Aguirre, asaltando Cajamadrid, engrandece su leyenda triunfal
La lideresa vuelve a exhibir su contundencia de dama de hierro. En un golpe de mano palaciego, o de salón, le ha hecho jaque mate a Miguel Blesa, presidente de Cajamadrid y, por cierto, amigo personal, desde los años setenta, de José María Aznar, quien -ya en Moncloa- lo puso al frente de Cajamadrid.
En paralelo, Esperanza Aguirre ha aupado además en el Grupo Financiero de la citada entidad a tres amigos suyos; dos de ellos, Manuel Lamela y Estanislao Rodríguez Ponga, procedentes del ratismo [afines, pues, a Rodrigo Rato], y el otro, Ángel Acebes, que proviene del núcleo de confianza máxima del aznarismo.
A todo gas
Presta a terminar 2008 a todo gas y a desplegar sus ambiciones sin complejos -que es el ámbito en el que se siente más cómoda-, Aguirre ha descabalgado a Alberto Ruiz Gallardón de buena parte de su influencia en Cajamadrid, al recortar el papel del Ayuntamiento de la capital del Estado en la segunda Caja de Ahorros, detrás de la Caixa
Corredora de fondo
Aguirre ha demostrado por tanto que es corredora de fondo y está dispuesta a batallar hasta el final para conseguir sus objetivos. No baja la guardia, es tenaz y no parece que se dé nunca por derrotada. Sabe que o ella escala ahora sin descanso y llega a lo más alto del PP -pasando a ser la sucesora de Rajoy- o su sueño de convertirse en la primera mujer presidenta del Gobierno de España se evaporará para siempre.
Cuerpo a cuerpo
Pelea cuerpo a cuerpo y avanza con la bayoneta calada. Está en una guerra de trincheras y no sólo no quiere perder posiciones, sino que con la operación Cajamadrid ensancha enormemente su territorio de poder. Y engrandece su leyenda de triunfadora. Su tan cacareado liberalismo actúa simplemente de coartada para satisfacer sus intereses. En la práctica Aguirre ha recurrido al intervencionismo político de manual, con el fin de conquistar una compañía tan relevante desde el punto de vista financiero como Cajamadrid, y se ha quedado más ancha que larga.
Liberalismo de boquilla
Es exactamente lo mismo que viene practicando en Telemadrid. Alardea de liberalismo -naturalmente de boquilla-, mientras ella misma ejerce férreamente de auténtica directora general de la tele autonómica madrileña. Conoce a la perfección que el poder político debe contar a ser posible con el poder económico, con el poder mediático y con el poder religioso.
Aviso para navegantes
Aguirre vela las armas. Termina el año con un inequívoco aviso para navegantes. El de que ella, doña Espe, va a ir a por todas. Y el de que es la única, por otra parte, que en el interior del PP ha logrado un triunfo, como el que supone su asalto a Cajamadrid. Comienza, en todo caso, un año decisivo para Rajoy. Hay tres consultas en las urnas. Y sólo puede salvarse el actual presidente del PP si, al menos, vence en las europeas. Pero si pierde en Galicia, en Euskadi y también en el Parlamento europeo, esta vez su caída sería fulminante, imparable.
Los medios afines
La jalean los medios antaño afines a Génova 13 y ahora severamente críticos con Rajoy. El Mundo y la COPE sobresalen en el apoyo a la presidenta del Gobierno de Madrid. La COPE significa disponer de una pasarela adyacente que conduce a la cúpula que gobierna la Iglesia española, encabezada por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Mientras crucifican a Rajoy y a su equipo, en El Mundo, en la COPE y en otros medios conservadores, alaban a la lideresa con repique de campanas e incienso a punto. Por Rajoy, en cambio, pueden doblar las campanas cuando se cumpla medio año de 2009 y se difunda el resultado de las europeas. Ocurrirá más o menos un año después de Valencia, donde salió políticamente de la UCI. Pero lamentablemente para él no ha superado su enfermedad que, en definitiva, es la de incapacidad total para el liderazgo.
Enric Sopena
director El Plural




