Nucleares... ¿ppsÃ.... o ppno?

Lo malo en esto de la energÃa nuclear no es estar en contra. O a favor. Ni siquiera lo malo es tener dudas. Todas las posiciones pueden resultar razonables. Mucho más si se llega a esas posiciones con argumentos o, en el caso de quienes dudan, reconociendo falta de información conclusiva. Como en tantas cosas, lo malo con la energÃa nuclear es pretender ir con lo que parezca mejor en cada momento... Vamos, que se esté a favor hoy y en contra mañana porque convenga según se haya producido o no una tragedia y se esté al borde o no de unas elecciones. Y es que entonces te pueden pillar, hemeroteca en mano, y sacarte los colores.
Y los dirigentes del Partido Popular viven estos dÃas una situación de este tipo a causa de la desgracia que ha sucedido en la central nuclear japonesa de Fukushima. Eso sÃ, cada uno en su estilo.
¿Pero cuál es la opinión de Rajoy?
Desde que el brutal terremoto y el tsunami consiguiente destrozaron todos los sistemas de seguridad de la central de Fukushima y volvieron a poner en solfa en todo el mundo la existencia de las nucleares no hemos escuchado a Mariano Rajoy hablar de ello. Ni una vez. Es de los pocos lÃderes polÃticos mundiales de los que desconocemos una reacción. Quizás la razón esté en que no quiere tener que desdecirse..., una vez más. Porque hace apenas un mes, en concreto en la clausura de la Convención Municial de su partido en Santiago de Compostela, Rajoy dijo: "El Gobierno ha hecho sectarismo: tanto verde, tanto verde..., y ahora tiene que subir la luz. Queremos energÃas renovables, pero también necesitamos la energÃa nuclear". Puede ser su polÃtica. Y tiene todo su derecho. Pero ¿por qué esconderse, callar y ocultarlo ahora, tras lo sucedido en Japón?
Las humoradas de Mariano Rajoy sobre el asunto de la energÃa son antiguas. Por ejemplo, en el año 2009 al hablar de la polÃtica energética del Gobierno dijo "éstos nos van a llevar al candil y al camping gas". Meses después acusaba de demagogia a Zapatero al insistir en el cierre de Garoña, y decÃa que "yo no voy a cerrar ninguna central nuclear" e incluso insinuaba que no tendrÃa inconveniente en construir nuevas centrales. Este mismo año, en enero, en la radio pública, concluÃa que "no se puede cerrar la central nuclear de Garoña ni se puede decir no a la energÃa nuclear porque a algún miembro del Gobierno, o al presidente no les guste la energÃa nuclear", y advertÃa que la subida desmesurada de la luz se debÃa al apoyo a "energÃas verdes y alternativas y la consecuencia de todo esto es que ahora los españoles deben 20.000 millones de euros" y que está subiendo la luz, a su juicio, de una manera "absolutamente desmesurada".
¿Es ésta su polÃtica energética? Que lo diga. Porque lo malo no es que lo sea. Lo malo es que el tsunami se haya llevado también su opinión y no la conozcamos porque ahora prefiere callar. El señor Rajoy es quien lidera al partido más importante de la oposición y debemos conocer, porque después tomará decisiones por todos, qué piensa y si los acontecimientos de Japón han hecho variar su opinión pro-nuclear, o no.
Cospedal: ¡viva lo nuclear..., pero que viva lejos! Y ahora, depende
MarÃa Dolores de Cospedal, la número dos del PP, sà ha hablado tras los sucesos de Fukushima. No se desdice, pero matiza. Antes del brutal terremoto y sus consecuencias parecÃa no tener dudas. De hecho, hace unos meses acusó a su rival en Castilla-La Mancha, José MarÃa Barreda, de ponerse el traje de antinuclear, el tÃpico "de la conocida izquierda radical ciertamente trasnochada, con la consigna 'nucleares no, gracias'". Ella era pro-nuclear venÃa a decir. De nuevo está en su derecho, igual que quienes vayan o no a votarla tienen el derecho de conocer su opinión. Lo paradójico es que poco antes de decir esto amenazaba a aquellos alcaldes de su partido que en Castilla-La Mancha pidieron que se instalara en sus pueblos el Almacén Temporal Centralizado de residuos radioactivos. Es más, llegó a advertir que desde la dirección "obrarÃan en consecuencia" contra quienes lo solicitaran.
Ahora, porque puede costar votos seguramente, ya no es en apariencia igual de pro-nuclear. O al menos, matiza. Esta misma semana, durante la habitual rueda de prensa en la calle Génova, Maria Dolores de Cospedal al hablar sobre mantener abierta la central de Garoña, por ejemplo, donde antes utilizaba las chuflas sobre los "izquierdosos trasnochados", en esta ocasión echó mano de frases mucho más tibias, como ésta: "En el ámbito de la energÃa nuclear el PP siempre ha hablado de una palabra: seguridad".
Aznar siempre oportuno..., otros, inenarrables
Ya es sabido que nadie puede decirle a José MarÃa Aznar si puede o no beber, ni cuánto, antes de coger el coche. Tampoco, desde luego, si debe o no haber centrales nucleares. Y sus opiniones además, siempre llegan en el momento "más oportuno". Justo el pasado dÃa 8, convocó un acto de su fundación, FAES, para presentar su plan de polÃtica energética española. Durante su discurso, con la soberbia certeza que acostumbra, no dudó en calificar las medidas de ahorro energético del gobierno como "ocurrencias de quienes pretenden simular que la polÃtica energética es un concurso de pegatinas, o un juego de bombillas que reparten en correos y de farolas que se apagan en las carreteras, o un pase de modelos de caballeros sin corbata, o una subasta de neumáticos, o un acertijo de nuclear, quizá sÃ, pero Garoña no ...". En ese mismo acto se declaró favorable a la construcción de nuevas centrales nucleares, porque significan una fuente de "energÃa limpia y barata", mientras la subvención a las energÃas renovables es "la mejor muestra de cómo hacerlo mal".
Claro que todo, aunque pueda parecer imposible, se puede superar. El vicesecretario del PP en Castilla y León, señor de Santiago Juárez por nombre, el miércoles de esta semana, ya con los seis reactores de la central nuclear de Fukushima en situación crÃtica, se permitió comentar: "una central nuclear es tan insegura como el comedor de tu casa ante un terremoto o un tsunami".
Fuente y autor: Francisco Medina es director adjunto de ELPLURAL




