El crudo dilema de dar el salto al vacÃo fuera del euro
Grecia se reconcilia con Europa, pero muchos ven en su quiebra la única salida real del paÃs, que afrontarÃa desafÃos mayores que los de Argentina en su dÃa.
Grecia, Grecia, Grecia. El paÃs heleno ha monopolizado la actualidad en los últimos dÃas y a pesar de que la tormenta financiera amaina, una vez descartado el referéndum, cada vez son más los expertos que alertan sobre su eventual salida del euro. El riesgo aumenta cada dÃa que pasa sin que se encuentre una solución definitiva para el paÃs y el debate no hace más que avivarse entre quienes advierten sobre las consecuencias catastróficas de una quiebra de Grecia y aquellos que ven en la suspensión de pagos la única salida real para el paÃs.
¿Qué opciones tiene realmente Grecia a dÃa de hoy? Realmente pocas. O bien se ajusta al acuerdo alcanzado por la UE la semana pasada, un plan que contempla una quita del 50% a cambio de duros ajustes, o ante la tensión social -el paÃs ha sufrido seis huelgas generales este año y otras ocho en 2010- termina optando por una quiebra desordenada que acabe forzando su salida del euro. Puede darse también el caso de que Grecia opte por la primera vÃa pero no logre alcanzar los objetivos fijados por la UE y el FMI, bien por oposición popular o falta de efectividad del plan, lo que termine abocando igualmente a una congelación de las ayudas y la posterior suspensión de pagos.
Cualquier opción resultará dura para Grecia pero las implicaciones para la zona euro o la economÃa mundial dependerán de cómo se acometa la reestructuración de la deuda a la que está abocada Grecia, ya sea en mayor o menor medida. Nadie duda que el paÃs, con una deuda sobre PIB del 143% y la economÃa en plena recesión, no tiene otra salida si realmente quiere encaminar las finanzas públicas a la senda de la sostenibilidad.
El acuerdo para una quita del 50% es la deseada por la zona euro, no en vano los bancos franceses y alemanes son sus principales acreedores, pero esta solución está sujeta a unos duros planes de ajuste y precisamente la duda está en la capacidad del paÃs para conseguir los objetivos en un entorno recesivo tan adverso. "No creo que la economÃa griega pueda pagar. Lo mejor serÃa que empezaran de cero. Si no hay una quiebra solo se prolongará el sufrimiento. Tendrán austeridad y medidas duras", alerta Mads Koefoed, estratega macroeconómico de Saxo Bank. "Grecia no podrá pagar ni con una quita del 50%", coincide Jesús Palau, profesor del Esade.
El problema es que la quiebra de Grecia y su salida del euro acarrearÃa muchas implicaciones negativas. "Tememos que serÃa un desastre financiero y económico para Grecia y para el resto de paÃses miembros", alerta Citi en un informe.
En opinión de estos expertos los beneficios para Grecia de abandonar el euro, en otras palabras los aumentos de competitividad derivados de una drástica devaluación de la nueva moneda, resultarÃan poco duraderos y demasiado pequeños frente a los elevados costes para el paÃs, mientras que para Europa supondrÃa un duro golpe, por romper un tabú y aumentar la probabilidad de salidas adicionales, al tiempo que reducirÃa la credibilidad de la región, aumentarÃa el riesgo de fuga de capitales y desatarÃa problemas de financiación para la banca. AcabarÃa desembocando en una recesión en la región. "No hay ninguna ventaja", coincide José Ramón Pin, director académico del IESE.
Los efectos inmediatos de una suspensión de pagos resultarÃan devastadores para Grecia. El Gobierno, con la financiación en el mercado cerrada y sin liquidez, incumplirÃa sus compromisos de pago de forma abrupta, lo que acentuarÃa la desaceleración económica griega. Société Générale cifra este efecto entre el 5% y el 10% del PIB. Pero la lista de efectos nocivos que cita esta casa no queda ahÃ. En su opinión, Europa cancelarÃa los fondos estructurales que recibe el paÃs y las ayudas a la agricultura -lo que ahondarÃa aún más en la desaceleración-; las empresas griegas sufrirÃan aumentos de los costes de financiación y caÃda de la demanda, lo que dispararÃa aún más el desempleo; el sector financiero se verÃa abocado a una recapitalización al incrementarse el riesgo de fuga de depósitos, al tiempo que el paÃs probablemente afrontarÃa restricciones comerciales y aranceles de Europa. Eso, sin mencionar la inflación o el aumento de la deuda sobre el PIB por la devaluación de la moneda nueva.
HabrÃa que ver, por tanto, si el principal argumento que esgrimen quienes se muestran a favor de la suspensión de pagos, las ventajas de la devaluación de la nueva moneda para aumentar la competitividad, resultaba efectivo. Société Générale reconoce que el paÃs sà se podrÃa beneficiar de un aumento del turismo pero teme que las exportaciones, muy dependientes de importaciones para muchos de sus componentes, apenas se beneficiarÃan de los efectos de la devaluación. "El aumento de la competitividad de Grecia por la depreciación de la nueva divisa resultarÃa efÃmera en ausencia de una profunda reforma estructural del mercado laboral, el sector público y los mercados de productos", añade Citi. "En nuestra opinión una salida de Grecia del euro resultarÃa en un colapso financiero y en una recesión aún mayor de lo que está experimentando el paÃs, probablemente una depresión", argumentan. El daño en la reputación es otro efecto a tener en cuenta pues un paÃs que quiebra deja de tener acceso a financiación en el mercado durante años. Argentina aún no puede y quebró en 2001.
Los malos augurios para Grecia no faltan pero también hay quienes citan cada vez más el ejemplo de la suspensión de pagos de Argentina para recordar que quizá esta opción no sea descabellada. Un estudio publicado por los economistas del Centro de Investigación sobre PolÃtica Económica (CEPR) en octubre, titulado La historia de éxito argentina y sus implicaciones, apunta en esta dirección al resaltar que el paÃs ha sido una de las economÃas de mayor crecimiento del mundo desde su suspensión de pagos.
Los autores argumentan que Argentina ha crecido un 94% entre 2002 y 2011 -este año el FMI prevé que concluya con un crecimiento del 8,1%-, además de acumular otros éxitos como la caÃda del desempleo al entorno del 8%, el fuerte aumento del gasto social -ha pasado al 14,2% del PIB- o la reducción de la pobreza, problemática que ahora sufre el 14% de la población cuando en 2001 afectaba a más del 50% de la ciudadanÃa.
El paÃs consiguió recuperar el PIB previo a la recesión después de tres años de crecimiento, en el tercer trimestre de 2005, y alcanzó la tasa crecimiento potencial de los últimos 20 años en el primer trimestre de 2007. La inflación, que alcanzó máximos del 27% a principios de este año, es uno de los problemas que aún arrastra la economÃa aunque según el CEPR lo importante para la población es el aumento de la renta disponible, el empleo y la distribución de los ingresos.
Grecia, de acuerdo a los planes de ajuste previstos, probablemente tardará nueve años en recuperar el PIB previo a la crisis. "El camino argentino de declarar una suspensión de pagos lo suficientemente grande para reducir la deuda a un nivel gestionable deberÃa considerarse con una alternativa. Para Grecia esta opción podrÃa ser preferible a su trayectoria actual, incluso si ello supone salir también del euro", argumentan.
Lo cierto es que Grecia se enfrenta a un drama parecido al que padeció Argentina una década después de ligar su divisa al dólar. En un principio la indexación permitió al paÃs abrir su economÃa y crecer -al igual que Grecia con el euro- pero los problemas llegaron cuando el dólar se apreció. Entonces sufrieron las exportaciones, los déficit aumentaron y el crecimiento se frenó.
El problema para quienes ven en la quiebra desordenada de Grecia demasiados riesgos estriba en las diferencias en las magnitudes de los desequilibrios. Cuando suspendió pagos, el déficit fiscal de Argentina rondaba el 3,2% del PIB y su deuda sobre PIB el 50%, niveles muy alejados de las cifras griegas. La crisis griega, además, se desenvuelve en un entorno de endeudamiento mundial alto, con los paÃses vecinos debilitados y con la deuda griega muy enquistada en el sistema financiero, lo que aumenta el riesgo sistémico de una quiebra del paÃs. Argentina, por contra, tenÃa vecinos que no estaban en crisis y contaba con una riqueza natural de la que carece Grecia que contribuyó a tirar de sus exportaciones.
La recesión en Argentina se prolongó cuatro años y supuso el 11% del PIB. El paÃs impuso restricciones de capital y tanto la pobreza como el desempleo se dispararon. Eso sÃ, muchos argumentan que el pueblo sufrió más antes de la quiebra, en diciembre de 2001. La recesión se produjo entre 1999 y 2002 pero para 2003 el paÃs ya empezó a crecer.
Escenarios que se abren
Una quita superior al 50%. El plan anticrisis anunciado por la UE la semana pasada contempla una quita del 50% de la deuda griega en manos de los acreedores privados. Este acuerdo, aún por cerrar, permitirÃa a Grecia reducir su deuda en casi 100.000 millones para situar la deuda sobre PIB en un nivel del 120% en 2020. La mayorÃa de expertos cree que será necesaria una quita mayor.
Planes de crecimiento. Cada vez son más los economistas que alzan su voz en contra de la hoja de ruta adoptada por la UE para Grecia. "La única forma de pagar es crecer", argumenta Jesús Palau, profesor del Esade, experto que aboga por la implantación de programas de gasto público dedicados a la inversión productiva como vÃa para reactivar la demanda.
El temido efecto contagio. La interconexión del sistema financiero internacional y el hecho de que Grecia forme parte de una unión monetaria hace temer que los efectos negativos de una suspensión de pagos del paÃs se multipliquen. El efecto contagio a través de las primas de riesgo es el principal miedo aunque los acreedores del paÃs heleno también serán grandes afectados.
Cierre del Mercado de deuda. Suspender pagos tiene implicaciones reputacionales que un paÃs tarda en recuperar. La confianza en el paÃs se desvanece y su capacidad para volver a financiarse en el mercado se pospone en el tiempo. Argentina quebró a principios de siglo y todavÃa no ha vuelto a emitir deuda a largo plazo en el mercado pese a la recuperación del paÃs en los últimos años.
Islandia vuelve al crecimiento tras dejar caer al sistema financiero
El caso islandés, el paÃs de 320.000 habitantes que se negó a pagar las deudas de sus bancos y que en agosto completó un programa de ayudas de 33 meses con el FMI como consecuencia de ello, ha recuperado la senda del crecimiento tras su colapso en 2008. Un ejemplo que se mira con atención desde Europa a medida que crece el descontento de la ciudadanÃa por los duros planes de ajuste que imperan en la región, difÃciles de compatibilizar con el crecimiento.
Islandia optó por la vÃa dura para salir de la crisis y ha pagado caro por ello. La quiebra del sistema financiero después de años de excesos -llegó a apalancarse 12 veces su PIB- provocó un desplome de la divisa de más del 40%, llevó el paro de niveles inferiores al 1% a superar el 9%, disparó la inflación a tasas del 22% y provocó una fuerte caÃda del PIB. El programa del FMI ha logrado contener la inflación, estabilizar el tipo de cambio y devolver el paÃs a la senda del crecimiento. Se estima que crezca el 2,5% este año y el próximo. Y desde el verano el paÃs se financia en el mercado. En junio emitió bonos a cinco años por primera vez desde 2008.
Pero la calidad de vida del paÃs se ha resentido mucho. Las subidas de impuestos y los recortes sociales han hecho mella y se calcula que la quiebra de los bancos ha costado a los islandeses el 20% de su PIB y una deuda que ronda el 100%.
Los problemas de los islandeses, además, podrÃan empeorar. De momento, el paÃs ha rechazado en dos referéndum, el último celebrado en abril, devolver a Reino Unido y Holanda los 3.700 millones de euros que reclaman por la quiebra de sus dos principales entidades. El Parlamento islandés ha llegado a acuerdos para hacer frente a esos pagos pero la ciudadanÃa, pese a la mejora de las condiciones tanto en el plazo de devolución como en el tipo de interés, no ha aceptado el pago de momento.
La disputa está en los tribunales pero si Islandia aspira realmente a entrar en la UE, todo indica que tarde o temprano deberán pasar por caja y asumir la factura de sus entidades.
Fuente y autor: Cristina de la Sota/cinco dias




