La parálisis del sector eólico en Galicia se prolongará hasta 2015
El sector eólico está en horas bajas. Considerado hasta hace poco como una de las industrias más prósperas y de mayor potencial de Galicia, atraviesa por un momento delicado debido al propio parón del sector ocasionado por el cambio de gobierno al frente de la Xunta y por las consecuencias directas de la crisis económica. Fuentes del sector aseguraron a Xornal que el sector "seguirá en plano hasta 2015", dado que el desarrollo de un proyecto eólico tiene una duración de entre cinco y siete años , a lo que se suma el hecho de que, después de derogarse el anterior decreto eólico que otorgaba la concesión de 2.325 megavatios (mw), todavÃa no se ha convocado un nuevo proceso de concesiones.
La comunidad gallega apenas tiene inscritos en el Ministerio de Industria el 2% de los megavatios con derecho a primas hasta 2013, unos escasos 142 mw frente a los más de 6.000 de toda España. Francisco Gayoso, responsable del sector energético de CCOO, asegura que las empresas eólicas en Galicia se encuentran ante un situación "muy complicada". "Al tiempo perdido con la derogación del decreto del bipartito y la aprobación de la nueva ley hay que sumar la crisis", indica Gayoso, quien considera que el bajón de la demanda ha pillado por sorpresa a muchas empresas que "se habÃan metido de lleno" en este sector y que ahora atraviesan por serias dificultades.
GOTEO DE DESPIDOS
Muchas de las empresas eólicas han recurrido a despidos y Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). La Asociación Empresarial Eólica (AEE) cifra en 5.000 el número de empleos directos destruidos en toda España, de los que a Galicia le tocan "centenares de despidos", sobre todo en empresas fabricantes de componentes. La última en cerrar ha sido LM Composites, en As Pontes, que concluyó su actividad después de 13 años y deja en paro a 89 trabajadores. La compañÃa alega falta de contratos en el sector eólico.
Una de las compañÃas punteras en el sector que opera en Galicia es Vestas -lÃder eólico mundial- y aunque sufre como el resto la crisis, es la que mejor está capeando el temporal. El presidente del comité de empresa de la planta de Viveiro, Xoán Vicente, asegura que ahora se encuentra en pleno ERE de suspensión temporal, porque "estamos cambiando de actividad". La factorÃa lucense es filial de Vestas y "compite con las otras del grupo", por lo que tienen que diversificar y ampliar el negocio. Ahora pasarán a fabricar solo el generador del molino (antes hacÃan la barquilla, toda la parte superior), pero ya venden sus productos fuera a través del puerto de Ferrol, a paÃses como EE.UU. "Seguimos aquà porque nos avalan los números", sentencia, pero destaca que es "complicado" mantener una empresa como en la que trabaja con la situación actual y en un pueblo "tan mal comunicado" como es Viveiro.
Actualmente en la planta trabajan 137 trabajadores y, según los planes de la empresa, esperan llegar a 200 en los próximos dos años. La excepción que confirma la regla. Pese a ello y a ganar más en tiempos de crisis, Vestas advierte de la "incertidumbre del sector en España".
Por el contrario, Gamesa Eólica es una de las compañÃas que más apostó por la actividad eólica en Galicia y que más está sufriendo la crisis. Ahora ha ejecutado un ERE y la cifra de trabajadores en la planta de As Somozas se ha reducido en más de un 50% desde el verano de 2008, cuando contaba con 700 trabajadores.
NUEVA LEY, NUEVOS PLAZOS
El Ministerio de Industria prepara un nuevo marco regulatorio para el sector, que traerá consigo una reducción de las primas que se conceden a las empresas. La AEE considera "imprescindible" disponer ya de una nueva normativa, ya que el desarrollo de la eólica solo está concretado hasta 2012.
Esto es preocupante por cuanto el desarrollo de un proyecto eólico tiene una duración entre cinco y siete años. La fase de investigación lleva entre uno y dos años, mientras que la de promoción, en donde se incluye la elaboración del anteproyecto o el plan de viabilidad, entre cuatro y cinco. La fase de contrucción se demora otro año más.
Fuente y autor: SERGIO BARBEIRA/Xornal de Galicia




