La estrategia del "y tú más" es una trampa para el PSOE
Hablábamos ayer, en estas mismas páginas, de la ejemplaridad como condición para recuperar la credibilidad en la polÃtica española. Y analizábamos, sorprendidos, como un presidente a punto de sentarse en el banquillo tiene una estimación de voto del sesenta y uno por ciento de los ciudadanos del PaÃs Valenciano.
Esa es una realidad mucho más compleja como para despacharla con "a los votantes del PP no les importa la corrupción". Es cierto que la derecha es más tolerante con el desvió del dinero y se ha demostrado en numerosas ocasiones que le pasa distinta cuenta ese tipo de asuntos que al PSOE. Para empezar, en el Partido Popular no se declina el verbo dimitir salvo en el caso de concejales de poca monta; nunca cuando el embarrado es un pez gordo.
Pero el espectáculo de ayer en el Congreso de los Diputados tiene que servir de punto de inflexión para la campaña que nos espera. Adelanto mi posición: sólo el dinero sustraÃdo por la trama Gürtel es probablemente más que el de todos los episodios de corrupción de la democracia. Pero no se trata de cantidades sino de cualidades.
Si al dardo del caso Faisán y el caso de los ERE en AndalucÃa se responde con el caso Gürtel, el PSOE lleva todas las de perder. Porque asà no se ejemplariza. Tanto el PP como el PSOE han colaborado activamente en el descrédito de las instituciones de Justicia en la medida que no les satisfacÃan a cada uno sus resoluciones. La larga bronca sobre la persecución de Garzón, encabezada finalmente por el PSOE -sin memoria histórica de que las actuaciones interesadas de Garzón sirvieron para alzar a José MarÃa Aznar a La Moncloa- llegaron a determinar que algún fiscal acusó a los miembros del Tribunal Supremo de estar inhabilitados porque habÃan jurado los principios fundamentales del movimiento. Y, ¿qué va a pasar al final, si se descubre que el magistrado pudo realizar presuntamente cobros injustificados e injustificables? ¿Seguirán siendo franquistas quienes le juzgan?
¿Y el Rey? ¿Y el propio fiscal Villarejo, que ganó la oposición y tomó plaza en las fiscalÃas del franquismo en el año 1962? ¿Qué principios juraron? ¿O sus juramentos fueron distintos porque ellos lo dicen? El juramento de lealtad al anterior régimen, ¿se juzga en función de quién lo sentenció? El ex presidente del Comité OlÃmpico Internacional, ¿llevó o no llevó el uniforme del movimiento nacional? Y se le ha perdonado, y su entierro fue un funeral de Estado.
El PP también arremete contra la Justicia. Ha establecido que el caso Gürtel y la implicación de Francisco Camps es un invento de jueces y fiscales al servicio del Gobierno. Las últimas declaraciones de Rita Barberá son sencillamente vomitivas.
Por si fuera poco, el Tribunal Constitucional quedó como unos zorros cuando, socialistas catalanes incluidos, llamaron a la insumisión y el presidente del Gobierno anunció atajos para salvar los escollos que habÃa determinado el más alto tribunal.
Por este camino no vamos a ninguna parte. Y lo que empieza a cundir, aunque sea totalmente falso, es que todos los polÃticos son unos corruptos; y puestos a tener que votar a corrupto, muchos electores pueden determinar que prefieren votar a los suyos.
Si el PSOE no coge la motosierra de la ejemplaridad y empieza a cortar cabezas, está perdido en la dialéctica del "tú más" aplicada al Partido Popular.
Lo ocurrido en AndalucÃa con los falsos acogimientos a ERE que no se correspondÃan en nada con los trabajadores afectados es una corrupción de una naturaleza letal para el PSOE si no llega hasta las últimas consecuencias y caiga quien caiga en el camino. Un partido obrero no puede, y mucho menos en época de crisis, jugar con los dineros de la seguridad social y de las pensiones para entregárselos a unos golfos que no tenÃan ningún derecho.
Y si Rubalcaba no se levanta en el Congreso y dice que lo sucedido en AndalucÃa es de una gravedad extrema y que se van a depurar en colaboración con la Justicia todas las responsabilidades, es desde ahora un cadáver polÃtico.
Y ocurre igual con el llamado caso Faisán. Que los tribunales dictaminen con libertad lo que ocurrió y si tiene que sancionar que sancionen. Tirar la pelota a un charco mayor que el propio conduce a que todos nos ahoguemos.
La última baza de salvación del PSOE está en el pico de la piragua.
Fuente y autor: Carlos Carnicero es periodista y analista polÃtico
Blog de Carlos Carnicero: http://www.ccarnicero.com/elplural




