Ahora, a por los rumanos

El PP tiene una imposibilidad casi metafÃsica de ocultar sus lados más oscuros; incluso cuando se fraccionan surgen las contradicciones entre los distintos partidos que conviven bajo sus siglas. De esa manera, mientras Ana Mato negaba la paternidad de unos panfletos xenófobos, y posiblemente ilegales y delictivos, el Partido Popular de Cataluña no tenÃa más remedio que recordar que, como la cabra tira al monte, en sus filas se producen irremediablemente este tipo de episodios.
El PP tiene una ensoñación electoral que le permite aspirar a ganar las elecciones con un amplio espectro de votantes que abarque desde la extrema derecha hasta un centro democrático. Pero cada vez que se le echa un capote en la dirección de retratar la realidad que lleva en el fondo de su alma, o que radica en una parte de él, embiste con gran fiereza y deja claro que todavÃa no puede ser homologado totalmente con los partidos de la Europa occidental que se reúnen bajo la denominación de "conservadores".
Soy un convencido de la necesidad que tiene España de un partido conservador democrático, moderno, laico y europeÃsta. Sin esa concurrencia, la democracia española siempre caerá bajo la tentación frentista como un sucedáneo de una verdadera democracia en donde el diálogo sea la principal motivación de la polÃtica; sólo en ese caldo de cultivo podrá recuperar la polÃtica su prestigio y su legitimidad. Pero estamos lejos de ese objetivo porque los dos grandes partidos se encuentran cómodos en ese escenario de tensión.
No hay nada mejor para este gobierno desorientado y perdido en diatribas sobre el pasado y sin ningún proyecto de futuro que un PP reaccionario, xenófobo, prisionero de los sectores mediáticos más amarillos y de una Iglesia católica que no se atreve a modernizar ni su pensamiento ni sus estructuras.
En estos escenarios, la tragedia española seguirá siendo la división, el enfrentamiento entre dos españas que se dan la espalda y la incapacidad de agarrar los sucesivos trenes que la historia a puesto a nuestra disposición.
Fuente y autor: Carlos Carnicero es periodista y analista polÃtico/Blog de Carlos Carnicero/elplural




