El G-20 prolongará los planes de estÃmulo económico hasta 2010 pese a los brotes verdes
Los presidentes del grupo creen que la economÃa mejora, pero, al mismo tiempo, mantendrán las polÃticas públicas de apoyo al crecimiento, que disparan la deuda y el déficit.
"Lo peor de la crisis parece haber pasado, pero es difÃcil predecir cuál va a ser el futuro". Estas palabras pronunciadas hoy por el primer ministro de Japón, Yukio Hatoyama, reflejan el sentir de los lÃderes del G-20, que clausurarán hoy la tercera cumbre contra la crisis económica y presentarán un comunicado con los acuerdos alcanzados.
El texto establecerá que los planes de estÃmulo se mantendrán hasta 2010, a pesar de los sÃntomas de recuperación que están apareciendo, según consta en el primer borrador que trascendió hoy. El documento no menciona ninguna cantidad económica concreta que deba destinarse a los distintos planes anticrisis hasta el año que viene.
Hatoyama no fue el único dirigente que expresó su preocupación por el futuro de la economÃa si se retiran los planes de estÃmulo. La recuperación llegará en 2010 sólo en el caso de que se apliquen "las polÃticas adecuadas", afirmó ayer el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
Los presidentes del grupo temen que, si se suprimen las medidas anticrisis antes de tiempo, la recuperación puede llegar a ser demasiado lenta. Esta doble estrategia de combinar optimismo y cautela es compartida tanto por los lÃderes del G-20, como por destacados organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Reserva Federal estadounidense. El resultado inmediato de esta combinación será un aumento de la deuda pública y de los déficits de los miembros del G-20. AsÃ, el FMI sostiene que la deuda de los paÃses miembros del grupo superará el 82% del PIB en 2010.
Merkel ataca a Obama
El desequilibrio es especialmente preocupante para paÃses como EEUU, la primera economÃa del mundo y una de las más endeudadas. Ayer esta inquietud fue expresada por miembros de la delegación de Alemania y también por la propia canciller, Angela Merkel, que atacó la intención del presidente de EEUU de centrar el G-20 en lograr un nuevo orden económico internacional. El objetivo de Obama es que EEUU tenga un menor peso en la economÃa mundial y que eleve su ahorro, mientras que los paÃses exportadores (Japón, China o Alemania) consuman más del exterior.
"He dejado muy claro que no deberÃamos abordar otros temas que no sean la regulación financiera", indicó Merkel, antes de matizar que los desequilibrios económicos, igual que los tipos de cambio, pueden estar en la agenda de la cumbre del Pittsburgh, pero como un punto más.
La reacción de Merkel provocó una respuesta inmediata de la Casa Blanca. Su portavoz, Robert Gibbs, indicó que EEUU comparte las preocupaciones de Merkel y que tratar un tema, el del nuevo orden económico, no es excluyente y no supone que no se pueda debatir la regulación financiera.
China, por el contrario, se muestra más proclive a debatir la nueva configuración económica, siempre que eso no dificulte su crecimiento, aunque prefiere aprovechar la cumbre para advertir del excesivo proteccionismo que en contra de sus productos se está produciendo en paÃses miembros del G-20 como EEUU.
SÃ, pero no
Consenso
Los lÃderes de Japón, España y la Comisión Europea coincidieron ayer en que lo peor de la crisis puede haber pasado, pero que el futuro no está claro.
Inyecciones
Esta coyuntura obliga a que todavÃa sea difÃcil retirar las intervenciones que los distintos gobiernos han realizado en la economÃa.
Respaldo
Los paÃses del G-20 están respaldados en esta postura por la Fed y el FMI.
Deuda
Los planes de estÃmulo están disparando la deuda. El FMI dice que la deuda de los paÃses del G-20 llegará al 82% del PIB en 2010.
Los bonus de la banca se limitarán a final de año
El sector financiero, el gran causante de la actual recesión económica, sigue trayendo de cabeza a los lÃderes polÃticos y a los ministros de EconomÃa del G-20, que debaten estos dÃas en Pittsburgh cuál va a ser la nueva vigilancia que se establezca sobre la banca para evitar que la crisis se repita.
La cumbre terminará sin llegar a ningún acuerdo concreto en los dos ámbitos más peliagudos: establecer lÃmites a la retribución variable de los banqueros y aumentar las reservas obligatorias de las entidades financieras. El documento final de la cumbre sólo contempla que "a final de año" se establecerán las normas para los sueldos y las reservas, según consta en el borrador del texto.
El G-20 quiere vincular la remuneración de los banqueros al desempeño a largo plazo de las empresas que dirigen y que el sueldo esté sujeto a devolución si las cuentas de esas entidades empeoran.
El G-20 también respalda que las agencias reguladoras tengan el poder de revisar los sistemas de remuneración de las compañÃas y puedan modificarlos si éstas quiebran o requieren de intervención pública. "Es importante alcanzar un acuerdo internacional para la estabilidad financiera", informa Efe.




