El nuevo consumo de vino

El nuevo consumo de vino

Durante el confinamiento aumentaron las ventas de vino, cerveza y, en general, de bebidas alcohólicas notablemente, algo que toda la sociedad aceptamos como “lógico” cuando la noticia apareció en todos los informativos y periódicos españoles. Por un lado, quienes se tomaban la caña de cerveza en el bar de la esquina con los amigos habían dejado de hacerlo, o quien se tomaba una copa de vino los sábados por la noche cenando con su pareja, y por otro lado, pasar tanto tiempo encerrado en casa aumenta el consumo de bebidas espirituosas, según expertos.

Los vinos más vendidos durante el confinamiento

Ahora bien, ese listado de los vinos más vendidos puede darnos pistas sobre si estamos hablando de venta masiva de vinos gourmet o de si estamos hablando más de vinos de mesa.

  1. Monte Real Gran Reserva 2011. Bodegas Riojanas. D.O.Ca. Rioja: un Gran Reserva emblemático, elaborado a partir de los frutos de una añada Excelente en la D.O.Ca. Rioja. Precio: 50 € /caja de 6 botellas.
  2. Montecillo Gran Reserva 2011. Bodega Montecillo. D.O.Ca. Rioja: un tinto excepcional de cosecha Excelente con el sello de una de las bodegas centenarias de Rioja, que este año celebra su 150 aniversario. Precio: 54 €/caja de 6 botellas.
  3. Emina Reserva 2016. Bodega Emina Ribera. D.O. Ribera del Duero: un vino de producción muy limitada nacido en plena ‘milla de oro’ de Ribera del Duero, con el sello de uno de los grupos bodegueros más prestigiosos: Bodegas Familiares Matarromera. Precio: 60 € /caja de 6 botellas.
  4. Finca Resalso 2018. Bodega Emilio Moro. D.O. Ribera del Duero: este sensacional tempranillo es el vino más vendido de una de las bodegas míticas de Ribera del Duero: Emilio Moro. Precio: 48 € /caja de 6 botellas.
  5. Colección Oinoz 2019. Bodega Carlos Moro. D.O.Ca. Rioja: tres magníficos tintos de la novedosa gama del proyecto de Bodegas Familiares Matarromera en Rioja: Oinoz by Claude Gros 2015, Oinoz Crianza 2015 y Oinoz Reserva 2015. Precio: 50 €/6 botellas.
  6. Habla del Silencio 2018. Bodegas Habla. V.T. Extremadura: un exquisito coupage de tempranillo, cabernet sauvignon y syrah imprescindible para conocer el excelente trabajo que Bodegas Habla está llevando a cabo en Extremadura. Precio: 38 € /caja de 4 botellas.
  7. Ramón Bilbao Crianza 2017. Bodegas Ramón Bilbao. D.O.Ca. Rioja: uno de los crianzas más demandados del país, con una excepcional relación calidad-precio, elaborado por una de las bodegas con más tradición de Rioja. Precio: 49,50 € /caja de 6 botellas.
  8. Colección Blancos 2019: la última añada de tres sensacionales blancos de las D.O. Rías Baixas, Somontano y Rueda: Lolo Albariño 2019, Enate Chardonnay-234 2019 y Sanz Verdejo 2019. Precio: 39,70 € / 6 botellas.
  9. Colección Bodegas Olarra: Grupo Olarra. D.O. Ribera del Duero, D.O.Ca. Rioja y V.T. Castilla: una selección de cuatro tintos del reconocido Grupo Olarra, elaborados en Ribera del Duero, Rioja y Castilla-La Mancha: Altos de Valdoso Roble 2018, Ondarre 7 Parcelas Crianza 2017, Hacienda Casa del Valle Syrah 2017y Hacienda Casa del Valle Selección Especial 2017. Precio: 48 €/8 botellas.
  10. Enate Reserva Privada 2016. Bodega Enate. D.O. Somontano: se trata de un Reserva elaborado en exclusiva para Vinoselección por una de las bodegas más destacadas de la D.O. Somontano. Precio: 50 €/caja de 6 botellas.

Para quien no entienda de vinos tampoco es muy complicado saber de qué tipo de vino estamos hablando pues basta con ver el precio medio de las botellas para poder hacernos una idea. En este caso, comprobamos que hablamos de un precio que ronda los 7 euros por botella (más o menos) por lo que podríamos decir que hablamos de vino de calidad con precios comerciales para el gran público.

Hemos hablado con estas bodegas de Alicante, Bodegas Bocopa, quienes nos han confirmado además nuestras sospechas. En su tienda online podemos encontrar fantásticas botellas como su tinto Fuego Lento, o su Laudum Fondillón, y aunque son caldos que se han seguido vendiendo como de costumbre (todos los años consiguen número fantásticos con estas botellas), los vinos más vendidos tienen un precio inferior. Hablamos, por tanto, de botellas que se suelen servir más a menudo, no como algo excepcional en una cena especial. Por ejemplo, los Marina Espumante, Marina Alta o su tinto Señoría de Benidorm.

Pero, ¿sigue esta tendencia en los supermercados después de las fases de desescalada y la llegada de la nueva normalidad? Pues parece que sí, aunque con matices.

Una vez acabado el confinamiento, esa subida tan notable que tuvieron las ventas de vino se estabilizaron y luego empezó a caer poco a poco. Ahora bien, aunque parecía que se iba a estabilizar de nuevo cuando llegara a los números pre-confinamiento, la realidad ha sido diferente. Si bien es verdad que las ventas han caído y ya no son lo que eran en abril, tampoco hemos regresado a las ventas que había normalmente en estos meses del año. Si comparamos agosto, septiembre y ahora octubre con estos mismos meses en 2019 o 2018, podemos comprobar como las ventas están al alza. Es decir, por lo general la sociedad compra más vino ahora que antes de la aparición de la pandemia, aunque ya no hablemos de unas ventas tan escandalizadas como las que hubo durante el confinamiento.

Experiencias en primera persona

En Xabier Pita hemos decidido contar nuestra propia experiencia y, hablando de vinos, he de afirmar que formamos parte de esa parte de la sociedad que ha decidido consumir más que antes.

Por un lado, tenemos la experiencia de una colaboradora que antes no compraba vino casi nunca. Si bien reconoce haber comprado para alguna ocasión especial, sobre todo cuando tenía invitados en casa, el consumo de vino en su familia no era asiduo. Empezó a comprar durante el confinamiento, un par de botellas de vino blanco fresco tipo Marina Alta, Ribeiro o Albariño, para hacer alguna cena especial los sábados con su pareja, para salir de la monotonía.

Preparaban una buena cena, de esas que no se hacen todos los días, intentaban dormir a su hija a una hora prudente y se disponían a disfrutar de una buena cena, con vino, y una buena película en el televisor de casa. Algo especial para semanas monótonas metidos entre cuatro paredes.

A día de hoy, aunque sigue sin comprar todas las semanas, sí compra de vez en cuando, lo que ya es mucho más que antes pues, como decíamos, antes del confinamiento no tenía costumbre de comprar vino nunca.

Otra experiencia es la de un colaborador que ha pasado de no gustarle el vino a comprar casi todas las semanas una botellita para disfrutarla en familia en la comida de los domingos. Empezó a comprarlas también para tener un momento especial en casa, con el objetivo de que esa botella de vino marcara la diferencia entre una comida normal y una un poco distinta que ayude a cambiar la monotonía de la semana, eso sí, él no bebía de esa botella pues no le gustaba el vino.

Empezó a probar esas botellas que compraba para su mujer y su hijo mayor, de 22 años, y empezó a ponerse pequeños culitos de vino en su copa que saboreaba durante toda la comida junto a su eterno e inseparable vaso de agua pero, poco a poco, esos culitos de vino empezaron a ser un poco más abundantes hasta que acabó cogiéndole el gusto y tomando un par de copas en esas comidas.

Hoy por hoy se ha convertido en una tradición eso de tomarse una copa de vino los domingos en casa y lo siguen haciendo, incluyéndose a él mismo, junto con familiares que ahora sí pueden ser invitados a dichas comidas, como sus suegros o sus padres y hermanos.

La última experiencia que os voy a contar es justo la otra cara de la moneda. Os hablo de otra colaboradora que nos ha contado que antes, aunque no con asiduidad, sí bebía vino y cerveza siempre que le apetecía y que cuando empezó el confinamiento se planteó un cambio de vida en el que no tenía cabida el alcohol de ningún tipo. Empezó a hacer deporte todos los días en casa siguiendo vídeos en YouTube y sesiones en directo de entrenadores que impartían clases online, empezó a comer lo más sano que podía hasta el punto que, poco a poco, ha ido dejando la carne para beneficiarse a sí misma y al planeta, y hoy por hoy es una chica totalmente diferente. Está en forma, vigila lo que come, se encuentra mucho mejor por dentro y por fuera y no pretende volver a sus viejos hábitos nunca.

Obviamente este cambio no lo ha hecho el dejar de tomar una copa de vino pues, de hecho, hay quien recomienda esa copa como algo sano y saludable, sino todo un conjunto de cambios que ha decidido adoptar y es importante tener en cuenta esta experiencia porque son muchas las personas que han empezado a cuidarse más, y mejor, durante esta pandemia.

¿Y tú, consumes más o menos vino que antes?