El papel pintado se pone de actualidad en decoración.

Papel pintado

El papel pintado era el material más utilizado para vestir las paredes de las viviendas durante los años 60, 70 y 80. En la actualidad, los decoradores e interioristas lo han rescatado por sus posibilidades estéticas.

La década de los 60 fue una época en la que el papel pintado era el protagonista indiscutible en la decoración de los hogares. No había casa que se preciara que no tuviera todas las habitaciones con las paredes cubiertas con papel pintado. Con frecuencia, cada habitación, con un diseño distinto. A finales de la década se pusieron de moda diseños coloristas y psicodélicos, donde se veían listas de diferentes colores o formas que se entrecruzaban.

En los 80 se utiliza un papel pintado que simula el efecto de la pintura. Con grumos que imitan el gotelé y estucados que presentan una textura característica.

Las habitaciones infantiles era otra dependencia donde el papel pintado no podía faltar. Con un fondo que podía ser blanco, azul claro o rosa pastel, dependiendo del género de los niños, se repetían en serie figuras de personajes Disney, como Mickey Mouse, Mini o Goofy que llegaban a ser un poco cargantes.

Hoy el papel pintado se utiliza con más moderación y colocado en lugares estratégicos, como puede ser para configurar una pared de acento en un comedor o para personalizar muebles con cajones. El caso es que se ha vuelto tan popular, que una gran cantidad de tiendas de decoración lo han incorporado a su catálogo. Como Decoraziona, una tienda de cortinas y materiales para el hogar de Leganés (Madrid) donde han montado un departamento dedicado al papel pintado, donde puedes encontrar diseños inspiradores, como uno que tienen con dibujos de palmeras y helechos en tonos azules y sepia, que es realmente bonito.

El papel pintado es tendencia en decoración, pero se emplea de otra manera, como vamos a ver a continuación.

Paredes de acento.

Este es un recurso que se ha puesto en valor en la decoración. Consiste en pintar toda la habitación en un solo color, excepto una de las paredes que se recubre con papel pintado. De esta manera se rompe la monotonía y se crea un punto focal que atrae las miradas. Se trata también de una propuesta que permite personalizar los ambientes.

Las paredes de acento, remarcadas de esta manera, empezamos viéndolas en salones y comedores. Donde la pared principal de la estancia, donde se colocaba la librería o donde se ponía el televisor, se decoraba de otra manera. Ahora, en cambio, podemos encontrar paredes de acento en dormitorios o en recibidores.

La revista Arquitectura & Diseño nos presenta algunos ejemplos donde colocar papel pintado fue un gran acierto para rematar una reforma.

Uno de estos ejemplos es el de la remodelación de un dormitorio de matrimonio, donde la pared en la que se colocó el cabecero de la cama, se cubrió con una composición de papel pintado que representaba un paisaje dibujado a lápiz. El fondo del papel pintado es blanco, igual que las paredes del dormitorio, pero el paisaje con trazos suaves crea una sensación de amplitud que hace más acogedora la estancia.

Un diseño bastante utilizado es el de los papeles pintados monocromáticos, con figuras geométricas que se repiten en serie. Si somos capaces de respetar la paleta de colores de la habitación, crean un efecto disruptivo que no daña la vista. Puesto que los colores mayoritarios, los estamos viendo en la pared acentuada. En ocasiones, la sencillez es el mejor recurso estético que tenemos a nuestro alcance.

Baños y cocinas.  

Unas dependencias en las que no se nos hubiera ocurrido nunca colocar papel pintado, en la época dorada en la que este material estaba en auge, eran las cocinas y los baños. En cambio, en la actualidad, es uno de los lugares preferidos por los interioristas para crear espacios diferentes.

Esto se puede hacer porque se han modernizado los materiales y las técnicas en la fabricación de este elemento. Hoy en día encontramos papeles pintados vinílicos, resistentes al agua y a la humedad, y que son lavables.

Es tal la calidad de estos papeles, que protegen las paredes de grasa y de suciedad, y resisten bien el uso de productos químicos, facilitando con frecuencia la limpieza de estas dependencias tan delicadas. Un papel de estas características es tan impermeable y  resistente como los azulejos de cerámica esmaltados.

Podemos encontrar cocinas, donde gran parte de la pared que pega a la encimera esté recubierta por una tira de papel vinílico, creando una zona de seguridad, que entra en coherencia con el resto de la decoración.

En los papeles pintados para baños y cocinas también encontramos diseños originales y atractivos. Como algunos con motivos florales o vegetales que son capaces de crear una sensación inmersiva en el baño.

Un recurso, que no solo transforman un espacio estándar en un lugar único, sino que nos provocan una sensación de relajación acorde con el rol que le hemos asignado a los baños. Donde ya no son meros lugares de paso, sino pequeños templos dedicados al cuidado personal.

Los trampantojos, es decir, la simulación de una realidad por medio del papel pintado, es una opción que está cogiendo fuerza en la decoración de baños y cocinas. Con este elemento, podemos reproducir una alacena antigua, repleta de tarros de especias o de vajilla, en una pared de la cocina, o cubrir las paredes del baño con un papel que imita los azulejos andalusíes. Una opción que no solo personaliza la estancia, sino que le agrega profundidad.

Tipos de papel pintado.

Si vas a utilizar papel pintado en la decoración de tu hogar, debes saber que existen diferentes tipos. Deberás utilizar aquel que se adapte mejor al lugar donde lo vas a colocar y a su finalidad (tanto estética como funcional). Estos son algunos de ellos:

  • Papel pintado vinílico. Ya hemos hablado de él anteriormente. Es uno de los más utilizados hoy en día por su alta resistencia. Incorpora una capa de PVC que lo hace impermeable y fácil de limpiar, lo que lo convierte en la opción ideal para cocinas y baños. Soporta bien la humedad y el paso del tiempo sin deteriorarse.
  • Papel pintado no tejido (TNT o non woven). Destaca por su facilidad de instalación, ya que el adhesivo se aplica directamente sobre la pared. Es resistente, transpirable y no se deforma con facilidad, lo que facilita tanto su colocación como su retirada. Por eso es muy habitual en salones y dormitorios.
  • Papel pintado tradicional. Es la opción más clásica y económica. Está fabricado completamente en papel, lo que le da un acabado muy natural, pero también lo hace más delicado frente a golpes, manchas o humedad. Se recomienda para espacios decorativos con poco desgaste.
  • Papel pintado textil. Este tipo de papel incorpora fibras como lino, seda o algodón, aportando una sensación de lujo y calidez difícil de conseguir con otros materiales. Se utiliza en ambientes más sofisticados, aunque requiere mayor cuidado, ya que es más sensible al polvo y a las manchas.
  • Papel pintado vinílico sobre soporte TNT. Esta opción combina lo mejor de dos materiales: la resistencia del vinilo y la facilidad de instalación del papel no tejido. Es una opción completa para quienes buscan durabilidad sin complicaciones en la colocación.
  • Papel pintado autoadhesivo. Este tipo de papel no requiere cola para colocarlo, ya que la parte posterior tiene adhesivo incorporado, como si fuese una pegatina. Es práctico para cambios rápidos o decoraciones temporales. Eso sí, su instalación es más delicada, no admite margen de error y suele tener una duración menor que otros tipos más técnicos.
  • Papel pintado 3D o con relieve. Se caracteriza por aportar textura y volumen a la pared, creando efectos visuales atractivos. Es ideal para conformar una pared de acento o para dar personalidad a un espacio sin recargarlo demasiado.

Consejos para colocar el papel.

Empapelar una pared es una tarea que puedes realizar tú mismo. No es demasiado complicada. Sin embargo, debes tener en cuenta algunos detalles para que el trabajo se vea limpio y profesional. Estos son algunos consejos a tener en cuenta.

  • Asegúrate de que la pared esté lisa. El papel debe colocarse sobre paredes totalmente lisas. Si hay algún brumo, agujero o saliente, debemos corregirlo antes de colocar el papel.
  • Compra más papel del que necesitas. Antes de comprar el papel, mide bien la pared. El papel pintado se vende en rollos estándar, con una longitud de 10.5 metros y una anchura de unos 53 centímetros, lo que da para cubrir 5 metros cuadrados aproximadamente. En el papel pintado más vale que sobre un poco a que falte.
  • Deja un poco de espacio sobrante en el techo y en el suelo. Las tiras de papel se pegan de arriba para abajo, presionándolas un poco para que no dejen bolsas de aire. Al colocarlas es bueno que sobre un poco arriba y abajo. Cuando el papel esté seco, ya lo igualaremos utilizando un cúter y una regla de madera.

Decorar muebles. 

Hemos dicho al principio, que el papel pintado se está utilizando con diferentes fines estéticos. Uno de ellos es la decoración de muebles. Una opción adecuada para restaurar un mueble antiguo o para darle un toque diferente a otro del que nos hemos cansado o que no termina de convencernos.

Con este método podemos darle un aire completamente distinto a un aparador con cajones, a una mesita de noche e incluso a un armario.

El blog de la página web Muebles Intermóbil nos explica cómo hacerlo paso a paso. Esta es una alternativa bastante creativa. No tienes por qué empapelar todo el mueble. A lo mejor solo te interesa poner papel en la parte exterior de los cajones o en la superficie que queda enmarcada entre listones de adorno.

Sea cual sea la parte que vas a empapelar, primero debes quitar las fornituras y preparar la superficie para empapelarla. Esto implica lijarla para que prenda bien la cola en ella.

Las tiras de papel, debemos cortarlas a medida. Por lo que, primero debemos medir bien la superficie que vamos a empapelar. En detalles irregulares, como puede ser el espacio comprendido por adornos, puede ser conveniente que nos hagamos una plantilla con cartulina antes de cortar el papel.

Previo a pegar el papel, preséntalo. Colócalo sobre el mueble para comprobar que queda bien. Después aplica la cola, coloca la tira de papel y repásala con un rodillo o con una espátula para que no se formen bolsas de aire.

Una vez el papel esté bien adherido, utiliza un cúter y una regla para recortar el sobrante con precisión.

Tenemos la opción de barnizar el mueble con algún barniz transparente que asegurará que el papel dure más tiempo.

Cabeceros de cama con personalidad.   

Dentro de estas nuevas aplicaciones del papel pintado está la de empapelar la pared donde va el cabecero de la cama. Una opción que se ha puesto de moda y que la revista El Mueble indica que se trata de una combinación exitosa. Si la cama tiene cabecero físico, el papel pintado lo resalta, y si no lo tiene, lo sustituye.

Encontramos papeles pintados con una gran variedad de diseños que crean un efecto estético interesante en el dormitorio. Empapelar la pared del cabecero con un estampado paisley o cachemir le da un elegante aire vintage a la habitación, que recuerda a los 70 y resulta relajante.

Un papel pintado dividido en cuarterones le da un toque renacentista que a su vez aporta profundidad a la habitación. Si el papel pintado tiene el mismo tono y color que el cabecero, ambos se complementan, creando una imagen compenetrada.

Empapelar un dormitorio entero con un papel pintado estampado con motivos vegetales puede resultar abrumador. Sin embargo, si solo empapelamos la pared donde va el cabecero de la cama, puede agregar frescura a la habitación.

Como estamos viendo, el papel pintado es un elemento que da mucho de sí. Te recomendamos que te atrevas a experimentar con él en la decoración de tu hogar.

 

 

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