Viajando con animales

Viajando con animales

Los perros son, para quienes tienen uno, un miembro muy importante de su familia, el único o quizás su mejor amigo, y es por esto que muchas personas no desean renunciar a la idea de realizar un viaje junto a ellos para que les siga haciendo compañía allá a donde vaya o para evitar que el perro esté solo, asustado, echando de menos a su dueño y creyendo quizás que ha sido abandonado. Si usted tiene perro y ha decidido llevárselo consigo en su próximo viaje, existen algunos consejos y cierta información que podría resultar de su interés.

Consejos a seguir y riesgos a evitar si usted decide viajar en avión junto a su perro.

Tal y como advierten los expertos de transporte de animales por avión de la empresa Star-Cargo, muchas veces el mayor problema que se presenta a la hora de decidir llevar a nuestras mascotas con nosotros en un viaje por avión no es la seguridad o el bienestar del perro sino nuestra propia tranquilidad como dueños del mismo: “las mascotas, una vez que entran en las instalaciones de la compañía aérea y son llevadas a la zona habilitada para animales, con veterinarios y personal especializado, asumen su situación y se quedan muy tranquilos”, afirma esta misma empresa. Como bien sabemos, los perros son muy inteligentes emocionalmente, y si perciben que su dueño está muy nervioso y triste, el perro se volverá mucho más nervioso y se quedará preocupado por el bienestar de su dueño. Es por esto que, cuando vayamos a dejar a nuestra mascota en manos de los especialistas, aparentemos tranquilidad, seguridad e incluso felicidad por ellos, así evitaremos que la separación sea  más dura para los dos.

Otra preocupación que debemos afrontar antes del viaje es la de escoger el transportín más adecuado para nuestro perro, que dependerá del tipo de animal, de su tamaño y de las características que piden las compañías aéreas, por lo que debemos encontrarlo con mucha antelación y tener presente que también es importante para el presupuesto, ya que la tarifa de envío se calcula en función del volumen que ocupa el trasportín dentro del avión. En cuanto a esto último, debemos escoger cómo viajará nuestro perro dentro del avión, si a nuestro lado en cabina o, si conocemos que nuestro perro se pone muy nervioso con mucha gente a su alrededor, en la bodega junto con otras mascotas y en compañía de otros profesionales. Esta segunda opción inquieta mucho más a los dueños de los perros por pensar que mandar a sus perros a la bodega hará que viajen como si de maletas se tratase, y nada más lejos de la realidad pues, tal y como afirman los profesionales de Animales por avión. “El animal no pasará frío, el transporte de animales en avión se realiza en bodegas presurizadas y acondicionadas, igual que los pasajeros. La norma exige en los documentos de transporte que el viaje se realice con una temperatura de 15 a 25 grados centígrados. Se trata, por tanto, de una temperatura regulada”. Esto quiere decir que nuestra mascota viajará tan cómodo como si de un pasajero más se tratase pero evitando que se encuentre rodeado de otras personas extrañas que puedan alterar su estado de ánimo. 

Muchas personas, ante el miedo a que su perro se encuentre demasiado inquieto, deciden sedar al animal para que intente dormir durante el viaje pensando que así le ayudan y le evitan un sufrimiento. Lo que estas personas desconocen es que algunas compañías aéreas prohíben expresamente la sedación en el transporte de animales domésticos, pues, al aplicar la sedación, baja la presión sanguínea que, con la altitud del vuelo, también bajará, ambas bajadas de presión podrían ocasionar un paro cardíaco al animal, por lo que podría resultar altamente perjudicial para nuestro perro. 

En resumen, viajar nuestro perro es más sencillo de lo que muchos dueños piensan, sólo habremos de tener en cuenta primero, el transportín más adecuado para nuestra mascota, que dependerá de la compañía aérea que escojamos para realizar nuestro viaje; en segundo lugar, debemos considerar la mejor opción de transporte para nuestro perro, es decir, si viajará a nuestro lado en la cabina o si lo hará con otros perros en la bodega pero, sea como fuere, evitaremos proporcionarle un sedante bajo riesgo de una bajada muy brusca de la tensión del animal y, por último pero no menos importante, haremos el esfuerzo de mostrar calma por nuestro perro para evitar que perciba nuestro nerviosismo y le provoquemos temor.