A Coruña: El plan del litoral de la Xunta impide la urbanización de los muelles

La Autoridad Portuaria puede quedarse sin dinero para financiar el puerto exterior de Punta Langosteira y A Coruña sin los más de 3.000 pisos previstos en los muelles de Batería, de Calvo Sotelo y de San Diego. Estos son los efectos que tendrá en la zona portuaria coruñesa el Plan de Ordenación del Litoral (POL) de la Xunta si se aprueba tal y como está redactado actualmente.
El plan del litoral establece en su artículo 23.2 que en el caso de que se produzca la desafectación de un sistema general territorial, calificación que da a los puertos, aeropuertos, ferrocarriles, carreteras y depuradoras, éstos espacios deben clasificarse como Área de Mejora Ambiental y Paisajística. El POL deja claro en su artículo 13 que en las zonas clasificadas como Mejora Ambiental y Paisajística el objetivo prioritario es "la preservación del paisaje litoral como un valor natural y cultural".
El POL señala que en estos espacios se debe garantizar "la integridad del borde costero como un espacio público de calidad y de gozo social" y también se tiene que "evitar la ocupación del frente del litoral" con el fin de favorecer que esta zona se mantenga como "un espacio abierto y natural en continuidad con el área costera".
El plan de ordenación de la costa concreta estos criterios en el apartado de condiciones de las actuaciones urbanísticas en estas áreas: no permite usos, intensidades o tipologías distintas de las existentes para evitar los crecimientos urbanísticos en dirección a la costa. El POL, además, una vez aprobado, prevalece sobre los planeamientos urbanísticos de los concellos.
Los criterios de la Xunta, por lo tanto, chocan frontalmente con lo que quiere hacer el Concello y que figura en el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM): convertir los muelles en una nueva fachada de la ciudad mediante la construcción de edificios en todo el frente costero y no sólo viviendas, también oficinas y hasta un hotel, integrando esta zona en la ampliación del espacio urbano construido de la ciudad hacia la costa. Pero ante toda la urbanización de los muelles es la forma de financiación del puerto exterior, mediante la venta de las parcelas liberadas.
La Autoridad Portuaria de A Coruña prevé ingresar 150 millones de euros por la venta del suelo de los muelles, la cuarta parte del presupuesto de las obras del puerto exterior de Punta Langosteira, cifrado en unos 600 millones de euros.
El POL por lo tanto echa por tierra la actuación principal y razón de ser del PXOM coruñés actual: en la propia memoria del plan se especifica que uno de los motivos fundamentales de la revisión del planeamiento es incluir en este documento urbanístico los convenios firmados en 2004 entre el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento para llevar a cabo la urbanización de los muelles.
El redactor del plan general urbano, Joan Busquets, también fue el encargado de elaborar el plan director del puerto coruñés. En estos convenios de 2004 firmados por el ex alcalde Francisco Vázquez, al igual que en el plan general aprobado inicialmente el pasado 1 de diciembre, se prevé una nueva ordenación urbanística de los muelles.
Esta ordenación, sin embargo, está condicionada a la previa desafectación de estos espacios para que dejen de ser considerados como de dominio público de uso portuario y puedan enajenarse, es decir, venderse para costear punta Langosteira con los ingresos generados en la operación.
La desafectación aún no ha sido acordada por Ministerio de Fomento. Es un paso necesario para que el Puerto pueda vender estos terrenos a los numerosos interesados: el propio Gobierno gallego y el local, entidades financieras como Caixa Galicia o la constructora Fadesa mostraron interés en su día.
La actual fachada marítima de A Coruña la conforman la veintena de edificios con galerías de la Marina. Es la imagen-emblema de la ciudad, la foto de postal de A Coruña, un referente en Europa que además está en trámite de convertirse en Bien de Interés Cultural (BIC). Desde el mirador de Os Castros y desde Linares Rivas los coruñeses tienen hoy en día unas vistas inmejorables de esta zona de la ciudad, unas vistas que perderán cuando se lleve a cabo el proyecto para construir la segunda fachada marítima, la que conformarán los edificios proyectados en los muelles y que crearán un impacto visual.
El centro de ocio del puerto es un pequeño ejemplo que permite adivinar cómo quedará este espacio portuario una vez construido. También la reciente visita del barco-cárcel flotante a la ciudad, que estuvo varios días atracado en el puerto coruñés, permitió hacerse una idea del volumen e impacto que supondrán los edificios en el puerto. El criterio habitual para recuperar espacios marítimos es acercar el mar a la ciudad y no al revés, llevar la ciudad al mar.
En los muelles de Batería y Calvo Sotelo el proyecto de Busquets prevé edificios de entre ocho y nueve plantas pero para los inmuebles de San Diego, donde se ubicarán casi 3.000 viviendas, Busquets no ha fijado un mínimo ni un máximo de alturas. El proyecto del urbanista Joan Busquet para urbanizar los muelles se presentó en 2006 mediante varias maquetas con las diferentes opciones y alternativas. Busquets planteaba desde sustituir el muelle del Este por un paseo peatonal hasta prolongar el diseño actual por la costa.
El redactor del plan mostró también otra posibilidad: una especie de isla en medio de la dársena con establecimientos de hostelería y comercios. Una fachada comercial unida a tierra por un túnel y una pasarela para los coches.
Otra de las propuestas que Joan Busquets incluyó en su plan director, y la que más defendió, prevé crear un lago artificial de agua marina entre el muelle del Centenario y San Diego. Alrededor estarían los edificios de usos terciarios y las viviendas se levantarían en la zona más próxima al centro urbano. En el lago el uso sería deportivo, para "surf y lanchas".
Fuente y autor: MARTA VILLAR /la opinion A Coruña




