Las pymes españolas no cuentan con incentivos fiscales para reducir deuda
Un estudio que han elaborado la Comisión Europea y Mazars muestra que las pequeñas y medianas empresas hispanas tienen una de las tasas de endeudamiento más altas de Europa, con una media entre deuda y fondos propios de 2,19.
Los fondos propios de las pymes son muy escasos, como está poniendo de manifiesto la actual crisis económica. El problema es especialmente grave en España, donde la relación media entre endeudamiento y fondos propios de las empresas es del 2,19 (es decir, la deuda o financiación ajena de las empresas es más del doble que sus fondos propios), una de las tasas más altas de la UE.
Asà lo muestra el Estudio sobre los efectos de los sistemas fiscales sobre la retención de beneficios y el aumento de fondos propios que encargó la Comisión Europea, a través de su Dirección General de Empresa e Industria, a un conjunto de expertos nacionales, entre otros, al despacho Mazars.
Además, el informe concluye que los incentivos a la retención de beneficios reducen el endeudamiento de las empresas. AsÃ, la falta de incentivos fiscales de la Administración lleva al 93% de las pymes españolas a no favorecer esta opción sobre su alternativa, la distribución de ganancias.
El estudio se ha realizado a través de cuestionarios a pequeños y medianos empresarios y a profesionales en 19 paÃses europeos. Los expertos cuentan que para la generación de fondos propios en una empresa, un aspecto fundamental es la retención o no distribución de beneficios.
Si los beneficios de la empresa no se distribuyen a los socios o dueños, sino que se reinvierten en el negocio, aumentando los fondos propios, la empresa gana en solidez, capacidad productiva y nivel de empleo. El informe pretende averiguar si en la importante decisión del empresario entre distribuir beneficios o retenerlos (acumularlos) en la empresa, influyen consideraciones de tipo fiscal, motivadas por el tratamiento fiscal que reciben la distribución y la retención de beneficios.
La mayorÃa de los empresarios consultados opina que los sistemas fiscales de los paÃses europeos son excesivamente complejos, hasta el punto de no comprender en ocasiones con claridad y detalle sus ventajas ni implicaciones.
Los distintos marcos fiscales generan unos costes indirectos para su cumplimiento muy elevados, mucho mayores en términos relativos para las pymes que para las grandes empresas, que además los afrontan con muchos menos medios.
El informe destaca que los sistemas fiscales de los paÃses europeos, por lo general, tratan sólo ligeramente mejor la retención de beneficios que su distribución, pero no porque la retención tenga algún beneficio fiscal, sino porque la distribución tiene un coste fiscal añadido (la tributación del dividendo) que es apreciado como una doble imposición.
En consecuencia, la gran mayorÃa de los empresarios europeos encuestados concluyen que las consideraciones fiscales no son relevantes a la hora de decidir entre distribuir o retener beneficios -en España este porcentaje es altÃsimo, un 93%-.
Sin embargo, en los paÃses donde existen incentivos claros y reales en favor de la retención, como Estonia, Irlanda y Suecia, los empresarios reconocen que la fiscalidad tiene un impacto importante sobre sus decisiones de retener o distribuir beneficios. En conclusión, si los Gobiernos europeos quisieran influir en la estructura de fondos propios de sus empresas usando medidas fiscales, podrÃan hacerlo, siguiendo el ejemplo de Estonia, Irlanda y Suecia.
Por otra parte, las medidas fiscales que los empresarios europeos consultados proponen para promover la retención de beneficios son la no tributación de la plusvalÃa obtenida por la venta de la empresa; la tributación reducida sobre los beneficios no distribuidos si se retienen durante un cierto perÃodo de tiempo; la tributación reducida para las pymes en general, e incentivos fiscales a la tributación de la plusvalÃa obtenida por la venta de la empresa.
Por lo tanto, el estudio revela la posibilidad de utilizar mejoras fiscales para robustecer a las empresas, sobre todo a las pymes, en tiempos de crisis y que éstas mantengan su nivel de empleo, lo que es crucial para Europa y especialmente para España.
La Dirección General de Empresa e Industria de la ComisiónEuropea (The Enterprise Programme Management Committee-EPMC) invitó a los miembros del Espacio Económico Europeo (EEE), que incluye a los Estados miembros y a Noruega, Liechtenstein e Islandia a participar en este estudio y 19 paÃses se sumaron al proyecto: Austria, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Lituania, Luxemburgo, PaÃses Bajos, Noruega, Polonia, Portugal, RumanÃa, Eslovaquia, Eslovenia, España y Suecia.
Ratios de deuda
Respecto a la deuda de los paÃses que han participado en el estudio, República Checa (0,67 ), Estonia (1,34), Finlandia (1,37), Lituania (1,58), Luxemburgo (0,88), Polonia (1,03), Eslovaquia (0,99) y Eslovenia (1,33) son los mejor situados. Austria (1,95), Irlanda (1,77) y Suecia (1,80) tienen unas tasas medias. Dinamarca (2,06), Francia (4,84), Italia (2,11), PaÃses Bajos (2,93), Noruega (2,41), Portugal (2,08), RumanÃa (21,92 23) y España (2,19) cuentan con el ratio de endeudamiento más alto.
Un 54% de los empresarios encuestados cree que es más ventajoso retener beneficios; un 20% considera que es más productivo distribuir las ganancias y un 26% dice que el marco fiscal no tiene consecuencias en su decisión.
Cada vez más paÃses europeos reducen la presión fiscal sobre las pymes. Si un Estado quiere incentivar a la mediana y pequeña empresa para que retenga sus beneficios puede utilizar un tipo de gravamen reducido sobre estas ganancias durante un periodo especÃfico.
Los paÃses que aplican un gravamen sobre el dividendo más alto y un gravamen sobre la ganancia de capital más bajo incentivan a los empresarios para que retengan beneficios en anticipación a una ganancia de capital futura, en vez de pagar dividendos más altos. Éste es el caso de Irlanda, Eslovenia y Lituania.
A juicio del informe, la legislación española no incentiva la retención de beneficios. Las ganancias corporativas se tratan de la misma forma si se distribuyen o se retienen. La tributación de los dividendos que recibe el accionista individual (el 18% desde el 1 de enero de 2007), sin crédito a la doble imposición, es una barrera para la distribución de beneficios cuando no los necesita el accionista.
El estudio admite que el marco fiscal anterior era peor en este aspecto, porque los dividendos se sometÃan a un esquema fiscal progresivo, lo que significaba un tipo fiscal efectivo para las rentas más altas, después de deducir un crédito fiscal por doble imposición, del 23%. Por ello, puede decirse que el nuevo marco estimula la distribución si se compara con el anterior.
De la reinversión de beneficios que se derivan de la venta de activos fijos se encarga un crédito fiscal que equipara la tributación efectiva con las ganancias de capital que obtienen los individuos. Sin embargo, el que la financiación vÃa capital no sea deducible para la compañÃa mientras que vÃa deuda sÃ, es una importante desventaja para el aumento de capital. "La pyme española disfruta de ciertas ventajas pero no suficientes para revertir el marco general", concluye.
Mercedes Serraller / expansión




