Una persona, un cargo ... a elegir

Cinco meses después, la anunciada proclama de Manuel Vázquez de «una persona, un cargo» con la que pretendÃa purgar el grupo parlamentario de diputados crÃticos con su liderazgo y enviarlos a la vida municipal ha quedado descafeinada. Ayer, el dirigente socialista estrenó un nuevo criterio, y lo que iba a ser una salida obligada a los ayuntamientos para aquellos parlamentarios que concurriesen en los comicios del 22-M se ha convertido en una elección: o en los consistorios, o en el Pazo del Hórreo. «Tienen que optar por uno de los dos cargos», sentenció de forma solemne.
La justificación dada por «Pachi» Vázquez estriba en el «escenario duro y nuevo» que se le ha abierto a su partido tras las elecciones municipales. Eso, y que Modesto Pose habÃa anunciado dÃas atrás que no pensaba quedarse en VilagarcÃa para hacerle oposición al PP --después de asumir de forma resignada encabezar la candidatura socialista-- e iba a mantener su acta en el Parlamento, donde ejerce de portavoz de sanidad del PSdeG desde hace casi una década.
A ello se suma que el compromiso por escrito de renuncia al escaño que la dirección socialista querÃa hacer firmar a los parlamentarios que concurrÃan en listas electorales sólo lo rubricó el monfortino José Tomé, cuyo futuro sà parece pasar por la capital de la comarca de Lemos y por la Diputación de Lugo. Por el contrario, ni la coruñesa Mar Barcón, ni el compostelano XaquÃn Fernández Leiceaga ni el propio Pose presentaron documento alguno. Otras, como la ferrolana Beatriz Sestayo, desistieron de ser incluidas en las listas a pesar de las presiones a que fueron sometidas para que abandonaran la Cámara autonómica.
«Se les va a dejar elegir», dijo ayer de forma magnánima Manuel Vázquez en la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva Permanente de la formación socialista. Cinco meses atrás, esa elección no era posible. Y tanto Tomé como Barcón, Leiceaga, Pose o Sestayo tenÃan que hacer las maletas. No asà el alcalde de La Coruña, Javier Losada, su teniente de alcalde Carmen Marón o la número dos de la candidatura de Abel Caballero, Carmela Silva. Estos tres representantes en las Cortes sà podÃan agotar la legislatura.
Este trato desigual desencadenó la crisis interna de diciembre, cuando para intentar demostrar que controlaba el aparato del partido, Vázquez destituyó a Leiceaga como portavoz parlamentario y lo sustituyó por el más dócil Abel Losada, después de ofrecer el cargo a media docena de diputados, algunos de ellos sin la más mÃnima experiencia. Entonces, rehabilitó al sector «touriñista» del grupo socialista para intentar frenar la ola de indignación que se extendió entre los diputados, y que llegó a tomar forma de pulso que sólo la intervención de José Blanco impidió que acabase en revuelta.
Tras el fiasco electoral, Vázquez quiere evitar la ruptura a cualquier precio. Incluso para no trasladar esa sensación está aguantando a Salvador Fernández Moreda como secretario provincial de los socialistas coruñeses, a pesar de que crecen las voces que exigen su cese como responsable de los espantosos resultados en la circunscripción: tres gobiernos urbanos y la Diputación perdidos.
«No es el momento de irse o de quedarse, sino de la responsabilidad», disculpó Vázquez, «se ha perdido en La Coruña no porque haya un mal secretario provincial, sino por la ola nacional que ha llegado de Madrid», que desde ayer sabemos que también es culpa del PP por no apoyar la polÃtica económica del gobierno de RodrÃguez Zapatero.
Y como Vázquez todavÃa piensa que en la foto de las próximas autonómicas puede salir él, mantiene su «ánimo» para ser el candidato a presidir la Xunta. Aunque no toque. Aunque de eso ahora no se hable.
Fuente y autor: J. L. JIMÉNEZ /ABC




