¿Qué sabemos del adenocarcinoma pancreático?

¿Qué sabemos del adenocarcinoma pancreático?

El adenocarcinoma pancreático es el tipo de cáncer de páncreas más común, originándose como consecuencia de un crecimiento anómalo de las células que forman parte de este órgano. El páncreas tiene una función esencial en la digestión de los alimentos, pues es el encargado de secretar enzimas como la amilasa y la pilasa y cuya misión es descomponer químicamente las grasas y proteínas ingeridas para que puedan ser absorbidas por el intestino, además de la producción de insulina necesaria para la regulación de los niveles de azúcar en la sangre. El páncreas mide aproximadamente unos 15 cm. de longitud y presenta una forma de pez y se encuentra en el abdomen, dispuesto horizontalmente detrás de la parte baja del estómago. Justamente debido a su posición en el cuerpo humano es un tipo de cáncer difícil de detectar, ya que no se puede palpar ni ver en exámenes médicos rutinarios, además de no presentar síntomas en sus etapas iniciales. 

Aunque no es un tumor excesivamente frecuente, lo cierto es que es uno de los más agresivos del tracto digestivo, ya que en la mayoría de los casos se detectan demasiado tarde cuando ya no son curables. Por ello, si por desgracia te encuentras en este caso, nosotros te recomendamos que acudas a TFS Abogados y asesores, una asesoría de Santander especializada en asesoría contable y fiscal, constitución de sociedades, gestión laboral a empresas, etc. que podrá proporcionar asesoramiento sobre tu situación laboral o partes de baja por enfermedad, ya que engloba toda actividad que esté relacionada con el departamento de recursos humanos y administración de personal de cada una de sus empresas y clientes.

El crecimiento de las células tumorales destruye progresivamente el páncreas invadiendo otros órganos cercanos como el duodeno, el estómago, el colon, el bazo, hígado o a través de los vasos linfáticos.

Entre los síntomas que puede presentar están los siguientes:

  • Ictericia. Su manifestación hace que la piel y partes blancas de los ojos se vuelvan amarillentas y es causada por un aumento de la cantidad de bilirrubina en sangre.
  • Picor en la piel. Causada por la acumulación de bilirrubina en la piel. 
  • Pérdida de apetito o pérdida de peso. El cuerpo puede presentar problemas para procesar los alimentos debido a que el páncreas no produce suficientes enzimas. 
  • Orina oscura. La acumulación de bilirrubina en la sangre, hace que la orina se vuelva de un color marrón.
  • Dolor en la parte superior del abdomen y que se extiende a la espalda. Ocasionado por el crecimiento del tumor que puede llegar a presionar los nervios y causar dolor. 
  • Diabetes tipo II. Según un estudio publicado en el “Journal of the National Cancer Institute” ha evidenciado que la diabetes tipo II puede ser la manifestación precoz del cáncer de páncreas. 
  • Cansancio.

Los principales factores de riesgo son:

  • Tabaco. Se estima que el riesgo de padecerlo se eleva a aproximadamente el doble en el caso de personas fumadoras. 
  • Sobrepeso. Las personas con un índice de masa corporal superior a 30 tienen un 20 % más de probabilidades.
  • Diabetes.
  • Pancreatitis crónica. Una inflamación mantenida durante largo plazo en el páncreas puede hacer que sus funciones se deterioren. Las personas con un alto consumo de alcohol o tabaco pueden padecerla.  
  • Antecedentes familiares.
  • Edad. El riesgo aumenta con la edad, sobre todo al superar los 50 años. En el momento del diagnóstico la edad media de los pacientes suele tener entre 60 y 80 años.

El tratamiento para el cáncer de páncreas depende de la etapa y localización del cáncer, pudiendo incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia o una combinación de ambas.

La alimentación durante el tratamiento

La alimentación durante el tratamiento de cualquier tipo de cáncer es fundamental, pues que cuanto mejor nutrida y alimentada esté la persona, más posibilidades tendrá de superar satisfactoriamente la enfermedad. Las personas afectadas por cáncer pueden perder el apetito por varias causas, una de ellas es que el propio tumor consume mucha energía, otra son los efectos secundarios producidos por los propios tratamientos que suelen producir falta de apetito como náuseas, vómitos, diarreas, sequedad de boca, inflamación, cambios en el sabor de los alimentos, etc. Es importante señalar que la alimentación debe ser individualizada y personalizada atendiendo a las circunstancias médicas y personales en que se encuentre cada persona. En general, los alimentos recomendados durante el tratamiento de un cáncer son:

  • Pescado blanco y marisco como merluza, rape, bacalao, gambas, langostinos, etc.
  • Patata cocida, arroz, pasta, pan tostado, cereales para el desayuno…
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Verduras como judías, calabacín, zanahoria, calabaza, etc.
  • Frutas que no tenga acidez como compotas de manzana, pera, membrillo, papaya, etc.
  • Lácteos desnatados, sobre todo yogur.
  • Infusiones como manzanilla, tila, maría luisa…