El reto municipal (Mar Barcón, Secretaria de Coordinación, Acción Electoral y PolÃtica Municipal del PSdeG-PSOE)
La actual crisis deja ver con toda crudeza la difÃcil situación financiera que muchos ayuntamientos arrastran desde hace años. La reforma pendiente de la financiación municipal, el desarrollo de las competencias impropias, la cicaterÃa del poder autonómico a la hora de financiar los municipios y una absurda irresponsabilidad fiscal por parte de alguno de ellos han desembocado en una situación de cierta emergencia.
Sin el Plan E, muchos hubieran sido incapaces de asumir inversión alguna y todos miran con ansiedad las negociaciones entre el vicepresidente Chaves y la FEMP de cara a resolver, de una vez por todas, la financiación local. En Galicia el problema se agrava por dos factores: la dispersión y el envejecimiento. El primero encarece de manera notable los servicios públicos mientras la inversión de la pirámide poblacional incrementa la demanda de aquellos denominados «de proximidad», cuyo sostenimiento supone una carga de profundidad en el gasto corriente.
En este contexto el Gobierno de la Xunta ha comenzado a plantear las bondades de la fusión de municipios. Una propuesta tan maximalista que corre el riesgo de llevar el debate al infinito para llegar a ninguna parte. ¿Es la reducción del número de ayuntamientos la única solución? El secretario xeral del PSdeG, Manuel Vázquez, manifestaba el viernes que este planteamiento debe hacerse con rigor y proponÃa un camino intermedio.
Y es que el Gobierno cuenta con instrumentos para incentivar la cooperación intermunicipal y primar el abaratamiento de servicios. Cierto que las áreas metropolitanas despiertan escepticismo, pero la ley que regulará la de Vigo está muy avanzada y puede servir de modelo. Los consorcios apenas han sido desarrollados, pero el de As Mariñas, en el área coruñesa, funciona razonablemente y con algún retoque en la gestión económica y la incorporación de A Coruña puede suponer un excelente ejemplo de concertación. Agrupaciones y mancomunidades han resuelto en áreas del interior proyectos de cierta complejidad.
Hay, pues, fórmulas capaces de mejorar la gestión y racionalizarla. Marquemos, por ejemplo, un mÃnimo de población denominado de sostenibilidad -cinco mil, tres mil habitantes- y primemos en los ingresos de procedencia autonómica las uniones locales que lo rebasen. Incentivemos económicamente la gestión de servicios compartidos, a través de las leyes que están en redacción. Potenciemos en los presupuestos los proyectos supramunicipales.
Los ayuntamientos tienen problemas pero no son el problema. Son administraciones próximas y eficaces cuya voz no siempre ha sido escuchada en el desarrollo de nuestro modelo de Estado descentralizado. Son entretenidos los debates de salón, pero quizá convenga recorrer caminos intermedios con inteligencia antes de acudir al remedio del bisturà jurÃdico.
Fuente: La Voz de Galicia




