Comienza el rescate griego

El despilfarro del gasto público en Grecia ha estado a punto de llevar a la quiebra al paÃs y, de paso, ha puesto en una situación muy delicada a la zona euro. Desde Bruselas pretenden que esta crisis sea el revulsivo para redefinir la UE, con la creación de un verdadero gobierno económico de la eurozona.
De momento, la Comisión confirmó ayer que las autoridades griegas han solicitado el inicio de las discusiones con las instituciones comunitarias, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para poner en marcha un programa de crédito plurianual con asistencia financiera tanto de los paÃses de la zona euro como del FMI.
El Ejecutivo comunitario enviará una delegación a Atenas el próximo lunes para comenzar las negociaciones. En un comunicado, la Comisión asegura que "la Comisión continúa trabajando de cerca con el BCE y el FMI en este proceso". Por su parte, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, también anunció el envÃo de un equipo a Grecia el mismo dÃa.
El comienzo del rescate heleno llega tras la carta enviada por el ministro de Finanzas griego, Yorgos Papaconstantinu; al comisario europeo de Asuntos Monetarios y Económicos, Olli Rehn; el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet; y el director del FMI, Dominique Strauss Khan.
Los paÃses de la eurozona ya se habÃan comprometido a habilitar créditos a Grecia de hasta 30.000 millones de euros a un tipo de interés en torno al 5%, que serÃan activados en caso de que Grecia ratifique la petición. Este crédito se otorgarÃa de manera coordinada con otro menor del FMI, que aún no ha publicado condiciones ni cantidades, pero que podrÃa rondar los 15.000 millones.
Incluso con esta ayuda, el gobierno griego tiene un importante reto. Los socialistas de Yorgos Papandréu llegaron al poder a comienzos de año. En una de sus primeras comparecencias, el presidente griego tuvo que anunciar la falsedad de las cuentas públicas del paÃs. Papandréu confesó que su déficit público era del 12,7% del PIB y su deuda pública superaba el 110%. Fue todo un jarro de agua frÃa para sus socios de la eurozona y el comienzo de una época de ataques a la moneda única.
Grecia presentó de inmediato un plan de saneamiento de sus cuentas públicas que fue contestado por la opinión pública, que se lanzó a la calle en una sucesión de huelgas. Por otro lado, los mercados financieros endurecieron de inmediato las condiciones de financiación hacia el paÃs, dejando al gabinete de Atenas en una situación precaria. Los socios asistÃan asombrados a esas revelaciones. De todos modos, las autoridades griegas ya habÃan reconocido que su contabilidad nacional incluÃa más de una triquiñuela en los años previos a su entrada en la zona euro.
La consecuencias a escala comunitaria no se hicieron esperar. La reacción europea fue criticada por lenta, aunque su ritmo fue normal según los rÃgidos mecanismos de actuación de Bruselas. Los socios de la eurozona lograron rebajar el pánico de los mercados. El presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, afirmaba que "no abandonaremos a Grecia". En paralelo, los socios europeos impusieron un plan de corrección presupuestaria draconiano.
AuditorÃas
Los socios europeos también han decidido reforzar los poderes de la Oficina Europea de EstadÃstica (Eurostat). Los mismos Estados que anteriormente rechazaron y bloquearon esta medida han fomentado que Eurostat pueda hacer auditorias de las cuentas publicas de los socios. La decisión final la tienen que tomar en el seno del Ecofin.
El rescate también lleva implÃcito la creación de un mecanismo de prestamos bilaterales de los Estados miembros para preservar la estabilidad financiera de la eurozona. Al mismo tiempo, esto constituye el embrión de lo que puede ser en un futuro no lejano un Fondo Monetario Europeo de ayuda a los paÃses con dificultades. A este respecto, Juncker declaraba que "hemos recurrido a esos préstamos porque no habÃa otra solución comunitaria, dentro del Tratado actual de la UE, pero para el futuro habrá que instaurar un mecanismo europeo".
El caso griego será también ejemplo de reformas estructurales y de saneamiento de sus cuentas públicas para los paÃses que en el futuro se encuentren en una situación similar. Grecia deberá dar garantÃas concretas de que va recortar sus gastos y de que va a incrementar sus ingresos fiscales. La UE ha establecido un plan de recorte de su déficit público extraordinario.
Grecia deberá recortar un 4% de su PIB este año, de manera que pase del 12,7% a 8,7%. Además el plan no acaba este año, sino que continúa con un recorte del 3% del PIB por año. Los jefes de Estado de la UE, en su última reunión de marzo, reconocÃan que "las medidas adoptadas por Grecia son "ambiciosas y decididas" y que deberÃa incluir congelación de salarios, reformas en las pensiones y en el sistema de sanidad publica, en la administración, en los mercados y en la mejora de la productividad.
Asimismo, Grecia deberá reducir sus gastos militares, los más elevados proporcionalmente de toda al UE, por la tensión latente con TurquÃa. En el presupuesto de 2010, el gasto militar sufrirá un recorte del 6,6%, lo que supondrÃa un ahorro de unos 6.000 millones. Los gastos militares griegos representan ahora el 2,8% de su PIB, cuando la media de los paÃses de la OTAN, es del 1,7%.
La ultima revolución que el caso griego va a suponer en la construcción europea será la creación de un autentico gobierno económico. Los ministros del Eurogrupo van a tratar de reforzar la coordinación de sus polÃticas presupuestarias, dentro del plan de nuevo buen gobierno europeo. Para los que no cumplen, la Comisión ya ha anunciador para la presentación de una propuesta de vigilancia presupuestaria. Todo sea por evitar nuevos casos como el de Grecia. Además se endurecerán las sanciones a los paÃses con déficit excesivo.
El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, fue claro: "Sabemos lo que hay que hacer y tenemos los medios para hacerlo". Rehn llegó incluso a plantear la posibilidad de suspender los fondos de cohesión para los paÃses que incumplan el pacto de manera recurrente.
Los frentes de la tormenta sobre la zona del euro
El eje franco-alemán
El acuerdo de los Veintisiete para crear el mecanismo de ayuda financiera a Grecia no fue fácil de lograr. La canciller alemana, Angela Merkel, presionada por la opinión pública, no parecÃa muy dispuesta a hacer concesiones a un paÃs que "no habÃa actuado con responsabilidad y que además habÃa engañado a sus socios comunitarios en varias ocasiones, con trampas en sus cuentas públicas".
Incluso en el peor momento, cuando los mercados financieros especulaban fuertemente a la baja contra Grecia, y ante la presión de muchos socios europeos para que la UE otorgase una ayuda a Grecia, la canciller Merkel propuso en el Bundestag la expulsión de "los malos alumnos" de la zona euro. "Tenemos que prever, en último recurso para un paÃs de la zona euro que no cumple de manera adecuada sus obligaciones, la posibilidad de excluirlo", dijo exactamente la mandataria. "Hipótesis absurda" le replicó Trichet, presidente del Banco Central Europeo.
Finalmente la presión de sus socios y la buena colaboración del presidente francés, Nicolás Sarkozy, lograron convencer a la dirigente alemana de la necesidad de poner en marcha ese mecanismo de rescate. Un modelo que podrÃa servir de ejemplo para el futuro Fondo Monetario Europeo.
La tragedia griega
Las autoridades griegas reconocieron a través de su banquero oficial, Goldman Sachs, que desde principios del 2000, elaboraron una serie de instrumentos para camuflar la verdadera situación de su deuda pública. Concluidas las últimas elecciones legislativas, el presidente electo, Yorgos Papandréu, admitió que su déficit público estaba cuatro puntos por encima del anunciado. El Ejecutivo anterior, en plena fase expansionista, abusó del gasto sin preocuparse de lo que vendrÃa después.
Para corregir esa situación, Grecia ha presentado un plan de ajuste y de reformas estructurales de base para recortar cuatro puntos de su déficit publico para 2010.
Entre las medidas impopulares que adoptará el Gobierno están la reducción de salarios de los funcionarios, la congelación de la contratación, la reestructuración de la sanidad, la lucha contra la corrupción o la liberalización del mercado laboral. También ijará una tasa especial para las empresas y una reforma del sistema fiscal, para incrementar los ingresos públicos. Aunque todas estas reformas no excluyen la adopción de otras suplementarias para los dos próximos años. Por su parte, la Comisión Europea ha advertido que "no aceptará ningún retraso en la puesta en marcha de estas medidas".
La debilidad española
España por el momento aparece dentro del equipo de paÃses que prestarán dinero para el rescate griego, aunque tampoco se descarta la idea de que Europa tenga que intervenir para auxiliar al Gobierno de RodrÃguez Zapatero.
Según todas las previsiones, excepto las del Ejecutivo, y al contrario de todos los grandes paÃses europeos, España sufrirá una contracción de su economÃa en 2010 que alcanzará el -0,6% del PIB. Por lo tanto, las perspectivas de futuro son muy poco halagüeñas. Los planes gubernamentales siguen dedicando los ahorros de años anteriores a planes de empleo poco efectivos, lo que ha elevado el déficit público para 2009 al 11,4% del PIB, casi un punto por debajo del griego. Aunque en términos absolutos, el déficit español es mucho más importante, pues se trata de la cuarta economÃa de la Unión Europea.
Sin embargo, el Gobierno aspira a recortar su déficit público en 2012 por debajo del 3% del PIB, lo mismo que Grecia, aunque por ahora los planes para lograrlo son imprecisos. La ministra de EconomÃa, Elena Salgado, espera conseguir reducir el déficit gracias al recorte del gasto y por el aumento de los ingresos fiscales, consecuencia de la recuperación económica que, por ahora. sigue siendo una pura entelequia.
Ramón R. LavÃn /expansion




