Grecia: Los escenarios alternativos
Los expertos repasan los cuatro escenarios, ninguno cómodo, a los que puede estar abocado grecia. el efecto contagio sobrevuel zona euro.
Los inversores en bonos están fijando un precio para la deuda del Gobierno griego que equivale a que el paÃs ya hubiera cometido impago. El profesor Martin Feldstein, de la Universidad de Harvard, expone que "un impago de Grecia es inevitable". ¿Pero cómo podrÃa producirse y cuáles son las consecuencias más probables? Ninguno de los posibles escenarios tiene una lectura cómoda.
1) Impago desordenado. El Parlamento griego rechaza el nuevo paquete de austeridad del Gobierno la semana que viene, lo que lleva al Fondo Monetario Internacional y a la UE a negarse a entregar el siguiente tramo de 12.000 millones de euros del crédito original de rescate. En consecuencia, el Gobierno griego se queda sin dinero. No puede pagar sus facturas, ni los salarios del sector público, ni los intereses. Pide préstamos con condiciones más indulgentes a Europa y el FMI, pero la paciencia en otras capitales se ha agotado.
Como el paÃs ha cometido mora, el Banco Central Europeo cumple su amenaza de no aceptar la deuda soberana griega como colateral en operaciones para financiar a bancos griegos. Se produce una retirada masiva de depósitos de los bancos helenos que, ante la falta de fondos, implosionan y quiebran. Los hogares no pueden retirar fondos de los bancos, el gasto se detiene, las empresas no pueden pagar las facturas y se dispara la tasa de desempleo. La economÃa griega inicia una caÃda en picado.
El temor al contagio se extiende por todo el mundo. Pero, aprendidas las lecciones del colapso de Lehman Brothers, los bancos centrales, incluido el BCE, proporcionan fondos ilimitados a otros bancos que pierden depósitos, limitando los daños. Pero la confianza ha sufrido un golpe en todo el mundo. El crecimiento se resiente.
2) Impago ordenado. Los polÃticos griegos convencen a Europa de que la deuda debe reestructurarse, con significativas pérdidas para el sector privado.Tras negarse en un principio a trabajar juntos, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy se ponen de acuerdo en el último minuto y obligan al BCE a seguir financiando al sector bancario griego. La carga de la deuda griega cae de lo imposible a lo meramente difÃcil. Ante el déficit presupuestario primario, los parlamentarios del paÃs aceptan que se intensifique la austeridad.
La significativa caÃda del valor de los bonos de Grecia hace necesario otro paquete de préstamos para recapitalizar su sistema bancario. Sin embargo, los problemas de competitividad del paÃs no se solucionan. Grecia sufre años de lento crecimiento, finanza públicas ajustadas y peleas internas periódicas en torno a las reformas. La economÃa se asemeja cada vez más a la de Italia. Pero el resultado relativamente bueno para Europa anima a otros miembros periféricos de la eurozona, en especial a Irlanda, a pedir la condonación de la deuda.
3) Se sigue tambalenado. Papandreu consigue que se aprueben medidas de austeridad adicionales y se acuerda un segundo paquete de rescate a finales de 2011. El aplazamiento de la deuda del sector privado es voluntario, por lo que no se comete impago. Pero los bancos y los fondos que poseen deuda griega encuentran formas de deshacerse de sus participaciones, lo que deja la mayor parte de la deuda gubernamental en manos oficiales.En 2013, tras reducir más su déficit, Grecia tiene un superávit primario, pero está claro que su posición de deuda no es sostenible. Se acuerda una reestructuración.
El FMI, como acreedor 'senior', recupera todo el dinero, pero otros gobiernos europeos se ven obligados a materializar las pérdidas y a explicar a sus ciudadanos que los créditos a Grecia resultaron fallidos y que esto no es una unión monetaria. La polÃtica se envenena. Los votantes están consternados y se sienten engañados, lo que deriva en la caÃda de los gobiernos centristas del norte de Europa, que son reemplazados por un euroescepticismo endémico.
4) Abandono del euro. Conforme se aproxima la perspectiva de un impago desordenado griego, las autoridades diseñan un "plan B" . Las noticias se filtran, lo que provoca una fuga inmediata de fondos de todos los activos griegos. Al darse cuenta de que ha sido descubierto, el Gobierno griego establece siete dÃas festivos en los que convierte sus participaciones en euros en los bancos al nuevo dracma y anuncia que dejará de pagar el interés o el principal sobre sus deudas.
Cuando reabren los bancos, el dracma se desploma frente al euro, llevando a la quiebra a muchas compañÃas griegas con deudas externas. El Gobierno griego imprime dracmas para financiarse, creando una hiperinflación. En el resto de la eurozona, el capital abandona todos los paÃses periféricos por temor a los nuevos riesgos. España, Irlanda, Italia y Portugal se ven obligados a abandonar el euro en medio del posterior caos, provocando una crisis de confianza mayor que la causada por la quiebra de Lehman Brothers.
Fuente y autor: Chris Giles/expansion




