Libia: Las palizas, detenciones arbitrarias, torturas y otros malos tratos siguen sin pasar a la historia
Las imágenes de la muerte de Gadafi han dado la vuelta al mundo, dejando la impresión de que nada ha cambiado en Libia. Si al coronel Gadafi lo mataron tras capturarlo, su muerte constituirÃa un crimen de guerra. Es imprescindible que las nuevas autoridades libias juzguen de manera justa a los responsables, como han anunciado, y que hagan extensible esta investigación a su hijo, Mutasim Gadafi. Romper el legado represivo significa otorgar justicia incluso a aquellos que se la negaron categóricamente a los demás.
Además, las nuevas autoridades libias deben eliminar de raÃz la detención arbitraria y la tortura, sellos distintivos del régimen del coronel Gadafi. Desgraciadamente hoy en dÃa en Libia la mayorÃa de las personas siguen detenidas sin orden judicial, son golpeadas tanto en el momento del arresto como a su llegada a los centros de detención, y están, en general, expuestas a sufrir abusos a manos de unas milicias armadas que suelen actuar por iniciativa propia.
Nadie niega los grandes retos a los que se enfrenta el Consejo Nacional de Transición, por ejemplo, la reforma del sistema de justicia o el control de las numerosas milicias armadas que suelen actuar por iniciativa propia; sin embargo, y después de 42 años de represión brutal y casi siete meses de conflicto, la población se ha ganado a fuego un estado de derecho basado en el respeto por los derechos humanos.
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