ZP hace autocrÃtica, Rajoy no
José Luis RodrÃguez Zapatero formuló ayer una autocrÃtica en la sesión monográfica del Congreso de los Diputados sobre la Reunión del Consejo Europeo de la pasada semana de la que salió el Pacto del Euro. Una autocrÃtica que le honra.
En su réplica a Mariano Rajoy reconoció un error: que habÃa reaccionado tardÃamente a la crisis, y un hecho que, admitió podÃa suscitar crÃticas: que habÃa hecho algunas rectificaciones en su polÃtica al respecto.
Acto seguido acusó al dirigente del primer partido de la oposición de incongruencia pues cuando el presidente del Gobierno de la Nación rectificó en la lÃnea de lo que pedÃa aquél respecto a las medidas de ajuste necesarias, Mariano Rajoy no solo no lo reconoció asÃ, sino que votó en contra de las mismas.
Y, en efecto, en la histórica sesión parlamentaria del 12 de mayo en la que RodrÃguez Zapatero presentó sus duras medidas para reducir el déficit público, el presidente del Partido Popular votó en contra.
Hay que recordar, y Zapatero lo recordó reiteradamente en la sesión de ayer, que si no hubiera sacado adelante su tren de medidas largamente exigidas por el gallego, lo que consiguió por un solo voto de diferencia, España habrÃa caÃdo en un desastre similar al que ahora sufre Portugal y, en su dÃa, Grecia e Irlanda.
La incongruencia y la irresponsabilidad del dirigente de la oposición que respondió a miras partidistas escasamente patrióticas en aquella fecha memorable fueron lamentables.
RodrÃguez Zapatero ha entonado noblemente su mea culpa al respecto lo que contrasta con la recalcitrante actitud de su opositor de "mantenella y no enmendalla".
Y es que Mariano Rajoy no parece asumir que, aunque la máxima responsabilidad de la polÃtica económica corresponda al Gobierno, la Oposición tiene también sus responsabilidades al respecto pues el Ejecutivo gobierna con el parlamento.
Resulta curioso que cuantas más medidas "de derechas" adopta el Gobierno con más furor se opone la derecha, tanto en su representación polÃtica como en su aparato mediático.
En cambio no me pareció convincente la defensa que RodrÃguez Zapatero hizo de su reunión con la plutocracia encabezada con Emilio BotÃn, justificándola con la petición de que las empresas proporcionaran becas que me sonaba a apelaciones al ropero de la caridad.
No está mal que el presidente tome el pulso al alto empresariado pero es más discutible que institucionalice estas reuniones con encuentros trimestrales y con el nombramiento de una comisión permanente presidida por Cesar Alierta por muchos que sean los méritos del presidente de la primera multinacional hispana.
Fuente y autor: José GarcÃa Abad es periodista, escritor, director de El Siglo y analista polÃtico/elplural




