Socialismo alemán, socialismo portugués: lecciones varias
Una simple suma de los porcentajes obtenidos por el SPD , el 23,1% y el 12,5 de "Die Linke" (La Izquierda) en Alemania en las legislativas de ayer ahorra algunos comentarios: es muy parecido al que hace cuatro años obtuvieron los socialdemócratas con Gerhard Schroeder a la cabeza.
La conclusión es obvia: La Izquierda del antiguo "rebelde" Oskar Lafontaine, visto como un renegado del SPD, y su compañero de aventura, Gregor Gisy, un reciclado del comunismo real del viejo SD del Este, recibe los sufragios perdidos. O, con otras palabras, la evolución del SPD y su condición de socio menor de la derecha (CDU-CSU, con la democristiana Angela Merkel en la CancillerÃa) le han perjudicado y sus bases tradicionales, obreras, sindicales, le han aplicado un severo castigo.
Con la debacle del SPD y visto que la suma del centro-derecha con la derecha muy conservadora y ultraliberal (FDP) de Guido Westerwelle da una mayorÃa para gobernar, va a formarse otra coalición, la soñada y abiertamente solicitada por Merkel, con unos liberales que han mejorado su resultado (de 9,8 a 14,8%).
La reordenación del escenario
Asà pues, se dirá, asunto resuelto. Pero no es tan sencillo y el cambio de guardia en el gobierno federal es solo una cara, muy relevante desde luego, del gran cambio que se avecina en la RFA. Lo decisivo a esta hora es la reordenación del escenario polÃtico con la confirmación de que La Izquierda, tenida por una excéntrica operación de un Lafontaine resentido, ha llegado para durar.
Asà lo escribÃan en "Der Spiegel" los colegas M. Deggerich y C. Scheuermann: La Izquierda "no puede seguir siendo ignorada". Un modo de indicar que el SPD debe reconsiderar su actitud frente a un partido que no hace sino progresar en las elecciones en los Estados (como se acreditó hace cinco semanas en Turingia y Sarre) y es una fuerza decisoria en el Este.
Hasta hoy el SPD del candidato y vicecanciller saliente Frank-Walter Steinmeier no ha querido dar el gran paso reconciliador y se ha atenido a esa especie de mandamiento no escrito según el cual todo lo que remotamente, huela a partido comunista debe ser rechazado. El fin en la práctica de esta lÃnea de conducta, será, a no dudarlo, el dato central, en un registro puramente polÃtico e ideológico, de la jornada del domingo.
El bipartidismo, herido de muerte
El resultado de las elecciones sigue dejando fuera del gobierno a los Verdes (que han subido desde el 8,1 al 10,5%) y que, en un proceso con ciertos parecidos al de La Izquierda, llegó al ruedo polÃtico-institucional en 1983 desde el testimonialismo ecologista para durar. Fueron socios de las últimas coaliciones del SPD y ahora reconsideran a su vez qué hacer con los nuevos datos que confirman la erosión del bipartidismo.
Una desinhibición polÃtica, pero también ambiental y social, es la nota dominante tras las elecciones, en las que todavÃa los grandes se han atenido a lo conocido, enseñado y estatuido, como si no hubiera pasado nada dramático con la economÃa o el rigor exigente de la izquierda social no hubiera crecido y aumentado fuertemente el malestar de los potentes sindicatos, el viejo feudo del SPD.
Merkel ha logrado "su" coalición pero en el fin de un ciclo y el comienzo de otro en el que se intuyen cambios hacia la radicalidad...porque si el SPD ha perdido votos por su izquierda los democristianos los han perdido por su derecha.
De BerlÃn a Lisboa
Una situación distinta, pero con ciertos paralelismos, vive el Partido Socialista Portugués, claro vencedor de las legislativas aunque sin alcanzar la mayorÃa absoluta. Su rival, el conservador y nominalmente "Partido Social Demócrata" también ha descendido respecto a sus resultados de las elecciones europeas (lo cual indica que ganar las europeas no significa mucho en el ámbito nacional). Es decir, como en Alemania, ambos han sangrado hacia sus extremos. De hecho los socialistas estarán obligados a formar un gobierno con apoyos que le den el mÃnimo de estabilidad para gobernar.
El paralelismo con Alemania empieza ahÃ, en los sondeos: el SPD alemán perdió los votos que ganó La Izquierda y el PSP los que fueron al Bloco de Esquerda, gran vencedor de la jornada en términos relativos. ¿Es posible una coalición de gobierno entre ambos? 0 por otro lado ¿podrÃa el PSP reconsiderar su reconocida aversión al PC y buscar su apoyo? Es estimulante y muy sugestivo ver cómo el PSP gestionará esta situación.
Sea como fuere, el primer ministro saliente y entrante, José Sócrates, ha hecho bien sus deberes: no perder los papeles, navegar entre la tonta e inútil hispanofobia de doña Manuela Ferreira, y probar con sus mensajes y su tono que las campañas electorales no son inútiles: partió de un empate técnico con la derecha y ha ganado con cierta holgura.
Autor: elplural/Elena MartÃ




