¿Porqué es perjudicial el bipartidismo? No les votes

El bipartidismo en España es perjudicial en primer lugar porque los partidos que lo sustentan están siguiendo unas lÃneas comunes de actuación que están perjudicando el presente y el futuro del paÃs. Ambos están jugando al mismo juego, radicalizando y sectarizando la opinión, de forma que el votante se sienta parte de unos o de otros.
Es decir, simplifican el debate llevándolo a cuestiones superficiales para que el votante no se cuestione asuntos de fondo, de forma que las propuestas y actuaciones que realmente importan no se mantengan visibles para la mayorÃa, resolviendo la tendencia de voto conforme eslóganes y discursos vacÃos.
Por si fuera poco, juegan al mismo juego. Es decir, perpetuarse mutuamente. Una de las formas que tienen de hacerlo, a parte de simplificar el debate y jugar al gato y al ratón es ningunear, silenciar o incluso atacar pequeños partidos que rivalicen con ellos o sean capaces de acaparar un espectro de votos que ellos monopolizan.
Tradicionalmente el más agresivo en este aspecto ha sido el PP, aunque también hay que decir que el PSOE lo tiene bastante difÃcil porque el votante de izquierdas suele ser muy crÃtico y combativo, además de que ya existen otros partidos con propuestas que también integra (al menos en teorÃa) el PSOE, que están consolidados, lo que no ocurre sin embargo con las alternativas al PP.
Es curioso que en la mayorÃa de los paÃses con democracias maduras, con una población implicada y con gran calidad de vida, es difÃcil observar una cámara bipartidista. Y es precisamente aquellos donde la implicación social se está deteriorando, donde el sistema tiende cada vez más a un sistema bipartidista.
EEUU lleva ya mucho tiempo enquistado en esa situación y lamentablemente no parece que vaya a cambiar ni a medio plazo. Investigando sobre la sociedad norteamericana la conclusión que se saca es que los norteamericanos tienen una confianza en la polÃtica que roza el cero absoluto, y la ciudadanÃa se ha visto obligada a reunirse entorno a movimientos y organizaciones de tipo social para defender sus intereses. Esto ha configurado una sociedad muy distinta a las que podemos observar en Europa, además de una concepción diferente de lo que es la democracia, pero eso serÃa abono para otro tema, asi que vamos a dejarlo aquÃ.
En cuanto a Francia, he puesto el ejemplo porque es particularmente interesante. Francia tiene una tendencia al bipartidismo muy fuerte, en gran parte debido al sistema de dos vueltas. Este sistema favorece enormemente el mal llamado "voto útil" y condena a muchos partidos al olvido, a pesar de que en las primeras vueltas suelen competir en votos con los dos grandes.
También es interesante porque Francia ha tenido tradicionalmente una población muy combativa, y aún conserva, aunque muy desgastada ya, esa faceta. Podemos ver pues como en el caso francés el sistema de dos vueltas les perjudica enormemente. Y no lo digo gratuÃtamente, mi sensación es que el paÃs galo está sufriendo un desgaste polÃtico y una polarización del voto que empieza a apuntar maneras españolas. Y es algo extraño porque la población está enormemente descontenta con la gestión polÃtica desde hace ya bastantes años.
También es cierto que la distribución de competencias y la configuración del estado es muy particular, y que serÃa necesario un tema entero para un análisis. Sin embargo sirve como ejemplo para ver que el sistema electoral influye mucho en la intención de voto.
Visto esto, queda claro que España debe evolucionar a un reparto de escaños diferente. El bipartidismo sólo ofrece una alternancia de poder con muchos desmanes y la capacidad de gobernar a golpe de "decretazo", como ya sucede en EEUU y en menor medida, en Francia. Es una situación que en España llevamos viviendo desde hace bastante y con la que deberÃamos acabar cuanto antes.
Ha llegado un momento en el que los dos grandes partidos que se alternan en el poder se asemejan mucho en sus propuestas económicas, con Ãnfimas diferencias en lo social, tienen unos discursos absolutamente vacÃos, carentes de sustento ideológico, etc. Vamos, exactamente lo que relataba en los primeros párrafos.
Un parlamento con más de tres partidos compitiendo por el gobierno es signo de una democracia madura y viva. En un parlamento asÃ, lo que suele observarse es una tendencia muy fuerte hacia la madurez del discurso polÃtico. La competencia se aleja mucho del eslógan y se traslada a un terreno muy cercano al ciudadano y a la configuración real de los problemas. Es algo difÃcil de explicar sin verlo. Es especialmente significativo el caso alemán por ser un paÃs de más de 80 millones de habitantes.
Fuente: debatesocial.com




