¿El "todo vale" del PP será de nuevo determinante?
A raÃz de las declaraciones de Esperanza Aguirre sobre Baltasar Garzón y sobre la nueva ley del aborto, el secretario general del Partido Socialista Madrileño (PSM) y candidato a presidente de la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, ha descrito al PP madrileño como un "modelo moral de extremismo ideológico". Es ésta una excelente descripción de la derecha aguirrista o, si se prefiere, esperancista. Nos tememos, sin embargo, que el radicalismo doctrinal de la lideresa cañà no se diferencia -en lo fundamental y en otras muchas derivadas- de la ortodoxia del Partido Popular y de sus múltiples coros mediáticos.
El otro dÃa, la eterna esperanza blanca del centrismo conservador, Alberto Ruiz-Gallardón, hizo unas declaraciones -en el periódico gacetillero del Grupo IntereconomÃa- que debieron de hacer las delicias de la feligresÃa popular. Anunció Gallardón que, cuando el PP llegue a gobernar de nuevo, modificará la ley impulsada, con solidez, temple y firmeza, por la ministra Bibiana AÃdo. Por cierto, convendrÃa que, al respecto, el alcalde de la Villa y Corte nos explicara por qué durante las dos legislaturas de José MarÃa Aznar -singularmente la segunda, con mayorÃa absoluta- no se manifestó, siquiera él, en contra de una legislación que abrÃa la puerta de la legalidad a la interrupción voluntaria del embarazo.
Las virtudes de Ana Botella
También serÃa interesante que Gallardón explicara las virtudes que adornan a Ana Botella como para considerarla su posible sucesora en la AlcaldÃa de la capital de España. ¿Hay contradicciones ideológicas entre Botella y Aguirre? ¿Las hay entre Gallardón y Botella? ¿Las hay entre Gallardón y Aguirre, que se llevan como el perro y el gato, pero que últimamente parece que han corregido sus constantes tensiones? Ante el vomitivo -que dirÃa Manuel Cobo, mano derecha de Gallardón- proceso de acoso y derribo judicial contra Garzón, no se ha escuchado voz alguna del PP defendiendo al magistrado, salvo las irónicas palabras del portavoz popular, Esteban González Pons. Prietas las filas, unos y otros esperan con ansiedad incontenible que sea decapitado Garzón.
Por todo lo alto
La caÃda de Garzón, si se produjera, fascinarÃa, sobre todo, a presuntos centristas, supuestos moderados, derechistas extremos y cavernarios periodistas. Los nietos del franquismo se quitarÃan de encima los enojos de una investigación que repudian porque en su imaginario colectivo cuanto hizo el Caudillo fue básicamente bueno para España, aunque cometiera -llegan a decir con sumo esfuerzo- errores y hasta algún que otro desmán. En cuanto a los muertos, muertos están. Y no es hora de perder el tiempo contando muertos, sino de contar votos, que se van multiplicando a favor del Partido Popular. Dejando de lado la pesadilla de los desparecidos de la dictadura -que fue un régimen relativamente autoritario, según los pÃosmoas de turno-, si a Garzón finalmente lo pillan los honorables jueces del Tribunal Supremo por lo de la Gürtel, euforia total, vÃtores entusiastas y fiesta por todo lo alto. En Génova 13 habrÃa tocado otra vez la loterÃa, como ya le ocurrió a la derecha con el fantasma del caso Naseiro.
Cualquier cosa abominable
Si esto pasa -lo que no debe descartarse en absoluto- y, además, el Gobierno no logra antes de las elecciones de 2012 que la economÃa se recupere y que los parados vayan consiguiendo empleo, Mariano Rajoy es muy probable que sea elegido presidente del Ejecutivo. La victoria la alcanzarÃa la derecha gracias a que unos jueces reaccionarios le harÃan un gran favor al antiguo régimen y cohesionarÃan más aún al PP. También, porque esos mismos togados -al aceptar que el principal acusado de la trama de corrupción, Francisco Correa, se convierta en uno de los acusadores de Garzón- están degradando tanto la dignidad de la justicia que aquà puede suceder cualquier cosa abominable. Si ello acaba aconteciendo, podrá decirse que el "todo vale" del PP habrá sido una vez más determinante. Por eso están tan juntitos estos dÃas los máximos dirigentes populares. Olfatean el triunfo y, naturalmente, levitan.
Fuente y autor: Enric Sopena es director de El Plural




