Ha llegado el momento de devolver el dinero público
Ante la oleada de ampliaciones de capital de las entidades financieras europeas, los distintos paÃses deberÃan esperar una devolución anticipada de los fondos de los rescates. El sector busca una ruta que le devuelva a la libertad.
Séverin Cabannes ofrece una explicación sencilla y elocuente de la actual prisa de los bancos europeos por obtener nuevos fondos de sus accionistas. "El mercado volvió a abrir la ventanilla de este tipo de operaciones", comenta Christophe Mianné, responsable de la división de derivados sobre acciones e Ãndices de Société Générale, una de las mayores entidades de crédito de Francia, que se ha unido a la oleada de ampliaciones de capital.
Primero fue BNP Paribas, seguido con rapidez por Société Générale, Unicredit en Italia, DnB Nor en Noruega, Swedbank en Suecia y Alpha Bank en Grecia. La semana pasada, se unió el holandés ING. En las cuatro últimas semanas, siete de los mayores bancos de Europa continental han captado en conjunto unos 25.000 millones de euros para devolver el dinero de los rescates gubernamentales.
Ahora, los inversores se preparan para las operaciones de las entidades objeto de los mayores rescates en Reino Unido -Lloyds y Royal Bank of Scotland, en las que el gobierno tiene unas participaciones del 43,5% y el 70% respectivamente-. Lloyds ha diseñado un plan para obtener entre 15.000 y 20.000 millones de libras (16.509 y 22.012 millones de euros), parte de un esquema de refinanciación de 25.000 millones de libras. Por su parte RBS, que no quiere quedar relegado, pretende reunir una suma más modesta de hasta 5.000 millones de libras.
Apenas un año después del punto álgido de la crisis financiera, momento en el que los gobiernos de todo el mundo se vieron obligados a inyectar miles de millones de libras en los bancos de sus paÃses, muchas de esas entidades realizan la operación opuesta, desesperadas por liberarse de los grilletes del control estatal. Se sienten tan optimistas sobre las perspectivas que quieren avanzar solos de nuevo, y están devolviendo con tanta rapidez como les es posible el dinero mediante la recompra de participaciones, acciones preferentes y bonos subordinados, y rechazando las garantÃas de deuda de los gobiernos.
Pionero
Matthew Westerman, responsable global de mercados de capitales de Goldman Sachs, sitúa el origen de esta última oleada de ampliaciones en la valiente decisión en primavera de la entidad británica HSBC de lanzar una emisión de acciones por valor de 12.500 millones de libras -la mayor que se recuerda en la historia- cuando las bolsas registraban su mÃnimo en seis años. Desde entonces, el Ãndice FTSE World Banks ha subido un 155%. "HSBC fue el principal responsable tanto de la serie de ampliaciones de capital como del cambio en el sentimiento hacia las acciones de grupos de servicios financieros", asegura Westerman, que asesora a HSBC, y añade que a consecuencia de la crisis "muchos accionistas han invertido menos de lo habitual" en el sector.
La solidez de los mercados durante el verano supuso un doble estÃmulo para los bancos. Por una parte, la emisión de nuevas acciones a precios más altos supuso una pérdida de valor menos dramática para los accionistas que ya disponÃan de una participación en las entidades. Por otra, unos mercados boyantes han sido buenos para el negocio subyacente de los bancos.
No obstante, el optimismo de los mercados explica sólo en parte el fenómeno. El principal desencadenante, según coinciden en afirmar todos los banqueros, fue la reunión del G-20 el mes pasado, en la que los polÃticos más poderosos del mundo diseñaron el futuro marco regulador de la industria bancaria. Aparte de las restricciones a los bonus de los banqueros, más importante para los propios bancos es la iniciativa mediante la cual estarán obligados a aumentar sus reservas de capital.
Resulta tentador pensar que, detrás de la oleada de ampliaciones de capital de los bancos, está la decisión del G-20. No obstante, las cosas no son tan sencillas. De hecho, hay una sensación de que, ahora que los vapuleados titanes del sector financiero mundial comienzan a recuperarse, se dedican a captar el mÃnimo capital posible para devolver el dinero de sus rescates, confiando en que los futuros beneficios harán el resto.
"El calendario impuesto por el G-20 para las ampliaciones de capital termina a finales de 2012, lo que significa que los bancos tienen tres años para depender de los beneficios retenidos", explica Cyril Court, de HSBC. "El G-20 fue fundamental para determinar la cantidad de capital que los bancos necesitarÃan ampliar". En otras palabras, no ha sido necesario recurrir a las desorbitadas ampliaciones de capital que los bancos tanto temÃan. Las que ya han tenido lugar han sido relativamente moderadas, y, en gran parte, limitadas a los bancos que tenÃan que devolver el dinero de los rescates gubernamentales.
Dos dÃas después de que los lÃderes del G-20 abandonaran Pittsburgh el mes pasado, BNP anunció una ampliación de capital de 4.300 millones de euros; Unicredit y Société Générale siguieron su ejemplo con operaciones de una cuantÃa similar. La operación de BNP, completada hace dos semanas, ha tenido una buena acogida, hasta el punto de que el 99% de los inversores ejercieron su derecho de compra; éste es el tipo de señal que necesitan los competidores para adoptar la misma estrategia. Société ha cerrado también su ampliación.
La decisión que tomó ING la semana pasada de realizar una ampliación de capital de 7.500 millones de euros, de los que usará 1.300 millones de euros para financiar el plan de seguros frente al impago de hipotecas elaborado por el Gobierno, pone de manifiesto una dimensión distinta de las ampliaciones de capital. Los grandes planes de rescate, como los de ING, Lloyds, RBS y el alemán Commerzbank, están sujetos a la normativa de la Comisión Europea sobre ayudas estatales. Los 1.300 millones de euros de ING, calculados en Bruselas, superan la cantidad que se esperaba en un principio.
Según calculan los analistas, Commerzbank, Allied Irish Bank y Bank of Ireland serán los próximos en realizar ampliaciones de capital.
Nacionalizaciones globales
Aún más dura será la lucha de los grupos que fueron nacionalizados en su totalidad durante la crisis -incluidos los bancos islandeses, Anglo-Irish en Irlanda y Northern Rock en Reino Unido-. Incluso Lloyds y RBS, nacionalizados sólo en parte, tienen pocas posibilidades de devolver el dinero pronto, pese a sus planes para la obtención de fondos.
Esos fondos están destinados tan sólo a evitar, o mitigar, la participación en otra parte del programa de rescate -la compra de aval del Estado frente a 585.000 millones de libras de activos tóxicos-. El Gobierno será el que decida cuándo vender su participación, y es probable que tarde varios años.
Para todos estos bancos, los motivos para escapar del control gubernamental son los mismos. "No creo que muchos bancos digan que les gusta tener como inversor al Gobierno", dice Marinos Yannopoulos, director financiero de Alpha Bank.
No obstante, si la recuperación económica sigue su curso, podrÃa no pasar mucho tiempo antes de que la gran mayorÃa de los bancos rescatados en todo el mundo operen nuevamente por su propia cuenta, y recuerden la crisis financiera y las actuaciones gubernamentales sin precedentes como una aberración surrealista en la historia del capitalismo.
Pero la huella de la presencia de los gobiernos se dejará sentir durante mucho tiempo. Los representantes gubernamentales en los consejos de los bancos no desaparecerán de forma instantánea. Y los cambios en las compensaciones de los banqueros se mantendrán durante años, al igual que la determinación de polÃticos y reguladores por igual para garantizar que jamás vuelva a suceder algo similar.
Fuente: Patrick Jenkins /expansion




