Un año de subida de tipos, Bolsas en máximos y empresas en permanente cacería
Año difícilmente comparable en casi todos los sentidos. La bolsa pulverizó máximos pese a las continuas subidas de tipos de Trichet y los signos de recesión americana. Las empresas se mostraron tremendamente activas y las opas se sucedieron, con operaciones muy importantes como la de Ferrovial y BAA o la de Iberdrola con Scottish Power.
Telefónica y BBVA miraron a China para crecer, mientras las tensiones mundiales llevaron al petróleo a máximos históricos en verano. En España, crecimiento de casi el 4%, con el paro bajando y la vivienda moderándose finalmente. Todo no fueron buenas noticias, la inflación apuntó por encima de lo esperado, la corrupción urbanística estalló, al igual que los escándalos Afinsa y Air Madrid.
Las grandes empresas estuvieron menos activas que el año pasado, pero Endesa siguió en el candelero desde el salto a escena de E.ON y su combate actual con Acciona, en el movimiento más significativo que ha habido sobre el tablero energético. Telefónica y BBVA parece que dirigen sus miradas hacia China y vuelven a abrir el camino, como a hicieron antes en Iberoamérica y con Europa. Repsol también fue noticia por sus problemas en Bolivia y por la entrada de Sacyr en su accionariado. Precisamente la frenética actividad de constructoras e inmobiliarias llamó atención, ya que acapararon las operaciones de compra, de fusión y las salidas a bolsa. Además de las mencionadas (Sacyr, Acciona y Ferrovial), ACS entró en Iberdrola y FENOSA para tener voz en la reordenación del sector, y FCC compró WRG. También destacaron Metrovacesa, tanto por su guerra de opas como por su revalorización, así como las operaciones de Inmocaral y Colonial, de Reyal y Urbis, de Martinsa y Fadesa, OHL...sólo por nombrar las más destacadas.
Además, nuevos productos y servicios como los ETFs o el MAB. Y todo ello en un entorno económico envidiable: reducción del paro a niveles nunca vistos en dos generaciones, crecimiento por encima de Europa, inflación contenida, una ligera moderación en el precio de la vivienda....Sin embargo, persisten problemas como el elevado endeudamiento familiar o el siempre amenazante precio del petróleo, así como el impacto negativo que puede tener en la economía un euro fuerte, sobre todo frente al dólar.
Mercados
La subida de la Bolsa ha sido uno de los acontecimientos del año. Ahora mismo, el valor de las empresas cotizadas es mayor que el PIB. El Ibex acumula una subida de algo más del 30%, superando de largo a las bolsas de Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia y Estados Unidos. Esta revalorización es la cuarta consecutiva, y en el conjunto de este periodo llega al 135%. Y este año lo han conseguido a pesar de que finalmente el Banco Central Europeo se decidió a elevar los tipos en diciembre de 2004, después de año y medio plantados en el 2%. El organismo dirigido por Jean-Claude Trichet subió hasta seis veces los tipos para cerrar el año al 3,5%. Noticias también desde la FED, donde a comienzos de año Bernanke sustituyó a Greenspan al frente de la Reserva Federal norteamericana tras casi 20 años de servicio. Comenzó en la misma línea de endurecimiento de tipos, pero al despejarse los temores inflacionistas Bernanke ha mantenido los tipos en el 5,25 desde junio, con el fantasma de la recesión en EEUU de fondo.
La debilidad del dólar ha sido otro de los elementos protagonistas del año, especialmente en el último trimestre. Las señales de ralentización de la economía norteamericana, con el caso del parón del mercado de la vivienda como mejor ejemplo, han hecho que el euro volviera a niveles de hace dos años frente al dólar y que la libra alcanzara niveles de hace más de 10 años. La debilidad del dólar ha hecho también, que se resintieran los mercados asiáticos, tan dependientes de las exportaciones a Estados Unidos como son.
El petróleo tampoco pudo frenar al Ibex, a pesar de que también alcanzó máximos. En julio el crudo se infló hasta llegar a los 78,3 dólares por barril, empujado por las tensiones que suscitó el ataque de Israel al Líbano y los continuos desafíos nucleares de Irán a la comunidad internacional. Tras acercarse a los 80 dólares, hubo una caída brusca que llevó a la OPEP a amenazar con recortes de la producción para mantener el precio del crudo alto. A finales de año, el barril parece que se ha calmado y cotiza ligeramente por encima de 60 dólares, con un repunte de entre el 3 y el 5% en el año.
En nuestro país el crecimiento fue todavía mejor de lo esperado, un 3,7%, según la OCDE y un 3,8% según el presidente del Gobierno. A ello se unió un descenso considerable del paro, que en el tercer trimestre se quedó en el 8,15%, algo no visto en casi 30 años. Sin embargo, la tasa de temporalidad aumenta, aunque el vigor del mercado laboral está impulsando a la economía española. Asunto pendiente también la inflación, que a pesar de moderarse según caía el petróleo, alcanzó en noviembre el 2,6%, superando en 6 décimas lo presupuestado por el Gobierno. Trabajo tendrá que gastarse más de 800 millones para compensar a los pensionistas por este desfase. Finalmente, la vivienda vio al fin una ligera desaceleración, y todo apunta a que cerrará el año con un repunte menor del 10% y que en 2007 será todavía mayor la desaceleración. Trichet y sus alzas en los tipos han contribuido a un encarecimiento de las hipotecas españolas que puede hacer que todavía se rebaje más la actividad inmobiliaria.
Empresas
A nivel empresarial sin duda Endesa ha sido el foco de atención. La aparición de E.ON a comienzos de año espoleó una operación ya de por sí muy politizada y las trabas del gobierno español a la oferta alemana acabaron en Bruselas, un nuevo actor protagonista de la historia. Por si fuera poco, la entrada de Acciona en el accionariado de la eléctrica enrevesó aún más la situación, que se ha judicializado más si cabe aún. Pero el reordenamiento del sector no acabó ahí. ACS aumentó participación en FENOSA y entró en Iberdrola, con la posibilidad de una fusión entre ambas. Sin embargo, la eléctrica vasca reaccionó de la mano de Sánchez Galán, haciéndose con la británica Scottish Power, en un movimiento interpretado por el mercado como defensivo. La mezcla de construcción y energía también surgió en Repsol, de la que Sacyr se hizo con un 20%, imitando el movimiento de Acciona en Endesa.
A las Islas también se fueron de compras las constructoras Ferrovial y FCC. La compañía controlada por la familia del Pino se hizo con el control de la operadora de aeropuertos BAA por cerca de 15.000 millones de euros, mientras la constructora controlada por Esther Koplowitz se hizo con la empresa de gestión de residuos urbanos por más de 2.000 millones de euros. Las aventuras europeas también llegaron a Abertis, que acordó con Autostrade un proyecto de fusión que crearía la mayor concesionaria de autopistas del mundo con un valor de mercado de casi 25.000 millones de euros, pero que las trabas del gobierno italiano han hecho posponer. Abertis, a pesar de ello, no se quedó parado y formalizó la compra de un 32% de Eutelsat por 1.070 millones de euros y convertirse en el primer accionista de la compañía.
El año pasado el que tuvo la mala experiencia en Italia fue el BBVA, cuando le frenaron su oferta por BNL. Este año, el banco presidido por Fernando González ha cambiado de estrategia y ha puesto sus miras en China. BBVA alcanzó un acuerdo con el grupo bancario chino CITIC Group para aquirir un 5% en China Citic Bank por 501 millones de euros y un 15% de Citic Internacional Financial Holdings por 488 millones de euros. Además, realizó una macroampliación de 3.000 millones de euros. Telefónica también se dirigió hacia el gigante emergente asiático al duplicar su participación en China Netcom y llegar al 10%. Además, la operadora se deshizo de TPI y completó su integración con la filial Telefónica Móviles. El Santander también sufrió en carne propia lo duro que es el mercado italiano al verse dejado de lado en la fusión de Intesa y Sanpaolo. En Estados Unidos, el panorama con el Sovereign ha ido un poco mejor, pero sigue siendo problemático.
A nivel español las OPAs también se multiplicaron. Metrovacesa sigue inmersa en la guerra por el control que desataron su presidente Rivero y la familia Sanahuja, con Lara y Planeta como invitado de última hora, que ha disparado el valor por encima de los 130 euros. Siguiendo en el sector inmobiliario Fernando Martín se hizo con el control de Fadesa, de donde salió el empresario gallego Manuel Jové. Exitosa también la oferta de Inmocaral sobre Colonial, de nuevo el pez chico comiéndose al grande. El presidente de Inmocaral, Luis Portillo se postuló como uno de los personajes del año al hacerse también con un 15% de FCC, que le vendió Acciona. Más actividad en este sector en ebullición: Reyal se hizo con Urbis. También destacaron la opa sobre Telepizza, que saldrá de Bolsa tras la aceptación de la oferta lanzada por las sociedades Carbal y Permira.
Afinsa fue el gran escándalo financiero del año, junto al destape masivo de corrupción urbanística en nuestro país. Anticorrupción destapó el caso de Afinsa y Forum, dejando a miles de españoles estafados y sin posibilidad de acceder a compensaciones por la pérdida de sus ahorros. Fuera del mercado una de las noticias más destacadas es el anuncio de la salida a bolsa del holding industrial de La Caixa. Este nuevo miembro de la bolsa tendrá un valor de unos 20.000 millones de euros, lo que le convierte en la séptima “compañía” por capitalización bursátil. Este movimiento se enmarca en la estrategia de crecimiento de la caja de ahorros, que planea compras en el extranjero y necesita dinero. Caja Madrid tiene planes similares, pero de momento no ha decidido seguir los pasos de La Caixa. Escándalo igualmente en la aerolínea Air Madrid, que suspendió su actividad de manera sorpresiva, dejando en tierra a miles de pasajeros.




