Una derecha, heredera del antiguo régimen, que carece de fibra democrática
Aquel dÃa 2 de junio del pasado año, con las elecciones europeas tan cercanas, Francisco Camps recibió en el mitin de la plaza de toros de Valencia el máximo apoyo posible de parte de Rajoy y del número 1 de la lista popular, Jaime Mayor Oreja. "Frente a la mentira y la calumnia tiene que ganar la decencia de Paco Camps, que es el más honorable de todos los valencianos y de todos los españoles", le dijo Mayor Oreja, menudo tasador de honorabilidades.
Antológico fue el mensaje de Rajoy: "Yo creo en ti...Creo en ti, en lo que haces, te he visto actuar muchas veces, la inmensa mayorÃa de los españoles creen en ti. Y yo siempre estaré detrás de ti, delante o a tu lado, me es igual. Pero quiero que lo oigan todos". OÃdo, pues, por todos este cuento de hadas y de prÃncipes enamorados.
"Campaña vil y porcina"
La avalancha de requiebros y piropos dirigida al presidente de la Generalitat valenciana la inició la lenguaraz alcaldesa de Valencia, Rita Barberá: "Que los autores de esta campaña vil y porcina sepan que cada segundo que te han hecho sufrir lo vamos a convertir en miles de votos". ¿Pero por qué esta alusión "porcina", doña Rita? Unos dÃas antes, habÃa arrojado otra de sus numerosas procacidades más propia de una sargenta de caballerÃa que de una alcaldesa: "Cada vez que gobierna el PSOE se pudre el Estado de Derecho".
Amores entre ambos lÃderes
En septiembre, el dÃa 5, los amores entre ambos lÃderes conservadores seguÃan siendo perceptibles. Hubo otro mitin/cena en la plaza de toros valenciana. Camps habló de la siguiente guisa: "La amistad es inmutable al tiempo, a la distancia y a las circunstancias personales. Gracias, Mariano, por tu constante amistad". Un embravecido Camps llegó a decir, entre la euforia de todos los presentes: "Seguiré trabajando para que Zapatero no convierta a España en un régimen de terror. El PSOE quiere un régimen y yo, una democracia". ¿TodavÃa no se ha enterado, Sr. Camps, que España es una democracia desde hace más de treinta años?
Complicadas relaciones
Luego vino el otoño y se complicaron notoriamente las relaciones entre la calle Génova de Madrid y la sede del PP valenciano con obvia terminal en la Generalitat. El caso Ricardo Costa hizo tambalear más o menos los cimientos de la derecha valenciana y también a la española en su conjunto. La comida de Rajoy y Camps en el parador de Alarcón (Cuenca) -a mitad de trayecto entre Valencia y Madrid o viceversa-, pudo indigestar a muchos presuntos gürteles, mientras se encendÃan todas las alarmas de crisis polÃtica popular. El nerviosismo duró, sin embargo, poco. Costa regresó al redil y punto pelota.
Las fallas
Ayer, Rajoy reforzó de nuevo, públicamente, a Camps en un cónclave del partido, celebrado en el pórtico de las fallas. Camps aprovechó para lanzar otro de sus venablos -de perfil claramente neofascista- contra el Ejecutivo socialista. Acusó al presidente del Gobierno de España nada menos que de "crimen de lesa patria" por haber intentado "paralizar un motor esencial para el presente y el futuro de España que es la Comunidad Valenciana".
Principal argumento
Hace mucho tiempo que la derecha se ha transformado fundamentalmente en una máquina de insultos, falsedades y barbaridades dialécticas. Este es su principal argumento, que manejan sus polÃticos y sus periodistas con peligrosa potencia. Han perdido los escrúpulos -siguiendo asà las consignas de José MarÃa Aznar- y están convencidos de que el caso Gürtel se disolverá como ya ocurriera con el caso Naseiro.
Contra las cuerdas
Controlan sectores decisivos de la justicia, tienen por ahora a Baltasar Garzón maniatado y contra las cuerdas y creen que no será difÃcil alcanzar el objetivo de hundir a Zapatero. Con todo esto y la crisis económica, están rozando su vuelta al poder polÃtico, jaleados y protegidos por no pocos de los poderes fácticos tradicionales.
Prueba del nueve
Que el tipo de los trajes gratis, amigo de ciertos jueces y a la vez Ãntimo amigo, aunque lo niegue -ahà está la grabación-, de El Bigotes, se permita atacar al presidente del Gobierno diciéndole que ha cometido un "crimen de lesa patria" es la prueba del nueve de que esta derecha carece de fibra democrática y sigue actuando como heredera del franquismo sociológico y, a menudo, polÃtico. El franquismo, Sr. Camps, sà fue un "régimen de terror". Pero a usted estas cosas le importan un rábano. Y es que es un hombre afortunado. Siempre tendrá "atrás" o "delante" o al "lado", es igual, a Rajoy.
Fuente y autor: Enric Sopena es director de El Plural




