Caballero se burla de Pachi

Que Abel Caballero no es el secretario general de los socialistas gallegos es un hecho evidente. Que actúa al margen de las normas que Manuel Vázquez intenta imponer al resto de militantes y cargos del partido, también. En su último órdago, el alcalde de Vigo ha postulado a Carmela Silva como cabeza de lista para el Congreso por la provincia de Pontevedra, dinamitando el principio de «una persona, un cargo» instaurado por «Pachi» tras ser elegido en el congreso extraordinario de 2009, asà como las interpretaciones a posteriori que éste hizo para dar cobertura a determinados dirigentes.
Vázquez ya tuvo que enmendar su propio criterio durante el proceso de confección de las candidaturas para las pasadas elecciones municipales. Entonces, amagó con forzar a los parlamentarios autonómicos que quisieran concurrir a los comicios a abandonar preventivamente su escaño en O Hórreo, con independencia de si resultaban electos o no. Al mismo tiempo, amnistiaba a los diputados en las Cortes --entre ellos, Javier Losada, Carmen Marón y la propia Silva-- y les permitÃa rematar la legislatura.
Esta maniobra desnudó las verdaderas intenciones de Vázquez, que no eran otras que purgar el grupo parlamentario de los menos afines a su liderazgo y discurso, entre ellos José Tomé, Beatriz Sestayo, Modesto Pose o el portavoz socialista XaquÃn Fernández Leiceaga, que se habÃa mostrado especialmente distante con el seguidismo que de Abel Caballero habrÃa hecho el PSdeG en el debate sobre la fusión de las cajas.
El último envite del regidor vigués es proponer a su protegida para encabezar la candidatura provincial, que en principio parecÃa tener como número uno a Antón Louro, quien ahora podrÃa quedar relegado al segundo puesto. No obstante, y dado que fue elegida concejala hace apenas cuatro meses, nada hace pensar que Silva abandonará el Concello, por lo que compaginarÃa su condición en el gobierno municipal con la de diputada, precisamente una de las lÃneas rojas aparentemente innegociables manifestadas por «Pachi».
Según el reglamento interno de los socialistas, habrán de ser las agrupaciones locales durante las próximas dos semanas las que decidan, a través de asambleas, las propuestas para confeccionar las listas que se remitirán a final de mes a las direcciones provinciales. Este proceso coincide, precisamente, con la caza de brujas que, con el amparo de Pablo GarcÃa, está haciendo el PSOE vigués contra los crÃticos a Caballero, representados en el ex alcalde Carlos PrÃncipe y el histórico Antonio Chaves, dos circunstancias que algunas voces ya relacionan para que la candidatura de Silva no sea cuestionada.
Silva, para todo
De hecho, a la todavÃa portavoz del grupo socialista en el Senado ya la postuló Caballero públicamente antes del 22-M para presidir la Diputación de Pontevedra, pasando por encima de Modesto Pose, el secretario provincial del partido y aspirante a ese cargo, quien agradeció --no sin sarcasmo-- la oferta del regidor. Era la segunda afrenta que protagonizaba, después de presentar fuera de plazo y tras una polémica asamblea local --O Pino acabó por admitir que se vulneraron los Estatutos del partido-- la candidatura para las elecciones municipales.
Detrás de las maniobras de Caballero está, una vez más, la incapacidad de Manuel Vázquez para hacerse con el mando del partido y atar en corto a los barones urbanos, toda vez que el primer edil olÃvico tiene las espaldas cubiertas por José Blanco, su principal valedor. A eso se suma que Vigo consiguió salvarse de la profunda debacle del socialismo gallego el 22-M --junto con la ciudad de Ourense--, lo que le ha permitido aumentar su peso en el seno del partido, mientras que ha declinado el poder de agrupaciones antaño influyentes, como la coruñesa o la compostelana.
Fuente y autor: JOSE LUIS JIMÉNEZ /ABC




