La reforma de un bar o restaurante, básica para que siga llamando la atención

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La hostelería es uno de los negocios de principal importancia en un país como España. Es algo que se corresponde al 100% con nuestro carácter. A los españoles y las españolas nos encanta pasar tiempo fuera de casa. Tenemos un clima que en muchas ocasiones nos anima a salir durante muchas horas cada día, a disfrutar de una buena terraza y de gente con carácter alegre y divertido. Además de todo eso, tenemos una gastronomía de primera calidad, lo que también influye a la hora de querer salir a comer o cenar fuera. Está claro que todos los elementos nos conducen hacia eso sin remisión.

Desde el punto de vista de la persona que se encuentra al cargo de un negocio del sector de la hostelería, estas son muy buenas noticias. Que haya predisposición de la gente a gastar un determinado dinero en su sector es importante. Pero el reto es tener la capacidad de disponer de los argumentos suficientes como para que esos clientes elijan ese determinado establecimiento y no otros. Porque lo que también está fuera de toda duda es el hecho de que la competencia en el sector de la hostelería es brutal, más grande que en ningún otro momento de la Historia. Hay que estar preparados para ello porque, de lo contrario, podemos quedar sepultados en el orden de preferencias de nuestros clientes potenciales.

Da igual la ciudad, el pueblo o el barrio en el que levantemos nuestro local de hostelería: la competencia que vamos a tener es feroz. Es evidente que no son pocas las personas que se han dado cuenta del interés que tienen los españoles por salir a comer o cenar fuera de casa (o simplemente a tomar algo) y que tratan de sacar provecho de esto montando su propio bar o restaurante. Por eso, sabemos que tenemos que dar el do de pecho desde el principio para intentar hacer ver a la gente que la mejor de las opciones somos nosotros y no el del bar de al lado, que también va a jugar sus cartas.

Para mostrar que es cierto lo que hemos venido comentando hasta ahora, os diremos que una noticia del diario El Economista publicada a finales del año 2023 indicaba que España sumaba más restaurantes que nunca puesto que habían abierto 3.500 en el último año. Se trata de un dato que muestra claramente que el sector se encuentra en un periodo expansivo muy interesante y que existe una gran necesidad de competir por parte de todos los negocios que forman parte de él. La verdad es que no es para menos: quien haga una buena estrategia, tiene muchas papeletas para hacer que su bar o restaurante genere una cantidad brutal de beneficios.

Pero, ¿cuál es el secreto para garantizar la competitividad de un bar o restaurante en un entorno en el que hay cada vez más establecimientos de este tipo? Esta es la pregunta del millón. Las respuestas son muchas: la calidad de los alimentos que se venden, la calidad del servicio, la ubicación del local, la experiencia que se tenga en la materia, la música… Pero no podemos olvidar otra cosa que muchas veces se pasa por alto cuando estamos en un lado de la barra pero que el cliente siempre va a percibir: el propio local en sí, su estado, su distribución, si todo. Esta va a ser una de las grandes claves para que podamos tener éxito en lo que respecta a nuestra imagen de marca.

La rehabilitación del local comercial en el que se encuentra un bar o restaurante es algo elemental para que los clientes potenciales y los que lo son ahora mismo confíen en el negocio. Nos cuentan desde Bayeltecnics, una entidad que cuenta con más de dos décadas de experiencia en este tipo de trabajos y que se encarga de todas las fases que implica un proyecto así, que ha cambiado mucho la mentalidad de los emprendedores en los últimos años… y para bien. Quieren las cosas bien hechas y las reformas de calidad porque son conscientes de que ahí está el secreto para conseguir una buena reputación.

Los resultados se notan. Son los propios dirigentes de establecimientos como de los que estamos hablando los que lo garantizan. Cuando se reforma un local comercial, con independencia de cuál sea el uso que se le dé a ese espacio, hay un espacio de tiempo en el que la gente va a acudir en masa, aunque solo sea por curiosear y ver qué aire le hemos dado. Si conseguimos, en esa visita, cautivar a las personas que vienen a vernos, vamos a tener muchas opciones de que esa clientela quede fidelizada y vuelva en repetidas ocasiones a confiar en nosotros. Y eso es lo que le proporciona oxígeno a un negocio: la fidelidad y la confianza que la gente deposita en él no de manera puntual, sino continuada en el tiempo.

Además, en el caso de la hostelería, que es un sector al que las personas solemos acudir más de una vez por semana, la confianza es básica. Un bar no se sostiene si todas las personas que constituyen su clientela potencial acuden una sola vez. Se necesita que lo hagan muchas veces. Y, para ello, hay que proporcionar confianza no solo a través del trato y de los productos que vendemos, sino también a través de la imagen que ofrece el local comercial en el que se trabaja, una imagen a la que cada vez se le da más importancia y que va a ser una de las piezas clave para que la popularidad del bar o restaurante sea tan grande como la que esperan las personas que trabajan en él.

Fijaos hasta dónde llega el amor por los bares y restaurantes en España 

Es curioso conocer hasta dónde llega esa tradición por acudir a los bares y restaurantes en un país como el nuestro. Y buena parte de la respuesta a esa pregunta podemos encontrarla en la noticia del diario El Mundo que vamos a compartir con todos vosotros y vosotras y que viene a señalar que nuestro país había pedido que los bares y restaurantes de su interior fueran declarados Patrimonio de la Humanidad. La verdad es que diría mucho de nosotros, porque los bares de nuestro país son muy característicos y de alguna manera se encuentran mucho más ligados a la personalidad de la gente que en otros lugares del mundo.

Lo que está claro es que existen muchos motivos por los cuales pensar que un bar o restaurante puede tener éxito como negocio en el interior de nuestras fronteras. Pero se debe tener claro al mismo tiempo que, precisamente por el hecho de que vivimos en un país en el que es costumbre acudir a este tipo de establecimientos, nos vamos a encontrar con un público que es muy exigente y que no solo se va a conformar con que les proporcionemos buenas comidas o bebidas, sino que también va a demandar que el establecimiento en el que nos encontremos sea cómodo y que tenga una imagen del siglo actual, no del pasado.

La pandemia ha marcado un antes y un después en la mentalidad de mucha gente que trabaja en el negocio de la hostelería. Cuando se cerraron todos los bares en el mes de marzo de 2020, la incertidumbre se apoderó del sector, incapaces de saber sus dueños si podrían sostener demasiado tiempo su negocio sin percibir un solo euro. Cuando se empezó a reabrir la vida en general, lo hizo con restricciones, una situación que tampoco permitía que los hosteleros pudieran obtener el beneficio que necesitaban para que sus negocios respirasen. ¿En qué se pensó entonces? En sacrificar ese tiempo, que no suponía demasiadas buenas noticias, para invertirlo en una reforma del establecimiento, de tal modo que, cuando regresara la normalidad, se pudiera disponer de un local completamente nuevo en el que la gente pudiera recuperar el tiempo perdido durante los meses de confinamiento.

Quienes apostaron por esto, no se equivocaron en absoluto. Salieron ganando porque, cuando en 2022 se restableció la normalidad, la tónica general fue la de que la gente saliera en masa a los bares. Todavía recordamos la Semana Santa del año 2022, que estuvo caracterizada por un tiempo primaveral tirando incluso a veraniego y que animó a todo el mundo a disfrutar de las terrazas de los bares y los restaurantes. Y, como es lógico, la gente confió más en aquellos establecimientos que habían transformado su imagen que en otros que mantenían sus instalaciones como años atrás.

A día de hoy, un lustro después de la pandemia, la verdad es que esa necesidad de seguir saliendo a bares y restaurantes continúa siendo parte de nuestra identidad… y así lo va a seguir siendo. No se le puede negar a un español la posibilidad de salir de casa a comer, a cenar o a tomar algo con familia o amigos en un bar. Es parte de nuestro ser. Sin eso, no seríamos nosotros.

 

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