El desembarco del libro electrónico
El sector del libro electrónico está mejor que nunca. Después una década en la que parecÃa imposible que su comercialización llegara al gran público, el éxito de diferentes dispositivos de lectura, como el Kindle de Amazon, de momento disponible sólo en Estados Unidos, ha dinamizado este segmento del mercado, y la respuesta de las editoriales no se ha hecho esperar.
El sector editorial ha tratado a los dispositivos lectores electrónicos con desconfianza, cuando no con desdén. Este distanciamiento ha estado motivado por su escasa penetración en el mercado y por que implican un cambio de sistema de producción y distribución de libros que las editoriales, hasta ahora, no estaban dispuestas a asumir. Sin embargo, el creciente impulso digitalizador de textos por parte de empresas como Google, unido a la apuesta de algunas multinacionales por el desarrollo y la venta de lectores de libros electrónicos, ha servido de revulsivo para que la industria librera se decida a participar en el negocio.
Además, las editoriales han visto cómo la falta de contenidos digitales en otras industrias culturales, como la música o el cine, ha permitido el auge de sistemas alternativos al negocio que no reportan beneficios, al menos directos. Tal es que caso de las redes P2P, cuyo crecimiento exponencial se debe más a la falta de oferta disponible que a la intención de no pagar por lo que se consume.
Por el momento, el éxito que los libros electrónicos han traÃdo al sector editorial viene motivado por dos aspectos fundamentales. Por un lado, la creación de diferentes dispositivos cada vez más sofisticados, que facilitan la lectura no sólo de libros digitales, sino de cualquier tipo de documento de texto e incluso la contemplación de fotografÃas.
Por otro lado, el aumento del número de tÃtulos a la venta y la facilidad con que dispositivos como el Kindle permiten comprar a golpe de clic libros han llenado de vida un sector que hace menos de un año parecÃa incapaz de despegar. Se estima que la primera edición de Kindle, que iba vinculado a más de 230.000 tÃtulos de la tienda virtual de Amazon, superó ampliamente el medio millón de dispositivos vendidos.
Kindle es el dispositivo más popular, pero no es el único lector de libros electrónicos disponible en el mercado. En 2006, Sony lanzó su Reader, del que se han vendido más de 300.000 unidades. Sin embargo, este lector no dispone de un catálogo de tÃtulos tan extenso, y por este motivo ha firmado un reciente acuerdo con Google para compartir parte del catalogo digitalizado por el buscador dentro de su proyecto Google Books.
Movimientos en el sector
La venta de libros se ha triplicado en el último año, pero la distribución fÃsica se ha estancado; lo que ha subido es la venta virtual. Sin embargo, a pesar de este notable crecimiento, las ventas digitales siguen siendo minoritarias respecto a los libros en formato de papel. En Estados Unidos, las ventas de publicaciones electrónicas supusieron en el periodo navideño el 3% del total de libros vendidos.
En España, según datos de la Federación de Gremios de Editores de España, en 2007 la facturación anual de libros electrónicos representó el 10,5% del total. Dentro de este periodo de crecimiento acelerado, los principales actores del sector han iniciado un proceso de reorganización y adquisición de empresas de cara a posicionarse en una situación ventajosa en el mercado.
Barnes & Nobles, la mayor cadena de librerÃas del mundo, ha adquirido recientemente a través de su portal Bn.com a la editorial digital Fictionwise por 12,4 millones de euros. Desde dicha editorial se puede acceder a más de 60.000 tÃtulos para los últimos lectores de libros electrónicos, asà como para otros dispositivos y teléfonos móviles como el iPhone de Apple. Con esta compra, Barnes & Nobles se ha posicionado como uno de los actores importantes del sector y como competidor directo de Amazon.com.
El coste de digitalizar libros
El proceso de digitalización de libros por parte de las editoriales conlleva un coste elevado, pero según algunos expertos este desembolso se rentabilizarÃa de forma rápida con un retorno de la inversión. En este sentido, al eliminarse algunos intermediarios e infraestructuras, con el consiguiente ahorro en costes, los autores podrÃan recibir un mayor porcentaje por la venta de ejemplares digitales respecto a lo pactado para el papel, que ronda el 10% salvo en casos de grandes ventas.
A tenor de los datos hechos públicos por el sector editorial, el coste de digitalización del catalogo de una editorial media está en torno a los cuatro millones de euros, por una cantidad de tÃtulos entre ocho y doce mil. Pero este coste puede ser mucho menor si el socio tecnológico seleccionado (que es quien aporta la maquinaria y el software de digitalización) se encuentra en paÃses emergentes como China o India, circunstancia que algunas editoriales están aprovechando. Además, al contrario de lo que ocurre con la fabricación de libros fÃsicos en estos paÃses, el coste por transporte del material impreso se elimina.
Dispositivos de lectura de libros electrónicos
Los libros electrónicos comparten una tecnologÃa clave denominada E-ink. Esta tinta electrónica convierte la pantalla del dispositivo en una página de libro, eliminando los inconvenientes y molestias que producen las pantallas de ordenador convencionales, como parpadeos o iluminación excesiva. El peso de estos aparatos es siempre inferior a los 500 gramos, y se sitúa en los modelos más vendidos entre los 200 gramos y los 350 gramos.
Gracias a la citada E-ink, que consume muy pocos recursos, la baterÃa puede tardar varias semanas en agotarse, incluso haciendo un uso diario intensivo del aparato. Se espera que en un futuro cercano estos dispositivos dispongan de tinta a color y que se fabriquen con un material más flexible y barato.
A pesar de que los lectores digitales son uno de los dispositivos más conocidos, no son los únicos que disponen de servicios de lectura electrónica. Por ejemplo, el teléfono de Apple iPhone y el reproductor multimedia iPod Touch disponen de varias aplicaciones que permiten a los usuarios descargar contenidos y utilizar la pantalla del dispositivo para acceder a ellos sin necesidad de invertir en un aparato lector. En esta lÃnea, algunos modelos de agendas electrónicas PDA, teléfonos de tercera generación y consolas de videojuegos portátiles también disponen, en mayor o menor medida, de aplicaciones para poder acceder a este tipo de libros digitales.
No sólo libros electrónicos
Los libros electrónicos son el contenido más habitual de este tipo de aparatos y uno de los más demandados por los usuarios, sin embargo, no es el único tipo de contenido disponible. Dentro de la oferta vinculada a Kindle también se encuentran medios de comunicación y blogs, que actualizan de forma diaria sus contenidos y están disponibles mediante suscripción desde este lector electrónico.
Los usuarios suelen hacer diferentes usos de estos lectores, entre otros, se utilizan para la lectura de documentos sin necesidad de estar delante de un ordenador y por personas con problemas de visión que necesitan ampliar el tamaño de la letra de los libros para poder leer con mayor comodidad.
Los usuarios lo quieren, pero más barato
Una de las reticencias actuales de los usuarios a la hora de adquirir un dispositivo lector de libros electrónicos es el precio. Asà se desprende de una encuesta realizada por The Cocktail Analysis (PDF) efectuada entre usuarios de Internet. Este estudio, uno de los primeros que se realizan sobre estos dispositivos en España, llega a la conclusión de que el 52% de los internautas muestra interés por adquirir un dispositivo de este tipo, aunque sólo con un precio situado en torno a los 71 euros de media, muy por debajo del precio medio de este tipo de productos en el mercado, situado en torno a los 350 euros.
Entre las ventajas principales asociadas a este dispositivo, los internautas han destacado que es muy práctico como soporte (transporte, almacenamiento, etc.), mientras que la mayorÃa de las reticencias tienen un cariz emocional, como es la pérdida del valor asociado al papel asà como de los hábitos adquiridos en la lectura y el ritual que suponen los libros editados en papel.
En cuanto a los usos, los internautas destacan su utilización como dispositivo para la lectura de libros (el 98% de los encuestados) frente a su uso para la lectura de prensa diaria (el 65% de los encuestados). En este sentido, los tÃtulos que los usuarios desearÃan leer en estos dispositivos son los mismos que copan la lista de los autores más vendidos en las listas de "best sellers" tradicionales.
Fuente: Antono Delgado




