Que venga dios y lo vea
De vez en cuando conviene distanciarse un poco de la agobiante actualidad del dÃa a dÃa y reflexionar sobre si progresamos adecuadamente.
Es interesante la cuestión planteada ayer por Mariano Rajoy al presidente del Gobierno sobre si se acortan o se alargan las distancias con el conjunto de socios de la Unión Europea.
No es, sin embargo, tan ejemplar, la demagogia en un asunto de tanta envergadura. SerÃa de agradecer un poco más de seriedad y altura de miras por ambas partes, Gobierno y oposición, para la buena ilustración ciudadana.
Rajoy habrÃa ganado credibilidad si reconociera que en el periodo de responsabilidad de José Luis RodrÃguez Zapatero las distancias de España con los vecinos se han acortado.
Naturalmente tendrÃa derecho a llamar la atención, como hizo, invocando los felices tiempos de Aznar, el guardián de las esencias, que "durante los tres últimos años: 2008, 2009, 2010 y previsiblemente en 2011, el avance español no sólo ha echado el "freno", sino que hemos iniciado "la marcha atrás".
Zapatero suele ser rápido y efectivo en la respuesta en estas sesiones parlamentarias con el tiempo tasado. Su afirmación sobre los avances conseguidos en el conjunto de su mandato es correcta pero la opinión hubiera agradecido que se refiriera también a lo ocurrido en el último trienio.
No hubiera tenido dificultades en explicar las causas de un retroceso debidas a las deficiencias del modelo productivo español en el que tanto Aznar como Zapatero tienen responsabilidades por omisión, unas deficiencias que nos hacen sufrir con más intensidad que otros paÃses las crisis económicas.
Es interesante calibrar una vez más hasta que punto se usan las estadÃsticas, incluidas las proporcionadas por Euroestat que se suponen son serias y neutrales, al servicio de la propaganda partidaria.
Me decÃa un financiero un aserto turbador relacionado con los balances empresariales: "Hay que torturar los datos hasta que canten lo que queremos que digan".
Ante el desprestigio de los datos que se suponÃan sagrados, RodrÃguez Zapatero invocó ayer como autoridad suprema el dictamen de Dios.
"La renta per cápita de los españoles - recordó - ha mejorado entre 2003 y 2009 un 13 por ciento; ha ganado seis puntos en relación con Francia, ocho respecto a Italia y 9 en comparación con Reino Unido". "Si esto no es mejorar -concluyó - que venga Dios y lo vea".
Tiene razón el presidente pero puestos a hacer comparaciones también debe reconocer que el hecho de que España se distancie tanto de la media de la Unión en cuanto al número de parados no tiene perdón de Dios.
Asà que: ¡A confesar los pecados, hacer acto de contrición y cumplir la penitencia!
Fuente y autor: José GarcÃa Abad es periodista, escritor, director de El Siglo y analista polÃtico/elplual




