¡Rebélate contra la pobreza!

Existen algunos conceptos vinculados estrechamente a la situación geopolÃtica, económica y social que, con el paso del tiempo y su permanencia estructural en nuestras vidas parecen haberse convertido en parte inherente a los ciclos históricos.
Desde hace más de dos décadas hablamos del cambio climático como un concepto abstracto de la misma forma que las diferentes organizaciones no gubernamentales aprovechan la interesante figura de la responsabilidad social empresarial para lograr fondos de los grandes capitales, fondos desgravables que ayudan a las cuentas de resultados, en pos de acabar con otro de esos conceptos eternos a través de la historia; la pobreza mundial.
Ciertamente, la pobreza mundial forma parte del subconsciente colectivo permanente que, generación tras generación convive, independientemente de ciclos de bonanza o ciclos de crisis, con el hambre en el mundo, el reparto de recursos y la pobreza.
Los paÃses desarrollados se comprometen a "ayudar" a los paÃses más pobres contemplando polÃticas de cesión de fondos mientras que se incrementa la necesidad de abrir las puertas de acceso y conocimientos a las nuevas tecnologÃas de los paÃses en desarrollo a fin de incrementar los niveles de productividad en sus sectores productivos.
No faltan las comparaciones destinadas a despertar de su letargo a las economÃas desarrolladas, comparaciones que las generaciones actuales no pueden dimensionar por lo reducido de sus experiencias de vida; algunas, ciertamente inquietantes como que el número de niños que mueren de hambre cada año es igual que el número de fallecimientos producido por 50 bombas como la lanzada en Hiroshima, terrible sin duda, pero la pobreza y sus muertos forma parte de la realidad del mundo hasta el punto de convivir con ello sin que ya, ni tan siquiera, sea una noticia.
Pero si existe algo realmente inaceptable y moralmente despreciable es que si no fuera por los intereses polÃticos y económicos de sobra conocidos y, visto desde una perspectiva estrictamente cientÃfica, acabar con el hambre del mundo no serÃa tan complejo. La pobreza no está relacionada con una escasez de recursos. Según un informe elaborado en 2008 por la FAO, los recursos existentes en el planeta actualmente servirÃan para sustentar una población mundial diez veces mayor a la actual, mientras paÃses "desarrollados" subvencionan con fondos públicos la paralización de la producción de alimentos.
Con estos antecedentes: ¿Por qué no se erradica la pobreza del mundo?
Resulta difÃcil comprender cómo la pobreza es un concepto que se reproduce ciclo tras ciclo siempre con los mismos aspectos concordantes sea cual sea el paÃs pobre estudiado. En 2005, el diario The New York Times escribió un informe basado sobre un estudio realizado por economistas de renombre que habÃan estudiado el fenómeno de pobreza de Bangladesh; el informe destacaba como claves de los niveles de pobreza en uno de los paÃses más pobres del mundo, el hecho que únicamente el 15% de la población de Bangladesh controla 2/3 de la tierra y un 85% no poseÃa nada. Asimismo, las nuevas tecnologÃas aplicables a los procesos productivos estaban completamente vetadas para ese porcentaje de población y, únicamente los grandes capitales accedÃan al crédito y los instrumentos necesarios para explotar la tierra a través del uso de las nuevas tecnologÃas.
Esta situación es reiterada en todos los paÃses pobres, pero aún hay más. Hablemos de las ayudas exteriores. Las ayudas que provienen del exterior son vendidas por el gobierno a los militares, a las clases medias y a los grandes capitales. Como conclusión, en el informe se establecÃa el alto grado de fertilidad de las tierras de Bangladesh y su potencial para alimentar a una sociedad 3 veces mayor que la actual.
No obstante, a pesar de estas afirmaciones se puso de manifiesto que la restricción de ese 85% de la población sin acceso a la producción, evidentemente, tampoco tenÃan forma de consumirlo por lo que los alimentos producidos por los grandes capitales en las fértiles tierras de Bangladesh se exportan a los paÃses desarrollados, manteniendo asà la espiral constante e histórica de pobreza y recursos mal repartidos.
Un mal reparto de recursos que parte de los órganos de poder. En Bangladesh el 80% de los integrantes del parlamento son propietarios de tierras por lo que las posibilidades de acometer un cambio en pos de erradicar la pobreza son prácticamente nulas.
Si extrapolamos la situación de Bangladesh al resto de los paÃses pobres podemos dar con la clave del por qué la pobreza mundial no será jamás erradicada, de nuevo nos encontramos ante la inherente ambición del ser humano..., aunque sea en contra de otro ser humano y, sin ánimo de caer en demagogia, no queda más remedio que retrotraernos a nuestra condición animal, el más grande se come al más chico por una cuestión de supervivencia, aunque en el caso de la pobreza, el hambre en el mundo y los niños que mueren cada segundo, estamos ante un animal muy despiadado en el que el ciclo de la vida no se lleva a cabo por supervivencia, sino por dinero.
Fuente y autor: Carolina Velasco /revista democracia




