Liberalismo frente Estado del bienestar
No es la primera vez que dedico un artÃculo a defender la subida de impuestos. Creo que es necesario dar argumentos y explicar de manera sencilla este asunto si estamos dispuestos a mantener las cotas de Estado de Bienestar que hemos alcanzado, y que ante el acoso del neoliberalismo, empiezan a estar en peligro ya no sólo en España, sino en todo el continente europeo.
A pesar de que nuestro IVA sea de los más bajos de la Unión Europea, no me entusiasma la subida de este impuesto (porque repercute en todos por igual), y hubiera preferido una subida en los tramos altos del IRPF, (que con esa medida no serÃamos ni más pobres ni más ricos), y estarÃamos siendo solidarios con aquellas familias que en esta coyuntura no tienen trabajo, y que por tanto, no tendrÃan recursos para sobrevivir si no existiesen los actuales subsidios por desempleo aprobados por el Gobierno, y que son sin duda una decisión solidaria. Y para que existan estos subsidios, teniendo en cuenta el ritmo de endeudamiento que hemos alcanzado con la crisis, es imprescindible subir los impuestos. Y como es verdad que de alguna forma el IRPF este año ya es más alto porque no se devuelven los 400 euros, entiendo que desde la lógica del marketing polÃtico pueda ser el turno de otras tasas, como en este caso la del IVA. Y una vez que escampe, abordar sin reparo la reforma del sistema productivo.
La derecha se opone de manera muy sobreactuada y por sistema a cualquier tipo de subida impositiva (cuando en sus Ayuntamientos y Comunidades hacen lo que les da la real gana), argumentando que lo que se debe hacer es rebajar los impuestos para incitar la creación de empresas, y que estas empresas empleen a los parados. Eso suena muy bonito pero no lo es, y prueba de ello son las consecuencias de los gobiernos de Reagan y Thatcher en sus respectivos paÃses durante los 80. Conociendo a algunos de los empresarios del tipo DÃaz Ferrán, esto es lo que ocurrirÃa en España si aplicásemos la propuesta de rebaja de impuestos de Rajoy: 1. estos empresarios serÃan más ricos porque pagarÃan menos impuestos, 2. no contratarÃan más porque no se generarÃan, por lo pronto, nuevos mercados, 3. esos parados, en consecuencia, seguirÃan parados y además sin subsidio y sin comer, 4. cerrarÃan todavÃa más empresas pequeñas porque se moverÃa aún menos dinero, 5. HabrÃa más parados si cabe, y 6. Enorme crecimiento de la desigualdad.
En realidad lo que ocurre es que el Gobierno de España no ha sabido explicar bien lo que está pasando. Resulta que detrás de esta disputa dialéctica entre el PP y el PSOE, encontramos grosso modo, la lucha de dos modelos distintos de sociedad: el modelo liberal por un lado, y el modelo de Estado del Bienestar por otro. El ring de esta contienda es Europa, y España tan sólo es una de sus esquinas.
Como muestra de ambos modelos enfrentados, podrÃamos poner los Estados Unidos y Suecia (salvando los vaivenes liberalismo-bienestar que también se dan, en cierto modo, en los ciclos polÃticos de ambos paÃses). Sobre la mesa, y en teorÃa, el modelo liberal defiende impuestos muy bajos y una participación muy débil del Estado en la sociedad, y se quiere explicar que con ello, se generan muchas posibilidades de mercado que aportarÃan riquezas privadas y altas cotas de consumo. Eso es cierto, pero realmente lo que propicia este modelo son enormes fortunas al mismo tiempo que grandes miserias y desigualdad social. Por ejemplo, en un paÃs de corte liberal, un trabajador pagarÃa menos impuestos, pero al mismo tiempo tendrÃa que asumir muchÃsimos más costes directamente, y si por cosas del destino y del invierno se resfrÃa, esta enfermedad común le podrÃa costar directamente 250 dólares, por no hablar ya de un cáncer. Por eso en EE.UU. los hijos de muchos trabajadores no pueden ir a la Universidad, o no pueden permitirse el lujo de caer enfermos. Recuerdo a un estudiante norteamericano en mi etapa en la Pablo de Olavide, que con 38 de fiebre y mareado en clase, no iba al médico porque no tenÃa suficiente dinero esos dÃas. Le dije que no tenÃa que desembolsar sus euros, y le acompañé al centro de salud. Quedo sorprendido de que un paÃs que él consideraba mucho más pobre que el suyo, tuviese unos servicios médicos infinitamente mejores.
Por su parte, el Estado de Bienestar, aun asumiendo la libertad de mercado, reserva una parcela importante en la sociedad al Estado. Y gracias a la recaudación de impuestos, trata de equilibrar las oportunidades en la vida de los hijos de los trabajadores, respecto a los hijos de los poderosos. Por eso en Europa, y siguiendo el ejemplo anterior, los hijos de los trabajadores pueden ir a la Universidad (En España, y por poner datos concretos, la matrÃcula de la Universidad cuesta alrededor de 10000 euros al año, de los que los estudiantes pagan unos 1300, y si los impuestos estuviesen por los suelos, tendrÃan que pagar Ãntegramente esos 10000 ¿quién podrÃa ir entonces a la Universidad? ¿Quién podrÃa entonces recibir tratamiento contra el cáncer?). Es asà de sencillo, un modelo está hecho a la medida de los ricos y sus capitales, y el otro modelo pretende corregir esta injusticia histórica de que no seamos iguales de nacimiento y ante la ley. Esto es asÃ, lo pinten como lo pinten, ya sea de liberal conservador o de popular populista.
Pero esto al PP le da igual, porque en realidad debajo de su careta carnavalesca de "partido popular", lo que encontramos es el brazo polÃtico de la patronal de DÃaz Ferrán. Para el PP es muy fácil decir tonterÃas porque no gobierna (su amiga Merkel no ha podido siquiera empezar con su polÃtica anunciada de bajada de impuestos), y saben los de Rajoy que para llegar a La Moncloa no necesitan hacer bien las cosas, sino simplemente que a España le vaya mal. Es por eso que están instalados en la más zoqueta e insultante de las demagogias.
Fuente y autor: Alfonso Cortés González es profesor de Comunicación PolÃtica y Publicidad en la Universidad de Málaga /elplural




