La carpeta gürteliana de Agag
Sólo un escaso número de medios ha contado a sus lectores, oyentes o televidentes que la PolicÃa Judicial logró encontrar un "zulú" de la red corrupta Gürtel dentro de una nave de Alcorcón (Marid) donde Francisco Correa y su muchachada guardaba centenares de carpetas y documentación sobre sus negocios al margen de la ley y bajo protección polÃtica.
Una de esas carpetas se rotula bajo el tÃtulo Boda de Alejandro Agag. Hasta la fecha ningún documento -salvo las imágenes de televisión y las fotos inequÃvocas- vinculaba las actividades corruptas de la trama de Don Vito con el famoso bodorrio de El Escorial. Pero ahora parece que el juez Pedreira y el fiscal tendrán elementos sustanciosos que llevarse a la boca.
Las relaciones de amistad entre Francisco Correa y Alvaro Pérez El Bigotes con Alejandro Agag -al que nadie sabe a qué negocios se dedica, salvo los llevados a cabo con el hijo de Gadafi, aunque vive de una forma ostentosa y manifiesta-era algo conocido por todos. De hecho, esa amistad con el "yernÃsimo" abrieron puertas en los particulares negocios de la red corrupta. Porque este muchachito avispado se lo montó de lo lindo cuando conquistó a la hija del ex presidente. Hizo el gran negocio de su vida... por ahora.
Una vez dijo Alfonso Guerra que para saber quién y quiénes estaban en la Gürtel no habÃa más que ver el video de la boda de El Escorial. Algo por lo demás que el pueblo en su intuición suprema capta perfectamente.
Y desde esta perspectiva, ¿cómo es posible que Agag no haya sido siquiera llamado todavÃa como testigo en un asunto donde su nombre aparece por todas partes? ¿Acaso el juez no tiene sospecha alguna de que Agag podrÃa siquiera ofrecer información relevante para la causa? Porque hay que recordar también que su nombre aparecÃa en la CAJA B de la contabilidad gürteliana. Entonces, ¿qué demonios es esto? La gente le quiere ver sentado en el banquillo porque intuye que anduvo de por medio de una forma u otra. ¿Acaso Correa invitaba a su palco de tenis a cualquiera? ¡No, hombre, no!
Derecho a conocer
Pues bien, habrá que suponer que los investigadores judiciales y policiales ya habrán analizado dicha carpeta "Alejandro Agag" . Nada sabemos al respecto. Pero habrá que subrayar aquà que la opinión pública tiene derecho a conocer qué anotaciones, documentos, pruebas contiene dicho legajo. Porque, además de lo judicial/penal, hay corolarios polÃticos de primera magnitud si se confirma esa relación.
Desde luego, los contribuyentes españoles tienen toda la legitimidad para saber si su dinero se utilizó de alguna manera en el "bodorrio" y qué se dio a cambio. Porque nadie da nada por nada y mucho menos esa obscena red de corrupción vinculada polÃticamente a una etapa muy concreta de la derecha.
De todos los aspectos vidriosos que ofrece el caso Gürtel ninguno como este de Agag, asà como las relaciones sustanciadas en el sumario entre los "capos" gürtelianos y el entonces presidente del Gobierno y su esposa, Ana Botella. Pero, ¿en qué manos estábamos?
Fazmatella SL guarda prudente silencio. Ya dijo la gran y bella dama Botella que este tema para ellos "era un sin vivir". ¡Y tanto! Que el jefe del Gobierno mantuviera siquiera relaciones con un presunto mafioso como Correa, y su mujer fuera aconsejada por El Bigotes dice mucho. Pero que mucho. Y que Antonio Cámara, que fue jefe de la secretaria particular de Aznar durante años, fuera contratado por la red tras petición previa del ex presidente, dice mucho más. Pero mucho más.
Cada vez que se ahonda un poco en este tema Gürtel la conclusión es más evidente: todo el aznarismo -incluyendo en este capÃtulo por derecho propio a Ernesto Sáenz de Buruaga (amigo Ãntimo de El Bigotes y de Agag con el que hizo negocios pingües con la Mutua Madrileña)-estaba penetrado por el gusano gürtealiano. Todo.
He querido decir todo. ¿Entiendes Buruaga?
Fuente y autor: GRACIANO PALOMO/elplural




