Derechos humanos: ¿Por qué no se cumplen?

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Un texto que pretende garantizar su aplicación a todas las personas y alcanzar una igualdad que todavía es utópica. Además de la Declaración, actualmente existen decenas de tratados internacionales y regionales de derechos humanos. Lo más curioso es que algunos de ellos están suscritos por países en conflicto, uno de los principales motivos de vulneración de derechos humanos.
Causas de vulneración
La Declaración Universal de los Derechos Humanos aboga por el reconocimiento y aplicación de estos derechos a todas las personas. Sin embargo, casi 60 años después de su aprobación no ha conseguido el objetivo que se proponía. Las buenas intenciones de aquel 10 de diciembre de 1948 no han sido suficientes para que el Día de los Derechos Humanos pueda considerarse una celebración. "Preferimos decir que es una conmemoración", señala Xavier Guerrero, adjunto a la dirección general de la Asociación para las Naciones Unidas en España. El último informe de Amnistía Internacional sobre "El estado de los derechos humanos en el mundo" analiza diferentes casos de "abusos" contra los derechos humanos. Por ello, para Guerrero, el 10 de diciembre recuerda que "el marco en el que se conmemora el Día de los Derechos Humanos es crítico".
Según el informe de Amnistía Internacional, las principales causas de vulneración de derechos son, entre otras, el subdesarrollo, la pobreza extrema, la desigual distribución de los recursos, la marginación, la violencia étnica y civil, la pandemia del VIH/sida y los conflictos armados. "No hay mayor negación de los derechos humanos que los estados de guerra, cuando los ciudadanos ni siquiera tienen derecho a la vida", lamenta el presidente de la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, José Antonio Gimbernat. Las guerras dejan cada año millones de personas muertas, heridas, refugiadas o desplazadas. Cuando estalla un conflicto, se pone en riesgo el derecho a la vida, pero también otros derechos tan básicos como la salud o la vivienda. "Incluso en los países con procesos de paz en curso, como Costa de Marfil, la República Democrática del Congo y Sudán, los gobiernos no ofrecían medidas de protección suficientes a la población civil, que seguía siendo víctima de ataques", revela el citado estudio.
En opinión de Gimbernat, el objetivo de la Declaración es tan ambicioso, "que estamos en el camino de lograrlo, pero ni muchos menos se ha conseguido lo que dice la letra y el espíritu de este texto". A su entender, el respeto de los derechos y libertades es responsabilidad de todas las personas. Los Estados y las instituciones internacionales tienen que garantizar los derechos que proclama la Declaración, pero los ciudadanos y ciudadanas deben exigir a su vez que éstos sean reconocidos universalmente. "Si bien los Estados tienen la responsabilidad primordial de respetar, proteger e implementar los derechos tal y como han sido codificados por la ley, la responsabilidad en materia de derechos humanos es compartida por todo tipo de actores, incluyendo a la sociedad civil y a los individuos", precisan desde la Federación de Asociaciones en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.
No resulta tan imprescindible revisar el contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como los instrumentos para su aplicación. Es necesario que los Estados se comprometan en el cumplimiento de este texto, que está considerado el documento base de la dignidad humana. Una tercera parte de la población vive en situación de pobreza y así es muy difícil conseguir que se garanticen los derechos humanos. Pero hay que intentarlo. "Los estados son los que no cumplen, a pesar de que los 193 estados de todo el mundo están de acuerdo con la Declaración", resume Guerrero.
Declaración Universal de los Derechos Humanos
Este texto se define a sí mismo como el "ideal común" por el que todos los pueblos y naciones tienen que esforzarse para que todas las personas y las instituciones promuevan el respeto a los derechos y libertades que promulga. Estos derechos completan un listado de 30 artículos, cuyo objetivo primordial es que toda persona tenga los derechos y libertades proclamados "sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición".
Además, se defiende el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad. Se censura la esclavitud y la tortura, y se aboga por la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia. También se pide respeto a la libre circulación y a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, así como al derecho a buscar asilo y a disfrutar de él, a la libertad de opinión, expresión, reunión y asociación, y a la necesidad de que todas las personas tengan garantizada la seguridad social, el trabajo, un nivel de vida adecuado y la educación.
Tratados internacionales y regionales
La Declaración Universal de los Derechos Humanos no tiene carácter vinculante, es decir, los Estados no están obligados a cumplirla. Sin embargo, existen otro tipo de acuerdos que sí son obligatorios: los tratados internacionales o regionales de derechos humanos. Respecto a los primeros, todos los países han estampado su firma en al menos un tratado internacional, mientras que otros también lo han hecho en acuerdos de carácter regional. Hay casos tan llamativos como el de Estados Unidos, que aún no ha ratificado la Convención de los Derechos del Niño, o Afganistán, que se adhirió a la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, pero el pasado año registró la muerte de mujeres que promovían la educación de las niñas y la detención de aquellas que infringían costumbres y convenciones sociales, de acuerdo a las ideas del anterior régimen.
Otro caso preocupante es el de Darfur, donde a pesar de firmarse un acuerdo de paz en 2006 los ataques se recrudecieron entre los rebeldes y los grupos armados que no suscribieron aquel acuerdo. La situación es dramática a pesar de que Sudán tiene ratificados, entre otros, los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, además de la Convención y el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, y la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (1981).
"La vulneración de los derechos depende del desarrollo económico de un país", asegura Guerrero. Una idea que comparte el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña, que critica la falta de atención mediática y desinformación que existe alrededor de algunos conflictos bélicos, así como el "desamparo" de estas zonas por parte de la comunidad internacional. Pero la vulneración de los derechos humanos no es una cuestión exclusiva de los países extranjeros. "Es absolutamente falso pensar que los derechos humanos se están vulnerando, sólo, a 4.000 kilómetros de nuestra casa", apunta Guerrero. Las bolsas de pobreza que se registran en nuestro país son un ejemplo de ello. "Hay personas que rebuscan entre las basuras por la noche y que no tienen una vivienda digna", añade.
Ante estos hechos, Amnistía Internacional recuerda que los estados que han ratificado o se han adherido a un convenio son "parte" en ese tratado y, por tanto, están obligados a cumplir sus disposiciones. Además, asegura que los que han firmado esos acuerdos pero aún no los han ratificado, mientras tienen la obligación de no realizar actos "que menoscaben el objeto y el propósito del tratado". La pregunta es ¿cómo se consigue que los estados cumplan?. "Empieza a haber mecanismos relacionados con cuestiones económicas. Una forma de entrar en los mercados internacionales es respetar los derechos de las personas", responde Guerrero.
Mujeres y niños
En situaciones de insalubridad y pobreza, los menores son siempre las primeras víctimas. Ellos son las personas más débiles y, por lo tanto, las que más sufren. En conflictos bélicos se les utiliza para combatir y en varias ocasiones se ha denunciado la violación de niñas por parte de soldados. En épocas de hambruna, la falta de alimentos les afecta especialmente o afecta a las madres, incapaces de conseguir comida para alimentarles. Muchos pequeños y pequeñas no acuden a la escuela porque la más cercana se encuentra a varios kilómetros o porque, sencillamente, son obligados a trabajar para colaborar económicamente con la familia.
Por su parte, las mujeres son otro grupo que con frecuencia ve vulnerados sus derechos. En aquellos lugares en los que no se reconoce la igualdad entre hombres y mujeres, ellas pasan a un segundo plano en todos los aspectos de la vida y no tienen garantizados los derechos humanos. Es imprescindible que la mujer participe en los planes de desarrollo de cualquier país y que se tenga en cuenta su aportación. Es urgente que se elimine todo tipo de discriminación contra ellas.
Consejo de Derechos Humanos
La creación el pasado año del Consejo de Derechos Humanos, que sustituye a la Comisión de Derechos Humanos, cuenta con defensores y detractores. Para Xavier Guerrero, ésta fue una decisión "muy positiva" puesto que el trabajo de la Comisión "había llegado a unas cotas de desprestigio muy grandes". El Consejo es ahora el máximo organismo de defensa de derechos humanos. Está formado por 47 miembros, cuya elección requiere mayoría absoluta, es decir, los votos de todos los miembros de la Asamblea General. Otra novedad es que esta Asamblea puede suspender los derechos y los privilegios de cualquier miembro de Consejo si considera que ha cometido "graves y sistemáticas" violaciones de los derechos humanos durante su mandato. "Tenemos una esperanza importante en el trabajo de este organismo", señala Guerrero.
Sin embargo, no todas las opiniones son favorables. Para José Antonio Gimbernat, el Consejo "no ha quedado consolidado adecuadamente". Reconoce que la Comisión de Derechos Humanos "tenía sus déficits", pero lamenta que las ONG estén "peor integradas" en el Consejo que en la Comisión. "Hay que esperar algún tiempo para ver si se consiguen avances, porque creemos que todavía no se ha mejorado el trabajo de la Comisión", precisa. Los resultados de este trabajo se tienen que ver en todo el mundo, pero sobre todo en aquellos países en los que la democracia brilla por su ausencia. "África, por ejemplo, es un continente en el que existe un déficit muy importante de democracia y garantía de derechos humanos, pero también hay otros países de Latinoamérica que tienen constituciones democráticas, pero cuyas instituciones tampoco funcionan y los ciudadanos no tienen garantizados los derechos humanos", subraya.
Amnistía Internacional describe como "frágil" la situación de los derechos humanos en África, aunque los conflictos armados disminuyeron en 2006. El continente cuenta con numerosos casos de limitación a la libertad de expresión y se han denunciado ejecuciones extrajudiciales y detenciones arbitrarias. Asimismo, tampoco se garantizan los derechos económicos, sociales y culturales, ni los derechos a la alimentación, al alojamiento y a la educación. En cuanto a América Latina, se la considera una de las zonas del mundo con mayores desigualdades económicas y una importante limitación en el acceso a servicios básicos como la salud y la alimentación. "El Estado no atiende las necesidades de extensas zonas rurales, sumiendo en el aislamiento y en la inseguridad a un gran número de personas", censura la ONG.
Es difícil fijar una fecha que marque el momento en el que, como dice el artículo 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, toda persona tenga todos los derechos y libertades proclamados en este texto, porque esa fecha depende del modo de actuar de cada estado. Ni siquiera se considera que los estados considerados democráticos garanticen los derechos a sus ciudadanos y ciudadanas al cien por cien, aunque el porcentaje sea muy elevado. Según Guerrero, mientras no se elimine la barrera de la discriminación por razón de sexo será difícil superar el resto de obstáculos, "porque ésta es una discriminación absolutamente básica. No elegimos ser hombre o mujer".
En 2010 la Declaración cumplirá más de 60 años, un tiempo en el que se ha avanzado mucho, pero que ha demostrado que es necesario avanzar aún más. El simple hecho de reconocer la universalidad de los derechos humanos ya es un gran paso, aunque nunca es suficiente. "Nos preocupa que nuestra sociedad se esté acostumbrando a las violaciones de los derechos humanos, tanto en nuestro contexto como en otras latitudes", afirman desde el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña.
Fuente y autor: Azucena García/eroski




