DEPORTIVO 1 - Barcelona 1: Eto'o salva un empate y el Depor se queda sin UEFA


Con los héroes de Roma desperdigados por la grada y el banquillo de Riazor, el Deportivo de A Coruña no tuvo ningún problema en hacer el pasillo de honor, con torres de Hércules incluidas, a un Barcelona de Guardiola que esta vez pasó de canteranos y saltó con jugadores de primera línea como Piqué, Toure, Keita, Xavi y Eto'o. El camerunés, hambriento por naturaleza, no quiso tirar la toalla tan pronto y saltó en el once para intentar arrebatar el pichichi a Diego Forlán.
Pero los coruñeses no iban a estar por la labor de facilitar nada porque, aunque escasas, los de Lotina llegaba a la última jornada con posibilidades de jugar la UEFA Europa League la próxima temporada si el Athletic hacía los deberes en Mestalla. O mejor dicho, si los vascos les hacían los deberes. Para no depender exclusivamente del trabajo de los demás, los coruñeses, obligados a sacar los tres puntos, salieron en tromba a por un Barça estático en defensa. Los primeros minutos del encuentro fueron un acoso coruñés con tres llegadas claras. En la primera, Bodipo se encontró a Piqué. En la segunda, cuatro jugadores del Deportivo de A Coruña se quedaron solos ante Pinto pero Juan Rodríguez se llenó de balón y remató a la grada y desbarató una ocasión clarísima. Del estilo a la que tuvo Pablo Álvarez en el minuto trece con un mano a mano que Pinto ganó.
El Deportivo de A Coruña era un quiero y no puedo. Las ocasiones blanquiazules brotaban desde cualquier lado del campo pero la escopeta coruñesa parecía de fogueo y cuando te enfrentas al tricampeón, que tiene pólvora para saturar a una empresa pirotécnica, las ocasiones erradas puede resultar caro. Y encima Eto'o estaba como en Mallorca, obsesionado con la puerta coruñesa y en hasta tres ocasiones puso en serios problemas a Aranzubía. Probó fortuna desde dentro del área y el meta vasco despejó a córner, también regateó al cancerbero y la bola se le quedó retrasada y al cuarto de hora optó desde la frontal y el cuero salió lamiendo el poste. En ataque, el Barça únicamente buscaba a Eto'o y en defensa, los azulgranas, se buscaba a sí mismos. Martín Cáceres, uno de los más visibles en la Rúa del jueves, decidió achatarse hoy para dar la razón a aquellos que creen que le viene grande este club, y Guardado aceptó el regalo y decidió amargarle la noche.
Tanto que a la media hora de juego, el mexicano se emparejó con el uruguayo y sacó un centro al área y Bodipo, a la cuarta, consiguió batir a un Pinto, que bien pudo pegar dos gritos a Sylvinho y Piqué por la dejadez en la marca al hispano-ecuatoguineano. Al igual que en las dos últimas jornadas, los azulgranas tenían que remar a contra corriente y nada hacía presagiar una reacción. Y el Depor, a lo suyo. Mantenía el control del esférico, tocaba y trenzaba jugadas vistosas como la del minuto 42 cuando Valerón se sacó de la chistera un pase de los suyos y dejó solo a Sergio que estrelló la pelota en el travesaño.
El descanso no causó reacción en un Barça que hoy vestía de rosa. El Deportivo de A Coruña, sin ser el propietario de la posesión, conseguía llevar el balón a la meta de Pinto. Tenían las ideas muy claras, con buenos repliegues, las líneas juntas y evitando el juego del mediocampo catalán. Parecía que las celebraciones, obviamente, pasaban factura a los futbolistas del Barcelona y Pep se dio cuenta el jueves cuando pidió comprensión a sus aficionados "si el equipo hacía el ridículo en los siguientes días". Ni por asomo se puede catalogar de ridículo la imagen del Barça en Riazor pero sí que llama la atención el ansia de Samuel Eto'o. Sin ser la versión europea, el camerunés no encontraba su sitio. Todos los compañeros buscaban sus botas pero no era capaz de batir a Aranzubía. Pero si hay alguien que no tira nunca la toalla ese es Samuel Eto'o. Sabiendo que el pichichi era inalcanzable porque Forlán ya había mojado ante el Almería, el nueve azulgrana esperó hasta el 91 para saciar su sed y poner el empate a uno y cerrar la inmejorable temporada con un disparo dentro del área que entró con una rabia propia de su estado de ánimo.
El gol tampoco supuso un trauma para el Deportivo de A Coruña que ganando a los azulgrana no certificaban su presencia en Europa porque el Valencia sí que hizo los deberes en Mestalla. Aún así, chapó por la temporada de los coruñeses.
Fuente: as




