A Coruña. Una calle a la Einstein gallega: Maria J. Wonenburger

Es mi tía y es, sinceramente, un genio. A nivel familiar siempre, al referirnos a ella, decimos "la sabia" y todos sabemos a quien nos referimos. Si, es sabia aunque suene raro decirlo. Es una de las personas más discretas y humildes que he conocido en toda mi vida. Nunca ha alardeado de sus conocimentos. Siendo apabullante su cultura, nunca ha tratado de demostrarlo sino que trata de parecer como una persona que, "simplemente", le gusta aprender....
Siempre le gustaron las Matemáticas. Tanto, que aunque su padre estaba empeñado en que estudiase una ingeniería, lo convenció para irse a la Complutense a hacer "Exactas", y luego ya verían. Desafortunadamente, su padre falleció un año después de finalizar la carrera, por lo que ya pudo dedicarse plenamente al Álgebra moderna. Maria estuvo en Yale, Ontario y fue profesora en la Universidad de Bloomington (Indiana).
A finales de los cuarenta las mujeres en las facultades eran pocas. Y en Matemáticas, menos. «Siempre hubo profesores sin un entusiasmo particular en que estudiase una mujer», bromea María, que se marchó en el año 53 a la Universidad de Yale con las primeras becas Fulbright concedidas en España.
De los Estados Unidos, le llamó sobre todo la atención la familiaridad que había entre profesores y alumnos, algo que desde luego no ocurría en España. Aunque regresó a su país a los dos años, decidió que su carrera profesional se desarrollaría en aquel país, cuando su familia insistió en que opositase a una cátedra, lo que le parecía «una pérdida de tiempo».
En Estados Unidos se codeó con los mejores matemáticos del país. Uno de sus alumnos fue el prestigioso Robert V. Moody, e incluso en torno a ella circula un rumor sobre su relación con el proyecto Manhattan, cuyo objetivo final -tristemente logrado- fue desarrollar la primera bomba atómica.
Ha aclarado el rumor.
Ella no trabajó en el proyecto. Sólo matiza que un verano hizo prácticas en un laboratorio de física hallando valores de una ecuación. En qué trabajaban otros compañeros del departamento, no puede confirmarlo. Desde que volvió a Galicia prefiere pasear y acudir a conciertos, «porque aunque tengo muy mal oído me gusta mucho la música». Esta experta en álgebra poco amiga de las nuevas tecnologías y que no se casó porque no ha tenido tiempo, asegura que para tener vocación matemática «hay que tener una mente abstracta».





Comentarios
Ola.
Onte tiven o pracer de escoitar a María Wonenburger nunha entrevista que lle fixeron na galega, e foi un auténtico pracer. Pareceume unha muller incríble, anque o contacto foi breve. Ata onte non sabía da existencia desta muller, a pesar da miña afición ás matemáticas, e é unha auténtica pena. Estou tratando de arreglar iso.
Un saúdo e moitas gracias polo seu magnífico post de homenaxe merecido a esta gran muller.
Publicado por: Cástor Mariño | Setembro 17, 2007 9:38 AM