por impago. Y, por supuesto, también hay los efectos psicológicos, como aumentar la cifra de los depósitos en los bancos que es garantizada por el Estado y la intención de frenar la hemorragia antes de que afecte a fondos tan importantes como los de pensiones.
2. ¿Cómo afectará a la economÃa
Las restricciones en el mercado crediticio ya empezaban a trasladarse a la economÃa real. Sin posibilidad de acceder a créditos, los comercios y las pymes tienen muchos problemas para poder financiar sus actividades diarias, afrontar los pagos corrientes a corto plazo (un problema que ya afecta a estados como California y Massachusets, que no pueden pagar a funcionarios como profesores) ni mucho menos invertir a medio plazo. Esta congelación de la actividad empresarial a causa de la escasez de crédito es uno de los motivos, por ejemplo, de la destrucción de empleo en EEUU. El Departamento del Tesoro confÃa en que si se normaliza el crédito las empresas volverán a funcionar, y que si los ciudadanos pueden acceder a mejores condiciones de financiación crecerá el consumo.
3. ¿En qué afectará al ciudadano?
La primera consecuencia directa del plan de intervención del Estado en los mercados financieros es que los bancos podrán deshacerse de la deuda tóxica que los tiene bloqueados. Los bancos que se acojan al plan y vendan sus activos ilÃquidos al Tesoro se encontrarán de nuevo con la liquidez necesaria para poner en marcha los mercados financieros (para ello la Fed pagará intereses a los bancos por los depósitos que deben dejar en cumplimiento de las normas financieras). De lo que se trata es de que vuelva a funcionar otra vez el mercado crediticio, congelado a dos niveles: por un lado, los bancos no se prestan dinero entre ellos temerosos de la situación en la que se encuentran sus colegas y competidores. Por otro, el crédito también se ha restringido tanto a consumidores (hipotecas, préstamos, tarjetas) como a empresas.




