El FMI pide un 'Plan Marshall' para HaitÃ
El director gerente del Fondo Monetario Internacional ha pedido hoy un plan multilateral de ayuda para reconstruir a la devastada Haità tras el terremoto que dejó en ruinas la capital del paÃs más pobre del hemisferio occidental. Según Dominique Strauss-Khan, Haità necesita una ayuda importante después de haber sido duramente golpeada por diferentes crisis polÃticas y catástrofes.
Haità necesita "no sólo un método gradual sino algo mucho más grande para hacer frente a la reconstrucción del paÃs: algún tipo de Plan Marshall que necesitamos implementar ahora", ha dicho Strauss-Kahn en una entrevista en Hong Kong con CNN y difundida en la página web del organismo .
Ya el Fondo se ha comprometido con una ayuda inmediata de 100 millones de dólares (unos 69 millones de euros) para que el Gobierno del presidente René Préval pueda costear gastos de emergencia
Según el directivo, el FMI está trabajando ahora con todos los paÃses donantes para tratar de suprimir toda la deuda haitiana, incluyendo los últimos préstamos. "Si tenemos éxito, que estoy seguro lo tendremos, incluso este préstamo se convertirá finalmente en una subvención, porque toda la deuda tendrá que ser suprimida. Eso es muy importante para Haità ahora".
El FMI y otras organizaciones financieras dieron unos 1.200 millones de dólares en alivio de deuda a Haità en junio del año pasado. Al ser consultado sobre por qué el FMI entregó un préstamo de ayuda inmediata a Haità en vez de dar una subvención, Strauss Khan dijo que era la forma más rápida de entregar los fondos. "la pregunta era ¿no hacemos nada o damos un préstamo? Decidimos dar un préstamo, pero con interés cero y un largo periodo de gracia".
Fuente: elpais
PLAN MARSHALL
El Plan Marshall (denominado oficialmente European Recovery Program o ERP) fue el principal plan de los Estados Unidos para la reconstrucción de los paÃses europeos después de la Segunda Guerra Mundial, que a la vez estaba destinado a contener un posible avance del comunismo.
La iniciativa recibió el nombre del Secretario de Estado de los Estados Unidos, George Marshall, y fue diseñada principalmente por el Departamento de Estado, en especial por William L. Clayton y George F. Kennan.
El plan de reconstrucción se planteó en una cumbre entre los estados europeos participantes, que se celebró el 12 de julio de 1947. La Unión Soviética y los estados de la Europa del Este también fueron teóricamente invitados, aunque las condiciones que se les exigió (someter su situación económica interna a controles externos e integrarse en un mercado europeo) eran obviamente incompatibles con el sistema económico y con los principios ideológicos y de propaganda del denominado socialismo realmente existente. Aún asÃ, Moscú tuvo que ejercer su control sobre algunos paÃses que sà habÃan mostrado interés (Polonia y Checoslovaquia), obteniendo su rectificación.
El plan tuvo una vigencia de cuatro años fiscales a partir de julio del año 1947 y, durante este periodo, los estados europeos que ingresaron en la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE) (precursora de la OCDE) recibieron un total de 13 mil millones de dólares de la época, asà como servicios de asistencia técnica.
Una vez completado el Plan, la economÃa de todos los paÃses participantes, excepto la República Federal Alemana, habÃa superado los niveles previos a la guerra y en las dos décadas siguientes, Europa Occidental alcanzó un crecimiento y una prosperidad sin precedentes. En cualquier caso, el impacto que pudo llegar a tener el Plan Marshall sobre dicho crecimiento es una cuestión muy discutida. Por otro lado, el Plan Marshall también es visto como uno de los elementos que impulsó la unificación europea, ya que creó instituciones para coordinar la economÃa a nivel europeo. Además de las consecuencias relacionadas directamente con la economÃa de los paÃses receptores de ayudas, una consecuencia directa fue la introducción sistemática de técnicas de gestión de inspiración estadounidense.
En los últimos años, muchos historiadores han cuestionado tanto las motivaciones subyacentes como la eficacia del Plan. Algunos historiadores mantienen que los beneficios del Plan Marshall realmente procedieron de las nuevas polÃticas librecambistas o de laissez-faire, que permitieron estabilizar los mercados gracias al crecimiento económico. Asà por ejemplo, la OECE, además de repartir las ayudas del Plan Marshall, promovió el libre comercio y la eliminación de barreras arancelarias.
También hay que considerar la importancia del Plan de Ayuda y Rehabilitación de las Naciones Unidas, que ayudó a millones de refugiados entre 1944 y 1947, constituyendo otro factor determinante en la fundación de las bases de la recuperación europea en la posguerra. Las valoraciones sobre el resultado del Plan Marshall suelen ser positivas, aunque también existen crÃticas negativas, especialmente desde el sector económico liberal, y en especial la Escuela AustrÃaca de EconomÃa.
Antecedentes
Tras seis años de guerra, buena parte de Europa estaba devastada y millones de personas habÃan muerto o habÃan quedado lisiadas. Los combates se habÃan producido prácticamente por todas partes, abarcando un área mucho más grande que la que habÃa sido afectada durante la Primera Guerra Mundial. A causa de los bombardeos aéreos, la mayor parte de las ciudades estaban muy dañadas, y en especial las áreas industriales que habÃan sido los objetivos principales de dichos bombardeos. BerlÃn y Varsovia eran montañas de escombros, y Londres y Rotterdam habÃan quedado muy perjudicadas. La estructura económica del continente se habÃa quedado en nada y millones de personas se encontraban en la indigencia. Aun cuando el episodio de hambre holandesa de 1944 se pudo resolver, la devastación general de la agricultura provocó una oleada de hambre en toda Europa, agravada por el duro invierno de 1946-1947 en el noreste de Europa. También estaban destruidas las infraestructuras como, por ejemplo, las vÃas férreas, los puentes y las carreteras, que habÃan sido objetivo principal de los bombardeos aéreos, y muchos barcos de carga habÃan sido hundidos. Los municipios más pequeños no habÃan sufrido tanto los destrozos de la guerra, pero la carencia de redes de transporte los habÃa dejado prácticamente aislados tanto fÃsica como económicamente.
Tras la Primera Guerra Mundial, la economÃa europea también habÃa quedado muy dañada, y la profunda recesión económica duró hasta bien entrados los años 20, con la inestabilidad y la bajada generalizada de precios que esto comportó a la economÃa global. Los Estados Unidos, pese a un resurgimiento del aislacionismo, habÃan procurado ayudar al crecimiento europeo, sobre todo mediante la colaboración de los grandes bancos estadounidenses. Cuando Alemania no pudo pagar las reparaciones de guerra, los estadounidenses también contribuyeron ampliando los préstamos que Alemania habÃa solicitado, una deuda que a los estadounidenses todavÃa no les habÃa sido resarcida cuando entraron en la Segunda Guerra Mundial en 1941.
El Departamento de Estado, bajo la dirección Harry Truman, estaba decidido a aplicar una polÃtica exterior activa, pero el Congreso parecÃa no estar tan interesado. En un principio, se pensaba que harÃa falta bien poco para reconstruir Europa y que el Reino Unido y Francia, con la ayuda de sus colonias, conseguirÃan salir rápidamente de la crisis. A pesar de todo, en 1947 todavÃa no habÃa progresos evidentes, y una serie de inviernos crudos habÃan agravado una situación ya desesperante por sà misma. Las economÃas europeas no crecÃan, y las altas tasas de paro y la escasez de alimentos provocaron huelgas y revueltas en muchas poblaciones. Dos años después del fin de la guerra, las economÃas todavÃa no habÃan logrado los niveles de preguerra ni parecÃa que fuera posible. La producción agrÃcola era un 83% de lo que habÃa sido en 1938, la producción industrial llegaba al 88% y las exportaciones sólo al 59%.
La escasez de comida era uno de los problemas más graves. Antes de la guerra, Europa Occidental dependÃa de las importaciones de Europa del Este, pero estas rutas comerciales ahora estaban interrumpidas por el Telón de Acero. La situación llegó a ser especialmente preocupante en Alemania, puesto que en los años 1946 y 1947 el consumo diario medio era sólo de 1.800 calorÃas por persona, una cantidad insuficiente para mantener una buena salud a largo plazo. William Clayton informó a Washington de que "millones de personas se están muriendo de hambre lentamente". Otro elemento importantÃsimo era la escasez de carbón, las reservas del cual disminuyeron enormemente tras el invierno de 1946-47. En los hogares alemanes, sin calefacción de ningún tipo, murieron de frÃo centenares de personas. La situación en el Reino Unido no era tan grave, pero la demanda doméstica obligó a la industria a prescindir del carbón (y, por lo tanto, a dejar de producir).
Alemania recibió muchas ofertas procedentes de las naciones europeas occidentales para comerciar con comida a cambio de carbón y de acero. Ni los italianos ni los holandeses podÃan ya vender las cosechas que antes destinaban al mercado alemán, lo cual provocaba que los holandeses tuviesen que destruir una proporción considerable de sus cosechas de cereal. Dinamarca ofreció 150 toneladas de manteca al mes, TurquÃa ofreció avellanas, Noruega pescado y aceite de pescado, y Suiza ofreció cantidades considerables de grasas. Los aliados, sin embargo, no deseaban dejar a Alemania comerciar libremente.
En vista de la creciente preocupación del General Lucius D. Clay y del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos sobre el avance del comunismo en Alemania, asà como de la incapacidad del resto de la economÃa europea para recuperarse sin la base industrial alemana de la que antes habÃa sido dependiente, en el verano de 1947 George Marshall, citando "bases de seguridad nacional" fue capaz al fin de convencer al presidente Harry Truman de rescindir la directiva de ocupación punitiva JCS 1067 y reemplazarla por la JCS 1779. La norma JCS 1067 ordenaba a las fuerzas estadounidenses de ocupación que "... no llevasen a cabo ninguna medida para la rehabilitación económica de Alemania", y fue reemplazada por la JCS 1779 que, en su lugar, establecÃa que "Una ordenada y próspera Europa requiere la contribución económica de una estable y productiva Alemania."
La norma JCS 1067 habÃa estado en vigor durante dos años y, tras su derogación, las restricciones impuestas sobre la producción en la industria pesada fueron parcialmente levantadas, permitiendo la producción de acero a niveles por encima del 25% de la capacidad anterior a la guerra[ hasta un nuevo lÃmite situado en el 50% de la capacidad anterior a la guerra.
Continuó, por otro lado, el desmantelamiento de la industria alemana, lo cual hizo que en 1949 Konrad Adenauer escribiese a los aliados solicitando el fin de este proceso. Para ello argumentaba la contradicción inherente entre impulsar el crecimiento económico y la eliminación de fábricas, asà como la impopularidad de la polÃtica. El desmantelamiento era apoyado principalmente por Francia, si bien el Acuerdo de Petersberg redujo los niveles exigidos de forma drástica, aunque el desmantelamiento de pequeñas factorÃas continuó hasta 1951. El primer plan sobre el nivel de industria, firmado por los aliados el 29 de marzo de 1946 establecÃa que la industria alemana debÃa ser reducida al 50% de su nivel de 1938, para lo cual era necesario la destrucción de 1.500 fábricas listadas en el propio plan.
En enero de 1946, el Consejo de Control Aliado (el cuerpo de gobierno de la ocupación militar) habÃa establecido un tope máximo en la producción de acero permitida en Alemania, que se estableció alrededor de las 5.800.000 toneladas de acero al año, cifra equivalente al 25% del nivel de producción anterior a la guerra.[10] El Reino Unido, que controlaba la zona ocupada con mayor capacidad de producción de acero, habÃa tratado de incrementar la cifra hasta los 12 millones, pero finalmente tuvo que ceder a las presiones de los Estados Unidos, Francia y la Unión Soviética (que pretendÃa reducirla hasta los 3 millones de toneladas). Las plantas de acero sobrantes debÃan ser desmanteladas. Además, Alemania debÃa reducir su nivel de vida hasta los niveles de la Gran Depresión (1932),[11] soportando reducciones en su industria como, por ejemplo, una caÃda en la producción de automóviles hasta el 10% de los niveles previos a la guerra.
El primer plan industrial para Alemania fue seguido por varios planes nuevos, el último de ellos de 1949. Para 1950, tras la finalización de dichos planes, se habÃa retirado el equipamiento de 706 fábricas de Alemania occidental, y la capacidad de producción de acero se habÃa reducido hasta las 6.700.000 toneladas anuales. Estas cifras hacen que autores como Vladimir Petrov concluyan que los aliados "retrasaron varios años la reconstrucción económica del continente roto por la guerra, una reconstrucción que costó a los Estados Unidos billones de dólares."
En 1951, Alemania Occidental aceptó unirse a partir del año siguiente a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). Esto supuso el levantamiento de algunas de las restricciones impuestas tanto en la capacidad de producción máxima como en la producción en curso, y que pasasen de depender de la Autoridad Internacional impuesta tras la guerra a la autoridad de la CECA como nuevo regulador del sector.
Por otra parte, la única gran potencia que no habÃa visto perjudicadas sus infraestructuras fueron los Estados Unidos. Esto fue debido a que entraron a la guerra mucho más tarde que la mayorÃa de los europeos y al importante hecho de que no sufrieron los efectos de la guerra en su propio territorio. Las reservas de oro estadounidenses seguÃan intactas, igual que la base agrÃcola e industrial. Los años de guerra supusieron el perÃodo de mayor crecimiento económico de toda la historia de los Estados Unidos, y sus fábricas de material bélico abastecÃan tanto a la nación como a los aliados. Tras la guerra, las industrias se reconvirtieron y empezaron a producir bienes de consumo y la austeridad que caracterizó el periodo de guerra dio paso a un explosivo incremento del gasto consumista. La salud a largo plazo de la economÃa dependÃa, no obstante, del comercio internacional porque los excedentes de producción necesitarÃan mercados a dónde ser exportados. El Plan Marshall se usarÃa en gran parte, pues, para adquirir materias primas y bienes manufacturados de los Estados Unidos.
Otro de los grandes motivos por los que Estados Unidos estaba interesado en iniciar el Plan era el inicio de la Guerra FrÃa. Por aquel entonces, muchos trabajadores del gobierno estadounidense empezaban a sospechar de las actividades soviéticas. George Kennan, por ejemplo, uno de los principales diseñadores del Plan, ya preveÃa el surgimiento de una división bipolar del mundo. Para él, el Plan Marshall era el núcleo central una nueva doctrina de contención hacia la Unión Soviética. En cualquier caso, es preciso tener en cuenta que cuando fue introducido el Plan Marshall las alianzas de la guerra todavÃa se mantenÃan intactas y que la Guerra frÃa realmente aún no habÃa empezado.
En cambio lo que sà preocupaba a los estadounidenses, era la influencia de algunos partidos comunistas con arraigo y base social local. Tanto en Francia como en Italia, la pobreza de la posguerra daba alas a estos partidos, que ya habÃan desempeñado papeles cruciales en la resistencia durante la guerra. Dichos partidos tuvieron mucho apoyo popular en las elecciones de la posguerra, especialmente en Francia, donde fueron los más votados y, si bien muchos historiadores actuales piensan que la posibilidad de que Francia o Italia cayesen bajo regÃmenes comunistas era muy remota, las cabezas pensantes de la polÃtica estadounidense de la época sà que lo veÃan como una amenaza real. El surgimiento de la polÃtica de contención argumentaba que los Estados Unidos debÃan dar un fuerte apoyo a los paÃses no comunistas para evitar que cayeran bajo la influencia de Moscú. Además, tenÃan la esperanza de que algunas naciones de Europa oriental también se sumaran y las pudieran "sacar" del bloque soviético.
Aun asÃ, incluso antes del Plan Marshall los Estados Unidos ya habÃan empezado a enviar ayuda para la recuperación europea. Durante el periodo 1945-47 se calcula que unos 9.000 millones de dólares llegaron al Viejo Continente de manera indirecta, tanto mediante acuerdos derivados del Programa de Préstamo y Arriendo como por la construcción de infraestructuras por parte de los soldados estadounidenses. También se firmaron acuerdos bilaterales, los más importantes de los cuales con Grecia y TurquÃa, que se produjeron dentro del marco de la Doctrina Truman para que dispusieran de material militar suficiente. La por entonces joven Organización de Naciones Unidas también puso en marcha toda una serie de misiones humanitarias y de ayuda, financiadas casi por completo con dinero estadounidense. Todos estos esfuerzos fueron efectivos, pero les faltaba planificación y coordinación, y no supieron cubrir las necesidades más urgentes de los europeos.




