El Concello mantendrá la urbanización de San Amaro porque ´no amenaza´ a la Torre
Urbanismo niega que se ocultase el proyecto a la Unesco y renuncia a revisar la tramitación del expediente porque provocaría un "daño innecesario" a los promotores del polígono, ubicado a 500 metros del faro .
La Unesco, a través del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (Icomos, en sus siglas en inglés), actuará de oficio y estudiará si la urbanización que el Ayuntamiento proyecta en San Amaro afecta a la Torre, puesto que los edificios están dentro de la zona reservada para la protección del monumento. Pero la apertura de esta investigación no ha supuesto un cambio en las pretensiones municipales. La concejal de Urbanismo, Obdulia Taboadela, negó que el proyecto ponga el peligro el galardón de patrimonio de la humanidad concedido al faro romano en junio del año pasado. La urbanización se mantendrá, afirmó ayer Taboadela, a pesar de que, el martes, había anunciado que daría "una vuelta" a ese proyecto de viviendas.
"No supone ninguna amenaza para el título de patrimonio de la humanidad de la Torre", afirmó ayer la edil tras conocer que una vocal del comité español de Icomos remitió a la dirección del organismo en Madrid un informe sobre las intenciones del Ayuntamiento en San Amaro: seis edificios -algunos de hasta siete alturas- ubicados a medio kilómetro del faro.
Taboadela negó que levantar el polígono reste protagonismo al monumento y advirtió de que se trata de un proyecto que lleva "muchos años" en tramitación y que su paralización perjudicaría a los promotores y propietarios de los terrenos, y no a la Torre: "La idea de la concejalía es que en el nuevo plan ya aparezca como un área de planeamiento incorporado, porque está dentro de aquellos polígonos que ya tienen su gestión muy avanzada y que por tanto no tiene ningún sentido que se revisen. Sería un daño innecesario a los promotores y a la junta de compensación de ese polígono volver para atrás".
El proyecto de San Amaro seguirá su curso, aunque la responsable municipal de Urbanismo matizó que sólo en un caso se podría replantear esta cuestión: si la Unesco o Icomos, al concluir su investigación, determinan que la urbanización de San Amaro afecta a la Torre de Hércules y llega a sopesar la posibilidad de retirarle el título de patrimonio de la humanidad.
María Esther del Castillo, vocal de Icomos que elaboró el informe, advirtió en Madrid del plan para el Agra de San Amaro después conocer el proyecto urbanístico a través de los medios de comunicación. El organismo internacional carecía de información sobre el polígono residencial de San Amaro, un extremo que Taboadela también puso ayer en duda: "A lo mejor es que no se molestaron en preguntar o en verlo (en referencia al expediente). Estamos dispuestos a facilitarles toda la información que requieran, sin problema". La edil recordó que la propuesta para San Amaro ya aparece en el plan general vigente y que, por tanto, ya se conocía la existencia de este proyecto.
La respuesta de Taboadela nada tiene que ver con otras declaraciones realizadas desde el Concello durante esta semana. El concejal de Promoción Económica y Turismo, el nacionalista Henrique Tello, afirmó el miércoles que los avisos publicados en prensa sobre las advertencias que lanzó Icomos eran simples "rumores". Al día siguiente, la vocal de Icomos confirmó a LA OPINIÓN que había enviado un informe a la dirección del comité español de la institución, con sede en Madrid. A partir de este momento se abre un procedimiento habitual para concretar si las obras de San Amaro afectarían a la Torre. En caso de que Icomos confirme que el polígono perjudica al faro y a su entorno, puede dar un "toque de atención" a las administraciones responsables, que va desde un apercibimiento, a una sanción y, en último extremo, a la retirada del título de patrimonio de la humanidad.
Para Icomos, el primer responsable es el Concello, como administración que al final tiene la potestad de decidir si se ejecuta o no la urbanización, y después el Ministerio de Cultura, porque el Estado español es el "depositario" último de los bienes -en este caso, la Torre de Hércules-.
El polígono se encuentra en una parcela vacía, que está ubicada a 500 metros del faro, entre la ciudad deportiva de La Torre y Adormideras.
El pabellón
El Instituto de Estudios Torre de Hércules, entidad que arrancó la andadura para que el monumento fuese patrimonio de la humanidad, ha abogado por dejar el mayor espacio libre de edificaciones alrededor del faro, como recomienda la Unesco. Cuando los técnicos de Icomos visitaron la ciudad destacaron que uno de los problemas de la candidatura coruñesa era la presión urbanística que soporta la Torre.
"Incluso pedíamos que tenían que suprimirse las construcciones cercanas que hay a la Torre, como el pabellón polideportivo", subrayó Segundo Pardo-Ciórraga, presidente del instituto. También defendió esta idea el director xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta, José Manuel Rey Pichel. Ayer, la edil de Urbanismo dejó claro que el pabellón no se derribará porque cumple una función social y de ocio, porque otorga más valor a la Torre y porque ya existía cuando los técnicos de Icomos inspeccionaron el faro.
RUBÉN GARCÍA / ANA RODRÍGUEZ /la opinión A Coruña




