No es por las vacaciones: Los datos desmienten que en el sur de Europa se trabaje menos

La canciller Angela Merkel sabe que a los alemanes no les gusta ser los principales contribuyentes de los rescates financieros de Grecia, Irlanda y Portugal. La aportación germana, la mayor de los socios comunitarios, le está pasando una alta factura electoral. Asà que hace unos dÃas, para tratar de evitar la sucesión de derrotas de su partido, los democristianos de la CDU, Merkel levantó un puño de hierro y tiró de populismo y tópicos en un acto interno de su partido. "En paÃses como Grecia, España y Portugal no deberÃan jubilarse antes que los alemanes. DeberÃamos hacer todos los mismos esfuerzos, esto es importante", clamó la canciller, "no podemos tener una unión monetaria donde unos tienen muchas vacaciones y otros muy pocas".
No le falta razón a Merkel. Un área monetaria común como la zona euro integrada por diferentes Estados no se puede permitir grandes desequilibrios si no quiere verse abocada a graves presiones de los mercados, justo lo que está pasando ahora. Pero no es por causa del flanco al que apuntó Merkel. La canciller erró en el tono y en el objetivo de la denuncia. Los aspectos -y los datos- del mercado laboral de los llamados paÃses periféricos a los que apuntó no le dan la razón, al contrario.
"Lo determinante no son ni los dÃas de fiesta, ni los de vacaciones", apunta el profesor de Derecho Laboral de Esade Joan Coscubiela, "sino el volumen global de horas de trabajo". Y en esto las cifras muestran el estrepitoso fallo de la canciller. La jornada media que los españoles habÃan pactado en los convenios de 2009, último año con datos disponibles, era de 1.720 horas al año; los alemanes contabilizaban 1.655 horas. La comparación todavÃa es más desacertada si se toma otro de los dos paÃses citados, Grecia (1.816), según los datos de la Fundación Europea para la Mejora de la Vida y Condiciones Laborales (Eurofound).
"Son el tipo de declaraciones en los que se prodiga últimamente la canciller, jugando con una serie de tópicos que tienen venta en el interior de Alemania", sentencia el catedrático de EconomÃa de la Universidad de Barcelona, Antón Costas. También el economista alemán Juergen B. Donges piensa que Merkel hablaba en clave interna. "Las declaraciones de la canciller alemana creo que estaban dirigidas en primera lÃnea a la sociedad alemana, no a la española o a la de otros paÃses meridionales", justifica en un perfecto español escrito en correo electrónico. Pero el director del Instituto de PolÃtica Económica de Colonia va más allá: "En Alemania existe un cierto malestar por la rutina de los rescates de la que se están adueñando el Ecofin y el Consejo Europeo para hacer frente a las crisis de la deuda soberana. Muchos ciudadanos temen que tarde o temprano se les pasará factura por las infracciones presupuestarias cometidas en otros paÃses y el savoir-vivre de la gente por encima de sus posibilidades reales [en referencia a fenómenos como la burbuja inmobiliaria]".
A primera vista la legislación laboral puede llevar al error. Incluso llega a ratificar el tópico que inspiró las palabras de Merkel. La legislación danesa, francesa o alemana permiten semanas laborales de 48 horas, frente a las 40 de España o Portugal. Con las vacaciones pasa algo parecido, Holanda o Alemania fijan vacaciones mÃnimas de 20 dÃas laborales; España, 22. Y hasta las jornadas festivas, que suelen dar lugar a los anhelados puentes del Pilar, de la Inmaculada o del Primero de Mayo, apuntalan el tópico. Los españoles tenemos derecho a 14 dÃas festivos, solo Chipre nos iguala en la Unión Europea, y para más inri, el siguiente de la lista es Portugal.
Pero los convenios colectivos transforman la realidad que dibujan los textos legales. Las normas solo recogen los derechos mÃnimos de los trabajadores. AsÃ, en los pactos entre asalariados y empresarios, los trabajadores holandeses, alemanes o franceses ganan más terreno que los de los Estados del sur de la Unión Europea: los 20 dÃas de vacaciones alemanes se convierten en una media de 30; y las semanas de 48 horas francesas se transforman en 35,6. El resultado final es que los paÃses centrales de la Unión Europea es donde menos horas se trabaja al año, casi siempre por debajo de la media comunitaria.
Merkel también tiró del estereotipo al hablar de la edad de jubilación. Y de nuevo la estadÃstica desmiente a la canciller germana. La retirada real de portugueses (62,6 años) y españoles (62,3) es posterior a la de los alemanes (62,2). Otra vez aparecen discrepancias entre lo que dice la norma y la realidad. Pero en este caso, además, la ley actual no lleva a confusión alguna. En los paÃses periféricos la jubilación actual se establece en los 65 años, la edad de referencia en la mayorÃa de la Unión Europea. Y las reformas de pensiones aprobadas en España y Alemania elevarán a 67 años el retiro en el futuro.
"En toda Europa, el mercado laboral más que una realidad es un estado de ánimo", se queja Marcos Peña, presidente del Consejo Económico y Social y antiguo secretario general de Empleo, cuando reflexiona sobre las palabras de Merkel: "¿Por qué existe esa ignorancia y desprecio cuando se habla del mercado de trabajo y no cuando se habla de los mercados financieros?".
No desconoce Donges la realidad de los datos. Admite que en España se trabaja más horas. No obstante, inmediatamente apunta a uno de los talones de Aquiles del mercado laboral español: "La productividad laboral es significativamente más elevada en mi paÃs [en referencia a Alemania] que en España. Y este es el quid de la cuestión".
En la misma lÃnea apunta el profesor de Derecho de ESADE Jordi Fabregat: "Lo determinante es la productividad". Los años anteriores a la crisis la evolución de este escurridizo concepto fue mala para España. DifÃcilmente crecÃa por encima del 1%, cuando paÃses centrales de la Unión superaban con facilidad el 2%.
"Hay una relación inversa entre las horas trabajadas y la productividad de los paÃses", señala Florentino Felgueroso, investigador de la Fundación de Estudios de EconomÃa Aplicada. No le falta razón. Es precisamente en paÃses como Francia o los paÃses nórdicos donde mejor evoluciona la productividad, en los que las jornadas anuales son menores. "Es normal", analiza José Carlos DÃez, economista jefe de Intermoney, "los paÃses que tienen menos productividad tienen que trabajar más horas para compensar".
Sin embargo, caben matices. "Hablar de márgenes agregados no vale de nada. En España hay sectores muy productivos. El problema no es que trabajemos menos o peor", explica Costas, de la Universidad de Barcelona. Para sustentar esta afirmación recuerda la buena evolución de las exportaciones españolas últimamente, cuando se han convertido en el motor que tira de la economÃa. "Sà que hay algunas cosas que se pueden mejorar: racionalizar horarios, mejorar la gestión en el ámbito empresarial, vincular más objetivos y horas... Además, hay aspectos incomprensibles, como el absentismo laboral de lunes y viernes, pero ese es más un problema de la dirección de recursos humanos de las empresas", continúa Costas, que también conoce el mundo empresarial como asesor, descartando asà que la armonización del mercado laboral europeo llegue por la vÃa de las grandes reformas.
Abunda en la idea Coscubiela cuando afirma: "Los propios procesos de configuración de los sistemas de relaciones laborales y de protección social corresponden a evoluciones históricas muy distintas. No se pueden cuadrar a golpes de decisión polÃtica".
Marcos Peña tampoco es partidario de grandes cambios normativos para lograr la armonización del mercado laboral europeo. "Se tiende a proponer grandes reformas que parten desde el desconocimiento más absoluto. Estamos convencidos de que toda patologÃa viene de la regulación. Toda esa frivolidad inquieta mucho", explica. En su opinión, los cambios y la armonización del mercado laboral europeo llegarán más por la vÃa de los hechos y de la negociación colectiva en ámbitos europeos que por los cambios legales.
Un ejemplo de lo que habla Peña puede verse en las fábricas de General Motors en Europa. En la planta española de Figueruelas (Zaragoza) y en la alemana de Einsenach se ensambla el Opel Corsa; en la primera, el convenio estipula que se trabajan 223 dÃas al año descontados los dÃas de vacaciones y los festivos; en la segunda, 220. Tampoco la diferencia es grande si se observan las horas que se trabajan a la semana 38,5 y 38, respectivamente.
Fuente y autor: MANUEL V. GÓMEZ /epais




