La economía circular en la industria.

Economía circular

Según datos de la Unión Europea, la industria produce daños al planeta por valor de 433.000 millones de euros al año. Todos los sectores industriales no son igual de contaminantes. Entre los más perniciosos se encuentra la industria petroquímica, la industria textil, y la industria papelera. Frente a esta agresión, se está imponiendo una nueva forma de producir, la economía circular, que poco a poco va introduciéndose en diferentes sectores de la industria.

En los últimos 200 años, el hombre ha revolucionado los medios productivos de una manera impresionante. Disponemos de más bienes de los que se podría imaginar en los albores de la revolución industrial. Todo ello se ha llevado a cabo con un alto coste medioambiental. El cambio climático nos está haciendo reflexionar sobre el impacto de la actividad humana, y principalmente productiva, sobre el planeta. Esto nos obliga a recapacitar sobre nuestra manera de producir.

Uno de los hándicaps a los que nos enfrentamos es cómo producir sin dañar el planeta y que eso sea rentable económicamente. Parece que lo estamos resolviendo. Se espera que para el 2050 la economía circular llegue a generar más de 108.000 millones de dólares anuales de beneficio.

La economía circular es un modelo económico que busca maximizar el valor de los productos, materiales y recursos, manteniéndolos en uso la mayor parte del tiempo posible.

Este modelo económico se está imponiendo en el sector del reciclaje. La transformación de residuos y bienes usados en nuevos productos disponibles para su utilización. Pero también se está desarrollando en el sector de la energía, mediante nuevas opciones como la biomasa y los biocombustibles.

La economía circular es mucho más amplia y toca de lleno al sector industrial. Lo vamos a ver con algunos ejemplos.

Reutilización de la maquinaria.

Los técnicos de Valcomaq, una empresa española dedicada a la compra-venta de maquinaria industrial de segunda mano desde el 2001, recalca en el blog de su página web como la economía circular está revolucionando sectores como la metalurgia.

Muchas empresas del sector se están enfocando en la fundición y reciclaje de residuos metálicos frente al procesamiento de mineral de reciente extracción. Esto reduce el saqueo de los recursos naturales, al tiempo que disminuye considerablemente la cantidad residuos industriales que generamos.

La metalurgia permite de lleno adoptar esta postura. La mayor parte de los metales (acero, aluminio, cobre) se puede reciclar una y otra vez sin que en ningún momento pierdan sus propiedades.

Dentro de este planteamiento, un punto clave, según estos técnicos, es la reutilización de maquinaria de segunda mano, reparada convenientemente para su nueva utilización.

Visto en perspectiva, es un enfoque opuesto a la obsolescencia programada. Una dinámica a la que la industria orientada a la economía consumista nos ha conducido en los últimos años.

En el plano de los consumidores finales, los ciudadanos, gran parte de los dispositivos que utilizamos en nuestra vida diaria, tienen una vida útil acotada, demasiado finita, desde mi punto de vista. Me refiero al teléfono móvil, el ordenador, el frigorífico. Lo que nos obliga, pasados unos años, a adquirir nuevos dispositivos para seguir disfrutando de los beneficios que nos reportan.

Un planteamiento no muy diferente es el que se ha adoptado en los bienes de equipo y en la maquinaria industrial. Una premisa que obliga a las empresas a ir renovando sus equipos para continuar produciendo.

Reparar maquinaria de segunda mano y adaptarla a las nuevas necesidades, no solo reduce el impacto sobre el planeta, en cuanto a que generamos menos residuos, sino que sale más rentable para las empresas. Ya que comprar maquinaria usada o reacondicionada sale más barato que comprar máquinas nuevas.

El compostaje.

Una de las aplicaciones más populares de la economía circular es el compostaje. La producción de abono natural procedente de residuos orgánicos. Es un tema, que de una manera u otra, nos preocupa a gran parte de la población, pues somos consciente, a un nivel, que el uso de fertilizantes químicos en la agricultura es una de las principales fuentes de contaminación del planeta.

Tanto es así, que muchos pensamos que con crear un área de compostaje en nuestro jardín o en nuestra pequeña finca ya tenemos suficiente para producir abono para las plantas. Como nos explica la web del Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS), el proceso es más complejo. Sobre todo, porque para transformar los residuos orgánicos en fertilizante debemos tener un control preciso sobre las condiciones de temperatura y presión que no nos lo permite una infraestructura artesanal o amateur. Según este instituto, estas son las fases del compostaje industrial:

  1. Fase mesófila. Es la etapa de arranque del compostaje. Comienza cuando los residuos orgánicos se mezclan con los microorganismos y se adaptan al nuevo entorno. La temperatura del área de compostaje es similar a la temperatura ambiental, entre 20 y 40 °C. Durante estos primeros días, las bacterias y los hongos se alimentan de los compuestos más simples, como azúcares y proteínas fáciles de degradar. Al multiplicarse, generan calor, lo que provoca un aumento progresivo de la temperatura. En esta fase, el pH desciende ligeramente debido a la formación de ácidos orgánicos.
  2. Fase termófila o de higienización. Cuando la temperatura supera los 45 °C, entran en acción los microorganismos termófilos. Esta etapa es clave, ya que se alcanzan temperaturas de entre 50 y 70 °C. En estas condiciones, se descomponen materiales más complejos como la celulosa y las grasas. Es fundamental airear la mezcla para aportar oxígeno y mantener la actividad biológica. El calor elevado permite eliminar patógenos, semillas y esporas, garantizando un compost seguro. El pH se vuelve más alcalino debido a la liberación de amoniaco.
  3. Fase de enfriamiento. A medida que los materiales más degradables se agotan, la actividad microbiana disminuye y la temperatura empieza a bajar. Puede optarse por voltear la mezcla para reactivar el proceso o dejar que continúe el enfriamiento de forma natural. Los microorganismos mesófilos reaparecen y siguen transformando restos orgánicos más resistentes. El pH desciende suavemente y el consumo de oxígeno se reduce.
  4. Fase de maduración. Es la etapa final y más prolongada. La mezcla alcanza la temperatura ambiente y se produce una descomposición lenta de los restos orgánicos más estables. Se forman nuevas sustancias que mejoran la calidad del compost. El pH se estabiliza en valores cercanos a la neutralidad y aparecen pequeños organismos como insectos y ácaros, que completan el proceso. El resultado es un compost maduro, estable y apto para uso agrícola o de jardinería.

Beneficios de la economía circular para la industria.

La economía circular reporta grandes beneficios para la industria. Estos son algunos de ellos:

  • Reducción de costes de producción. El aprovechamiento de materiales reciclados disminuye la necesidad de materias primas vírgenes, lo que reduce los costes de compra y transporte.
  • Menor dependencia de recursos naturales. La economía circular permite reutilizar y reintroducir materiales en el proceso productivo, reduciendo la dependencia de materias primas y mejora la seguridad en el suministro a largo plazo.
  • Disminución del impacto medioambiental. Al reducir residuos, emisiones de CO₂ y consumo energético, las industrias disminuyen su huella de carbono y su presión sobre el medioambiente.
  • Cumplimiento de la normativa medioambiental. Adoptar modelos circulares facilita el cumplimiento de normativas ambientales cada vez más estrictas y anticipa futuras exigencias legales, evitando sanciones y costes adicionales.
  • Mejora la imagen corporativa. Las empresas que apuestan por la economía circular proyectan una imagen responsable e innovadora, que refuerza la confianza de sus clientes, inversores y socios comerciales.
  • Impulso a la innovación. La necesidad de rediseñar productos, procesos y modelos de negocio fomenta la creatividad y el desarrollo de políticas de I+D.
  • Generación de nuevas oportunidades de negocio. El reciclaje de residuos, la reparación y la reutilización abren nuevas líneas de actividad, servicios y mercados especializados.
  • Mayor eficiencia. Los procesos circulares suelen estar más controlados y optimizados que la industria estándar, lo que reduce pérdidas de material, tiempos muertos y desperdicios en la producción.

La reutilización de agua y energía.

Hemos iniciado el artículo mencionando a la industria papelera como una de las más contaminantes que existen. Esto es así, pero como menciona el suplemento de ElDiario.es hay fábricas de celulosa que están introduciendo técnicas que permiten aprovechar el agua y la energía e incluso generar energía para verterla a la red general.

Para producir papel o celulosa se necesita una alta cantidad de agua. Por esta razón, históricamente, estas fábricas se han instalado al lado de ríos o lagos. Sin embargo, muy poca de esa agua se aprovecha; es decir, una vez creada la pasta de papel, el agua se evapora. Estas modernas fábricas de celulosa aprovechan el agua evaporada, haciéndola pasar por circuitos cerrados de condensación que transforman el vapor en agua líquida, que se puede volver a utilizar.

Así mismo, el vapor de agua se puede hacer que pase por circuitos con turbinas que generan electricidad que se usa en la fábrica y cuyo excedente se puede verter a la red eléctrica.

Estos solo son algunos ejemplos de cómo la economía circular se está introduciendo en la industria, pero existen muchos más.

 

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