Deutsche Bank se descubre: apuesta 600 millones contra BBVA y Banco Popular
Alemania se ha convertido en un quebradero de cabeza para España. A las filtraciones sobre el posible uso del fondo de rescate europeo se le unen las posiciones cortas por más de 1.000 millones de euros de Deutsche Bank en deuda corporativa española. Además, esta entidad ha apostado otros 600 millones contra BBVA y Banco Popular.
Hugo Banziger, jefe de riesgos de Deutsche Bank, estuvo el día 10 de junio en Madrid en una conferencia organizada por Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión más influyentes del mundo. En ese marco, la entidad germana confesó que ha apostado más de 1.000 millones de euros contra deuda corporativa española (credit corporate). A esa cifra se le unen otros 800 millones contra Portugal.
Fuentes consultadas por este portal explican que una de las formas en las que Deutsche puede ponerse corto en credit corporate español es a través de CDS (credit default swap), derivado que actúa como seguro contra el impago de una deuda. En cualquier caso, sea de la forma que sea, lo que subyace es la visión negativa del banco alemán sobre la economía española.
La mayor entidad financiera del país teutón justifica esta expresiva declaración de intenciones como una estrategia para defenderse de los movimientos en la valoración de los créditos (value of the credits), recoge el diario The Telegraph. En esta reunión, Deutsche aseguró que no tiene ni un solo bono español o portugués, mientras que en Italia mantiene una cartera de 3.100 millones de euros a cierre de marzo.
Lo que no dijo la entidad que preside Josef Ackermann es si mantiene posiciones cortas contra la deuda soberana española, que en los últimos días ha sido víctima de las iras del inversor hasta situar la rentabilidad de su activo a 10 años en las inmediaciones del 5%, máximo desde 2002. El alemán con mismo periodo de vencimiento renta al 2,67%.
Esta agresiva estrategia de Deutsche Bank contra la Península Ibérica se completa con millonarias posiciones bajistas en BBVA y Popular, segundo y tercer banco español por activos, respectivamente. En marzo de este año, Ackermann advirtió de que la quiebra de Grecia tendría efectos dramáticos en la industria financiera. Toda una declaración de intenciones de la que ahora intenta sacar partido.
La filial británica de Deutsche ha cogido prestado el 1,688% del capital de BBVA para ganar unos euros del hipotético descalabro de la presidida por Francisco González. Esta posición equivale a 500 millones de euros en función de la actual valoración en bolsa. Se trata del único inversor con posiciones cortas relevantes en BBVA, según datos de la Comisión Nacional del Mercado de valores (CNMV).
Esta apuesta bajista se ha acrecentado, y mucho, en las últimas jornadas, ya que la anterior reseña al supervisor (11 de junio) revelaba que Deutsche Bank tenía una posición corta en BBVA del 1,145%. Entre el 11 y el 16 de junio, fecha de la última comunicación, las acciones del banco español han subido algo más del 4%.
Ese ascenso en bolsa podría denotar que de momento Deutsche Bank no ha vendido en mercado las acciones prestadas, o que su estrategia bajista no va como esperaba. Para ganar jugando a la baja, un inversor pide prestadas acciones para venderlas en mercado, lo que puede suponer una fuente de estrés al valor, con la idea de recomprarlas más adelante a un precio más bajo. El beneficio es la diferencia.
Deutsche aplica esta misma estrategia sobre Popular, donde tiene una posición corta del 1,69% a 16 de junio. Ésta era solo del 0,7% el día anterior, según información recogida en la CNMV. A precio de mercado, la posición tiene un valor de 100 millones de euros. Además del banco alemán, John A. Griffin (0,67%), Mason Capital (0,86%) y Morton Holdings (0,86%) apuestan contra la entidad que preside Ángel Ron.
DEUTSCHE CONTRA MERKEL
Angela Merkel, canciller alemana, ha emprendido una cruzada contra los inversores bajistas por el impacto que tienen sus apuestas en los mercados de deuda y renta variable. En Alemania ya no se puede apostar a la baja contra ningún activo de forma descubierta, es decir, sin tener el activo subyacente. Decisión, esta del Gobierno, que cocha frontalmente con la estrategia del mayor banco del país.
Claro que Deutsche Bank realiza estas operaciones desde Londres, principal plaza financiera de Europa cuyo Gobierno no ha respaldado la cruzada de Merkel y Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, contra los especuladores que quieren ganar dinero con la depreciación de bonos o acciones. Este mes, elevaron a la Comisión de la UE una misiva en la que piden acelerar los esfuerzos contra este tipo de prácticas.
Esta determinación de las dos principales economías de Europa choca, claro está, con lo que piensa al respecto el propio Deutsche Bank. Clemens Boersig, un alto cargo del gigante alemán, expresó hace pocos días que "los políticos no deberían tomar medidas de forma unilateral nunca más", recoge el diario The Telegraph.
ESPAÑA, UNA BOMBA DE RELOJERÍA PARA ALEMANIA
Deutsche Bank podría sacar partido de una debacle de la economía española con sus apuestas cortas, pero una quiebra del Estado provocaría un torbellino en toda la Unión Europea que se llevaría por delante a todo el sistema financiero, incluido el propio Deutsche.
La banca alemana tiene una exposición a España -ya sea deuda, acciones, derivados o préstamos-, de 202.000 millones de dólares, unos 163.000 millones de euros, según datos del Banco Internacional de Pagos de cierre de 2009. Esta cantidad equivale al 16% del PIB nacional y alrededor del 5% de toda la riqueza de Alemania.
Además, Deutsche cuenta con un banco filial en España con unos activos de 16.000 millones de euros a cierre de marzo, según datos de la patronal bancaria. El beneficio neto de la entidad en el primer trimestre fue de 12,4 millones de euros. En 2009, ganó 48,3 millones de euros.
Fuente y autor: : Invertia /Alberto Cañabate




