Mandamientos populares
No estamos en precampaña electoral ni pretendemos decir a quien hay que obsequiar nuestros votos. Cada uno puede votar libremente, pero existen muchas razones para no inclinarse nunca hacia los populares. Podemos apuntar algunas. En principio, veamos lo que podrÃan ser los diez mandamientos de las huestes de Mariano Rajoy.
Amarás las posiciones más conservadoras, el fariseÃsmo y la beaterÃa.
Tomarás el nombre de Dios en vano a base de exabruptos y sal gorda.
Santificarás los valores tradicionalistas y las injusticias sociales.
Honrarás a tu padre, el capital duro, y a tu madre, el orden social establecido.
No matarás pero rogarás a Dios y con el mazo genovés irás dando.
No cometerás actos impuros aparentemente aunque en el fondo los cometas.
No robarás nunca a los ricos para dárselo a los pobres.
Levantarás falsos testimonios y mentirás en beneficio de tus intereses.
Consentirás pensamientos y deseos oscuros en busca del éxito y del desgaste del rival.
No codiciarás los bienes ajenos y, sin embargo, siempre estafarás al prójimo.
Por si esto no es suficiente, tenemos más. La actitud y las palabras de miembros del PP lo dicen todo. Estos caciques de la moralidad y del criterio único entienden que el multiculturalismo divide y debilita a las sociedades en vez de enriquecerlas.
Suelen entender alegremente que los gays son hijos de padres hostiles y alcohólicos. Presumen de manos limpias aun teniéndolas más bien sucias. Rajoy, como ya se sabe, es un gran amigo de Paco Camps y le arropa absolutamente pese a los despropósitos del Consell y de la Gürtel. "El PP de toda España está contigo", afirma Cospedal.
Exigen la cabeza del vecino con cualquier excusa y sin que ellos, a pesar de motivos muy fundados, se despeinen. Ofrecen promesas a bombo y plastillo que están en danza. Son pueriles, reaccionarios, tienen celos y montan números de charlatanes de feria.
Levantan la espada infantilmente a favor de los pequeños empresarios, los autónomos y la clase trabajadora. Actúan como niños empollones, testarudos e incorregibles. Visten los trajes de héroes populares y exhiben la fórmula mágica para solucionar el paro y los graves problemas económicos en cuatro o cinco dÃas. Ni precariedad, ni temporalidad, ni despidos. Derechos plenos y renumeración suficiente para cubrir las necesidades.
Enarbolan una calidad democrática que no han tenido ni tendrán porque es incompatible con los postulados de la peor derecha. Afirman, sin ningún sonrojo y en la misma onda que el coro mediático de la caverna, que el Gobierno es cómplice de los etarras.
Cómo puede uno votar a un PP que serÃa tanto como entregar el voto a una jaurÃa de voces esperpénticas. Que si "cloaca de Estado" o que si "a la cárcel" ante el caso Faisán, un asunto poco nÃtido pero suficiente para lanzar dentelladas. Los excesos habituales con la histeria crónica y masiva de algunos.
"Grita, que algo queda", mucho más que el razonamiento, parece el lema de esta gente en una de las habituales ofensivas partidistas. Rajoy reclama que se haga realidad el cambio de Gobierno para superar el "circo" de Zapatero. Y lo dice el jefe de pista delante de la trouppe popular con sus circenses y ensuciadores personajes.
Según la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá o la cantaora, "en el coto del PSOE hay un faisán y cientos de reptiles". Esto lo dirimirá la Justicia. De todas formas, dentro del zoo polÃtico abunda una amplia fauna de las filas del PP. En este grupo hay cacatúas, buitres leonados, búfalos o incluso alguna hiena.
El negocio de los servicios públicos -la sanidad, la educación o lo que haga falta- es una de las "medidas valientes" que esconde el Partido Popular y que aflora en cuanto cae el maquillaje. Doña Esperanza no nos oculta el deseo de privatizar su Telemadrid. Naturalmente, Camps también tiene su propia cadena en órbita con Canal Nou.
Por cierto, la Audiencia reabre el caso del espionaje del Gobierno de la señora Aguirre, ya que considera que hay indicios suficientes de malversación de fondos públicos. Todo este conjunto de cosas, además de las supertijeras que afila el candidato Rajoy o del estandarte de la energÃa nuclear, compone el patrimonio y el sentido común de los populares. Y esto es "la esperanza, el futuro y la prosperidad" que nos ofertan. Sea como fuere, los mercados y el FMI seguirán teniendo la batuta.
Fuente y autor: Marc Llorente es periodista y crÃtico de espectáculos/elplural




