La Fiel InfanterÃa del PP
Siguen las clases aceleradas de periodismo amarillo y de sal gruesa. Parecen deleitarse a sà mismos ciertos presuntos colegas con su acometimiento diario a determinados polÃticos socialistas, embestidos con furor y entrando a degüello. Rubalcaba se ha quedado en Pérez, como Zapatero se quedó para algunos en RodrÃguez. Carlos Dávila y Federico Jiménez Losantos han puesto a parir al vicepresidente, ministro de Interior y portavoz del Gobierno. Procuran regocijarse, al parecer, fingiendo lo que en el fondo son: energúmenos.
José MarÃa Izquierdo, que siempre ha sido un excelente periodista, se ha especializado desde hace un tiempo en transmitir a la opinión pública cómo funciona de verdad la caverna mediática. Izquierdo no se acoquina y cuenta sin equidistancias y otras trampas de bobalicones las verdades del barquero. A Rubalcaba el insultador Losantos le dice que está "más chuleta y macarra que nunca". Y le agrega que este "personaje (...) tiene en su haber más delitos reales y morales que toda la casta polÃtica en activo".
Juegos de salón
Dávila, por su parte, se sube por las paredes porque Rubalcaba calificó de "ultraderecha" a "cierta prensa por la que acostumbra a pasearse el diputado Ignacio Gil Lázaro para airear su monotemático caso Faisán". SÃ, el modelo periodÃstico más cercano a la extrema derecha es el de IntereconomÃa, aunque no en solitario. Otros juegan aparentemente de salón, como intenta hacerlo Pedro J. RamÃrez. Pero en su artÃculo dominical se refirió, el pasado 20 de marzo, a Rubalcaba con estas palabras: "Sexagenario identificado con lo más oscuro del pasado." Claro que próximo él a sexagenario, ¿por qué no explica "lo más oscuro del pasado"? Nos referimos al tuyo, RamÃrez, tan fascinante.
Creatividad exuberante
Los escuadrones mediáticos de la derecha -en sus diversas dimensiones- se han convertido en la Fiel InfanterÃa del PP, con Mariano Rajoy Brey, de general en jefe. Hay que puntualizar que, en efecto, hacen bien su trabajo de manipulación y con eficacia. Se esfuerzan en proyectar la realidad convenientemente modificada de acuerdo con los intereses electorales de los conservadores. Logran a menudo introducir su propia realidad hasta el extremo de exhibir una creatividad exuberante en el terreno del todo vale.
Los mosqueteros
A veces se pelean entre ellos o por dinero o porque unos y otros quieren ser los mosqueteros y los favoritos de Génova 13. No han perdido el rasgo inquisitorial que los define. Son capaces de muchas cosas, incluidos los milagros. Han conseguido, por ejemplo, transformar un Faisán en una cuestión de Estado. Pero Pedro J. RamÃrez, que es el más listo de todos ellos, fue mucho más allá. Logró que su polémica piscina fuera también una cuestión de Estado. No es una exageración. En las hemerotecas está.
Fuente y autor: Enric Sopena es director de ELPLURAL




